GINEBRA, 11 de abril.De genocidio calificó Iván
Mora, representante alterno de Cuba ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) en
Ginebra, la situación por la que atraviesan decenas de millones de niños, la inmensa
mayoría en el Tercer Mundo.
Es un crimen, un genocidio gradual y cada vez más
alarmante contra la infancia a lo que estamos asistiendo, y por ello es responsabilidad de
la comunidad internacional redoblar sus esfuerzos, señaló en torno al tema 14 sobre los
derechos del niño, que desde el martes debate la 57 Sesión de la CDH.
Ante la mirada indiferente del Norte industrializado,
reportes de relatores especiales y de altos funcionarios de las Naciones Unidas pusieron
al desnudo un dantesco panorama.
La frialdad de las cifras no amortigua el drama de 170
millones de niños mal alimentados, más de 100 millones que jamás acuden a una escuela,
de los dos millones de niñas forzadas a ejercer la prostitución cada año, y de las
víctimas del turismo sexual en busca de menores, el tráfico de órganos, las adopciones
ilegales y el florecimiento de la pornografía infantil.
El diplomático cubano advirtió que no basta con las
convenciones, protocolos, resoluciones y protecciones legales, pues eso solo no eliminará
tales tragedias.
Si este fuera el caso puntualizó, no
tendríamos ni hambre, ni bloqueos, ni guerras, ni niños desaparecidos, secuestrados,
violados, utilizados en degradantes prácticas y actos delictivos.
Mora mencionó que solo algunos países
industrializados, tan pocos que se pueden contar con los dedos de la mano, han expresado
su disposición a cooperar para enfrentar esta realidad, pero hace falta pasar de las
promesas a las acciones.
Denunció que otros países del norte, muy poderosos,
son cómplices de una conspiración silenciosa de exterminio de los niños del Tercer
Mundo, por lo cual algún día sus propios pueblos y la humanidad les hará pagar por sus
injusticias.
Al referirse a las agresiones de que es víctima Cuba
por Estados Unidos, dijo que los enemigos de la Isla aspiran a encontrar en el futuro una
generación cubana más dócil, a la cual puedan confundir, y para ello, ofrecen su
conocida receta de consumismo, de elecciones, de libertades totalmente huecas.
Nos convocan a ser parte de una sociedad donde la
violencia entre niños y adolescentes ha abierto un túnel por el que camina escondida una
enfermedad que está autodestruyendo a la sociedad norteamericana, afirmó.
El Representante alterno contrastó el abril de los
niños cubanos, cuando festejan el aniversario de su organización, con la cotidianidad de
un menor estadounidense que, como promedio, ve por la televisión 8 000 asesinatos antes
de terminar la enseñanza primaria.
¡Qué tranquilidad que nuestras escuelas no estén
viciadas con las drogas, y que nuestros escolares no puedan morir a manos de sus
compañeros de aula!, exclamó.
Durante este miércoles y mañana, la CDH analiza la
situación de los derechos de los migrantes, las minorías, los desclasados y de otros
grupos de individuos vulnerables. (AIN)