 Cumbre
de las Américas
Cita
con un tío pérfido y tacaño
Ninguno
de los programas de beneficio social de estas reuniones
se ha cumplido por falta del dinero que Estados Unidos
nunca facilita. En nombre de los millones de
"consumidores" que poco consumen, otra reunión
Por
ALDO MADRUGA
Cual tío rico,
egoísta y tacaño que cita a su familia pobre, de nuevo
Estados Unidos, convoca a los países de América Latina
y el Caribe. Como en otras oportunidades promete que esta
vez sí va a ayudarlos, y pronto les dejará vender
productos en sus mercados y... seguirá comprando las
pocas riquezas que les quedan.
A cambio
pérfido antes que todo les pide, en esencia,
que se porten bien en eso de defender la democracia
representativa, acabar con las drogas (de acuerdo con las
recetas que les ha dado) y dejen que en sus territorios
las leyes del mercado impongan sus dictados sin la más
mínima resistencia.
En esta ocasión la
III Cumbre de las Américas se celebra en la ciudad
canadiense de Quebec en medio de un gran revuelo
informativo, que insiste en la posible creación en el
2005 de un área de libre comercio en esta región como
la fórmula que asegurará prosperidad y bienestar al
continente.
El presidente
norteamericano George W. Bush, en víspera de este
encuentro, ha reiterado, según ha publicado la prensa de
su país, que asistirá, no ha perder el tiempo en
discursos y más discursos que nada resuelven, y sí con
la esperanza de "avanzar" en la solución de
los grandes problemas de la región.
"Les puedo
asegurar que a este presidente no le interesa ir a
cumbres donde los líderes lo único que hacen es
limitarse a hablar entre ellos" aseguró su
consejera para Asuntos de Seguridad Nacional, Condoleezza
Rice
Ello lo repiten sus
asesores y tal parece que las dos cumbres anteriores,
celebradas en La Florida y en Chile a partir de 1994,
nunca existieron, y que si no han servido para nada hasta
ahora eso lo reconocen hasta sus propios
creadores no ha sido por culpa de Estados Unidos;
sin embargo, en ambas se ha cansado de prometer y
prometer (como lo hacen ahora de nuevo), sin cumplir en
lo más mínimo.
Bush, según la
señora Rice, está muy interesado en que esta reunión
fortalezca la democracia, sirva para la prosperidad y
realización del potencial humano en el continente,
deseos que también fueron expresados por Clinton en los
días previos a la celebración de las cumbres de Miami y
Florida (recogidas también por la prensa) y que se
quedaron en eso: retórica.
En el caso del
fortalecimiento de la democracia, los Estados Unidos
tratan de incluir, según trascendió a la prensa, en los
acuerdos de este encuentro una cláusula que permita
excluir e incluir países del Area de Libre Comercio para
las Américas (ALCA) de acuerdo con la apreciación del
concepto que sobre instituciones y gobiernos
democráticos tienen los norteamericanos.
Nadie duda de que este
nuevo aporte fue introducido por Washington no para
defender al continente de las dictaduras (de las cuales
durante décadas fue el más estrecho colaborador) sino
para impedir la inclusión de Cuba en este tratado y así
ha sido recibido por países caribeños y sudamericanos
que lo rechazan.
En cuanto a la
prosperidad, es indiscutible que la ampliación y
facilitación del comercio promueve el crecimiento
económico, pero nunca podrá garantizar la distribución
equitativa de las riquezas, lo cual hace más cruel la
pobreza que hoy sufre el continente y que lejos de
disminuir se multiplicó luego de las dos cumbres
anteriores.
Mientras que la
realización del potencial humano otra de las
áreas donde todas las cumbres de este tipo han
proclamado avances, sin éxito alguno depende de
factores que continúan deteriorándose en esta parte del
mundo de año en año, pese a la voluntad que dicen tener
los gobernantes.
Como se ha reconocido
en todos estos encuentros de máximo nivel, de año en
año se va haciendo más difícil el acceso a la
educación para los millones de niños que nacen en la
región y la calidad de ésta se deteriora
progresivamente; los servicios de salud abarcan menos
personas y son más caros; cada día crece el número de
familias que no tienen viviendas ni agua potable, y la
miseria asume un rostro más desolador.
En realidad, el Area
de Libre Comercio es la principal atracción de este
encuentro, sobre todo para hombres de negocios y ricos de
todo el continente a quienes se les hace la boca agua
pensando en la plata que les pudieran dejar los 800
millones de consumidores existentes en esta zona franca
que sería la mayor del mundo, desde Alaska hasta la
Tierra del Fuego.
Pero todavía este
tratado tiene que afrontar complejas negociaciones en las
cuales será necesario combinar los más diversos
intereses de muchas naciones, algunas tan ricas y grandes
como Canadá y Estados Unidos, con otras tan pobres como
Haití o el Salvador.
Paralelamente a la
cumbre oficial, unos 2 000 representantes de los
principales sindicatos y movimientos sociales de los 35
países del continente organizan la llamada Segunda
Cumbre de los Pueblos y prometen hablar en nombre de la
inmensa mayoría de los goloseados 800 millones de
"consumidores" quienes, hasta hoy, poco o casi
nada consumen.
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