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Arturo Montoto, pinturas de contrastes

TONI PIÑERA

Así como existen artistas con obras de calidad que no interesa a la mayoría, y hay otros que por sus propósitos creativos evaden la identificación con los espectadores, están también los que conservan el sentido de belleza, intensidad poética y fácil comunicabilidad requerida por diferentes consumidores de la producción artística. Es en estos últimos donde clasifica el pintor Arturo Montoto (Pinar del Río, 1953), que cuenta ahora con la exposición Pintura de cámara, abierta en la Fundación Havana Club (Avenida del Puerto y Sol, La Habana Vieja), con la que la institución celebra su primer aniversario.

do6-1.jpg (14753 bytes)El original montaje de Pintura de cámara.

En Pintura de cámara, el creador parte del principio de la cámara oscura renacentista para ver y componer, y como él mismo señala en la muestra "es una pintura íntima; exclusiva para aquellos espectadores con vocación retiniana... Esta es una pintura de cámara, tan privada para el ojo, como los conceptos para el pensamiento". Una muestra que tiene de interesante además el olor a pintura fresca, parece una obra que se está haciendo también en la cámara...

do6-2.jpg (16875 bytes)Una pieza del artista.

Arturo Montoto realiza un riguroso estudio del barroco y utiliza los resortes de tipo visual para atrapar al espectador. Hay cierta impronta fotográfica, ya que él es también un artista del lente. De ahí que deja ver y pensar en lo que pudo haber sucedido antes y después del momento fotografiado. Porque en su pintura, aunque existe un tiempo metafórico, hay una estabilidad de la imagen que da la impresión de que permanece en el tiempo. Un factor que contribuye a que el espectador vea ese estatismo o tiempo metafórico es la soledad de la imagen. Lo que diferencia la obra de Montoto de la del barroco clásico, donde hay muchos elementos presentes de frutas, animales, flores... vivos o muertos. Detrás de su obra está la frugalidad del bodegón español por la tradición.

En esta original muestra "con una forma sui géneris de presentación, llena también de expectativas tras los fuelles, donde plantea la fusión de la fotografía y la pintura más allá del ojo humano", al decir de Alexandre Sirech, director general de Havana Club International S.A., en el catálogo de la muestra, el artista subraya ese principio en óleos sobre lienzo, cuya característica principal es la textura táctil lograda con la espátula que enriquece sus creaciones, donde emerge la capacidad de síntesis formal, y sobre todo, la narrativa, que sabe aprovechar al máximo las sugerencias de lo visible cuando se presenta como una presencia encubridora.

Un dibujo sutil, quebradizo, delicado, tenuamente modelado cruza por una atmósfera misteriosa y lírica donde contrasta lo efímero con lo perdurable. En estas pinturas emerge un ascetismo en la visualidad: lo que parece imperceptible, desde el punto de vista pictórico, es un elemento protagónico, y el entorno un medio que lo contiene, secundado por la atmósfera vacía, oscura con una luz que viene de no se sabe dónde, y fuerza la perspectiva. Aquí la imagen arquitectónica funciona como símbolo de lo creado para la inmortalidad, al que contrapone otros elementos de la naturaleza y objetos cotidianos muy manipulados por la gente. Se trata, pues, de un trabajo que retoma toda la formación académica que tuvo en la antigua URSS y le permite utilizar el principio renacentista de tromper l'oeil (la trampa del ojo).

La gama cromática seleccionada por el artista consistente en colores primarios, traduce la fuerza de lo natural y del espectro de luz que constituye el espacio físico habitado por el hombre. Los contrastes disonantes entre colores cálidos y fríos, ejercen una acción equilibrada de sentimientos moderadamente excitantes y sedantes, que intensifican la vibración interna de cada uno de los sistemas y su apariencia vital ante los ojos de cada receptor.

A su aire, sin alteraciones, insistiendo en todo lo que haga falta, Arturo Montoto llega a una intimidad con la pintura que es cerrada e intemporal. Se llega a olvidar cualquier identificación anecdótica, cualquier distracción. Es pintura pura realizada por alguien que no ama otra cosa que pintar bien. No necesitaría haber hecho ningún cuadro para demostrarlo, pero los ha hecho y son, en efecto, cada vez mejores.

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