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Muso bajo el sombrero

PEDRO DE LA HOZ

do6-4.jpg (17584 bytes)El pretexto para repasar la trayectoria y las proyecciones musicales de Rolando Montero, más conocido por el Muso, pudiera ser la sorprendente ruta que fuera de Cuba, específicamente en Europa, va alcanzando su disco Las tres caras del son (Tumi Music), en el que comparte faenas con Cándido Fabré y Tiburón Morales, o la reactualización del formato de la Sonora Matancera —El Muso y su Gran Sonora se nombra precisamente su agrupación—, o ¿por qué no?, la creciente avidez de los bailadores por disfrutar sábado tras sábado de sus presentaciones en la Casa de la Amistad, adonde va mucha gente a hacer lo que hoy es casi inaudito, bailar de verdad sones y boleros.

Como quiera que todo lo anterior es lo suficientemente legítimo para entablar un diálogo, Granma logró del Muso este diálogo breve pero intenso, bajo el sombrero que nunca abandona.

—¿Por qué apostar por la tradición? ¿Moda o modo?

—Las modas pasan pero el modo de hacer y sentir no. Y yo respondo a esto último. Sin la tradición nada seríamos. Aunque solo con la tradición, tampoco. Cuando miro hacia atrás, a los boleros de los 40 y los 50 y a los sones de antaño, me gusta hacerlo mirando hacia delante, poniéndole lo que el paso del tiempo les ha aportado.

—¿Hasta qué punto hay un sello "oriental" en tu último disco?

—Lo dices seguramente porque invité a Cándido y a Tiburón. Puede ser cierto que los tres respondamos a una manera de sonear muy peculiar, que tenga que ver con la tradición de la guaracha y el montuno. Pero también se trata de afinidades personales.

—¿Siempre te decidiste por el son y el bolero?

—Si supieras, como nací en el barrio México, de Las Tunas, y allí se cantaba "mexicano", pues le caí arriba a las rancheras. Entonces Negrete, Infante y Aceves Mejías eran mis ídolos. Pero también me gustaba la rumba y el tango.

—¿Está por venir el momento más importante de tu carrera?

—Ya tuve uno, cuando en los 80 popularicé El menú. Toda Cuba me pedía "que le pongan salsa..."

—¿No te sientes congelado por un éxito de quince años atrás?

—En modo alguno. Salvando las distancias, a Tito Gómez nadie lo concebía sin Vereda tropical. A mí me gusta que me recuerden por El menú, aunque quisiera que con otros temas pase lo mismo.

—¿En cuáles confías en este momento?

—En uno de mi autoría, La comisión: en Por cinco pesos, de mi amigo Osmel Francis, y en cualquiera de los boleros que canto, es que el bolero es eterno.

—¿Y si tuvieras que pedir un deseo?

—No es un deseo, sino una meta... Si tan solo me fuera dado lograr una parte de la sombra del Benny...

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