 En Cuba, la fiebre aftosa jamás
ha estado presente
Medidas para evitar su
introducción en nuestro país y continuar libre, además, de la Encefalopatía
Espongiforme (enfermedad de las vacas locas)
Una nueva situación se presenta en la parte europea
del continente euroasiático relacionada con enfermedades en animales: reaparece la fiebre
aftosa en Gran Bretaña, reportada oficialmente el 21 de febrero al ser detectadas
lesiones en cerdos sacrificados.
Esto obligó al Instituto de Medicina Veterinaria a
adoptar medidas extremas para proteger al país de la penetración de esta enfermedad,
verdadero azote para la población animal susceptible: bovinos, cerdos, ovinos, caprinos y
otros animales, incluso, de la fauna salvaje.
El Sistema de Medicina Veterinaria en Cuba posee un
subsistema de Protección de Fronteras responsabilizado con la elaboración de normativas,
capaz de ejecutar acciones de protección para minimizar los riesgos de introducción de
enfermedades graves en animales.
El trabajo de protección de fronteras está amparado
por el decreto- ley 137 de la Medicina Veterinaria, acompañado de otro cuerpo legal de
resoluciones, circulares e instrucciones; este servicio se presta en aeropuertos, puertos,
marinas, polos turísticos, áreas protegidas, zoológicos, acuarios, áreas de recalo
internacional, zonas francas, almacenes de productos de interés veterinario y mensajería
internacional.
La aprobación de la importación de animales,
productos y subproductos de origen animal está centralizada en el Departamento Nacional
de los Servicios Veterinarios de Frontera de la Dirección Nacional del Instituto de
Medicina Veterinaria.
Ante la explosión de fiebre aftosa en la parte europea
y su resurgimiento en países que la habían erradicado, como es el caso de Argentina, se
incorporó esta enfermedad a la lista de análisis de la Comisión Nacional para la
Encefalopatía Espongiforme Bovina y se incrementaron las medidas con la finalidad de
proteger al país.
Tales medidas incluyen:
Reforzamiento del trabajo de protección en los
puntos de fronteras.
Mantener actualizado al personal de vigilancia
sobre la evolución de la enfermedad en el mundo.
Informar constantemente a las restantes
autoridades que prestan servicio en los puntos de frontera (fundamentalmente en puertos,
aeropuertos y marinas).
Estricto control de los desperdicios y basura de
origen internacional.
Prohibición total de importaciones de animales,
productos y subproductos de origen animal, medios biológicos contentivos de productos o
subproductos de ese mismo origen de aquellas especies susceptibles provenientes del Reino
Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Irlanda, Reino de los Países Bajos
(Holanda), así como de otros continentes afectados o con alto riesgo de contraer la
fiebre aftosa. Además de realizar un análisis de riesgo puntual y muy estricto sobre las
solicitudes que presenten los importadores.
Prohibición de visitas a granjas de animales por
parte de extranjeros y de personal cubano que haya estado en contacto con animales
susceptibles a la enfermedad en naciones afectadas por el mal.
Reforzamiento de las medidas de bioprotección en
las Unidades Pecuarias.
Intensificación de la vigilancia
epizootiológica en todo el territorio nacional.
A partir de la protección del país y a los efectos de
impedir la introducción de las enfermedades como deber de todos, se ha solicitado apoyo a
los organismos en función de cooperar con el objetivo de evitar la penetración en Cuba
no solo de la fiebre aftosa, sino de cualquier otro mal que pueda dañar la salud o la
economía en el país.
Hasta febrero del 2001 se reportan como naciones
afectadas por la fiebre aftosa: Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Dinamarca, España,
Francia, Irlanda, Italia, Liechstenstein, Luxemburgo, Países Bajos (Holanda), Portugal,
Suiza y Austria.
Cuba tiene un bajo riesgo de penetración de la
enfermedad por cuanto no son importadas carnes o piensos de los países afectados; no
obstante, ante el agravamiento de la situación a nivel internacional 15 organismos de la
Administración Central del Estado han reforzado las medidas regulatorias y preventivas,
así como los sistemas de vigilancia, monitoreo y control.
De esta manera, Cuba podrá continuar, como hasta el
momento, estando libre tanto de la Encefalopatía Espongiforme (enfermedad de las vacas
locas) como de la fiebre aftosa.
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