Se prepara España para la circulación del euro

FIDEL VASCOS GONZALEZ

El 31 de diciembre del presente año 2001 concluirá la introducción paulatina del euro como moneda única en 12 países europeos, proceso que comenzó el primero de enero de 1999. Se han requerido 24 meses para cumplir esta tarea debido, principalmente, a la inmensa cantidad de billetes y monedas a imprimir y acuñar en sus distintas denominaciones. Se calcula que se habrán acumulado en almacenes especiales y en la red correspondiente de distribución unos 12 mil millones de billetes y cerca de 80 mil millones de monedas metálicas en los países que conforman la zona euro.

El pasado 4 de abril España anunció la puesta en marcha del dispositivo de información al público para la adopción del euro como moneda de curso legal el primero de enero del 2002. Jaime Caruana, gobernador del Banco de España, señaló en conferencia convocada al efecto que los bancos deben guardar un escrupuloso respeto a las normas cuando efectúen el cambio de pesetas a euros. Dirigiéndose a los comerciantes, el gobernador les pidió que no aprovecharan la introducción del euro para elevar los precios. El hecho consiste en que al sustituir los precios en pesetas por precios en euros aparecen decimales y surge la tentación en los vendedores de redondear solo al alza los nuevos precios, cuando lo correcto es también hacerlo a la baja o pagar con exactitud utilizando los céntimos de euro. Para informar claramente de la operación que se realiza, durante los primeros momentos del año 2002 los comerciantes estarán obligados a exponer 4 precios de cada producto: en pesetas; en euros; el normal que surja de la conversión aritmética; y el rebajado o aumentado.

El calendario adoptado en España para introducir el euro en la circulación incluye una etapa del primero de septiembre al primero de diciembre del 2001, en la cual se efectuará la predistribución de billetes y monedas a los bancos, cajas de ahorros y comercios minoristas. El 15 de diciembre se comenzará la predistribución de monedas (no de billetes) al público. Los billetes se distribuirán a la población a partir del primero de enero del año 2002, cuando el euro comience a ser moneda de curso legal. Se concibe que entre esta fecha y el 28 de febrero de dicho año exista un período en el que pesetas y euros podrán circular simultáneamente. A partir del primero de marzo la peseta dejará de circular y no deberá ser aceptada en las operaciones de compraventa. Para evitar la pérdida de sus valores a quienes no logren efectuar el cambio de sus monedas en los dos meses estipulados, se habilitó un período hasta el 30 de junio para hacerlo en cualquier entidad financiera de las existentes en el país. Después de esa fecha, los cambios se podrán efectuar solo en el Banco de España, pero sin limitación en el tiempo.

Entre las recomendaciones formuladas se destaca que los comerciantes no deben aceptar billetes de euro antes del primer día del 2002 para evitar posibles falsificaciones, así como que el cambio de monedas será gratuito, por lo que las entidades financieras no pueden cobrar comisión por el canje. Teniendo en cuenta que los bancos comenzarán a redenominar los saldos en euros a partir del 15 de septiembre del 2001, se insiste en la conveniencia de que la población ingrese en sus cuentas las monedas de pesetas que posee, para facilitar que el canje sea automático a través de la cuenta corriente.

Con la entrada en circulación de los billetes y monedas del euro se culmina un largo y complejo proceso de unificación monetaria en los países que han adoptado esta moneda como única y se da un decisivo paso hacia la integración económica europea. Ello también tiene repercusión en los demás países del mundo, pues el euro comenzará a tener presencia física en ellos y quienes viajen a Europa tendrán que utilizarlo como moneda circulante. En el caso de Cuba, el hecho adquiere especial connotación debido a que una parte importante de los turistas que arriban a nuestro territorio procede de los países de la zona euro. A partir del primero de enero del próximo año 2002 estos visitantes podrán traer los euros en sus bolsillos y poco tiempo después ya no existirán legalmente, entre otras, las pesetas españolas, los francos franceses, los marcos alemanes y las liras italianas.

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