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Un día de gloria que nada ni nadie podrá borrar Habló Fidel en la Tribuna Abierta por el aniversario 40 de la victoria en Girón. Condecoran con el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba, la Orden Playa Girón y la Orden Máximo Gómez a compañeros con hazañas extraordinarias Ventura de Jesús
Ernesto P. Robaina, combatiente de Girón, fue el primer orador. Explicó que los hechos de aquel abril del 61 lograron que Cuba ocupara un lugar importante en la historia. El miliciano denunció las groseras maniobras del imperio y aseguró que esta Isla es el país donde más se respetan los derechos humanos en el mundo. La pionera Kenia Otaño Fundora lamentó no poder decir con sus palabras infantiles todo lo que ella sentía para hablarle a tantas personas a la vez, pero "me atrevo a asegurarles que estoy muy feliz y muy orgullosa", reconoció. Al argumentar los motivos de su alegría, la niña dijo que uno de los jóvenes que no dudó en defender el suelo patrio fue su abuelo, que ahora lleva en su pecho la medalla de Combatiente de Girón. Y aseguró que estaba doblemente feliz "porque vivo contenta de correr por mis trillos y cazar cocuyos por las noches sin temor a un asalto, o que otro niño me dispare con un arma como sucede en los Estados Unidos". Explicó además que ella ha sido seleccionada para representar al municipio de Ciénaga de Zapata en el Tercer Congreso Pioneril, donde podrá expresar libremente sus criterios. "Eso sí es democracia, eso sí son derechos humanos", afirmó. También habló el doctor Isidro Rosales Castro, especialista en Medicina General Integral, médico que cumple misión internacionalista en Guatemala. Contó que "a mí y a mis colegas nadie nos puede confundir, porque estamos viviendo en carne propia las consecuencias de las políticas neoliberales que globalizan el imperio. Tengo muchas experiencias personales dolorosas. Es muy triste ver morir a una niña de tres años por el simple hecho de que sus padres no cuentan con los recursos para costear su atención". Argumentó el joven médico que en ese territorio no existían escuelas, ni instituciones de salud, ni sociales, económicas o productivas... el nivel de pobreza era elevado, y la miseria y el hambre eran aliados constantes de los pobladores. "Aquí las tasas de mortalidad infantil y materna no eran cuantificables ni les interesaban a nadie. Apenas había derecho a la vida". Entonces recordó que hace más de 15 años no hay muerte materna en la Ciénaga, no mueren niños por enfermedades curables e inmunoprevenibles, está garantizada la atención médica gratuita a toda la población (se han construido 26 instalaciones de salud), existe una cobertura de un médico por cada 250 habitantes y no hay mortalidad infantil en lo que va de año. Emocionante fue escuchar asimismo a María Teresa Reyes, hija de un miliciano caído en Girón. Ella advirtió: "No venimos a llorar, sino a ratificar que continuaremos la lucha. Sabemos que nuestros mártires viven en la obra de la Revolución y en el pueblo". |