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 del lenguaje
Una vecina me contó que conoce a gentes como
las que cité recientemente. Dice que su peluquera, casi al borde de las lágrimas,
aseguró mientras sacudía el paño con que la había protegido del cabello que caía:
"¡Te queda más bien este corte!" Vemos casos contrarios. Dos amigos se saludan
en la guagua. Uno se ríe y golpea la espalda del otro como si estuvieran en un estadio.
Grita: "Me enteré de que el viejo tuyo se murió la semana pasada; na' que pa'
morirse, la cosa es estar vivo". Recuerde, no divorcie la gestualidad de la palabra,
aunque en este último ejemplo, el problema no estaba solo en el divorcio.
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