NACIONALES

El ciudadano se siente considerado,
se siente agradecido de que alguien
piense en él


Ahora, sé lo que valía dirigirse a la gente. Lo pude comprobar en esas elecciones, en las que se dieron, en las primarias, como las llamaban. Es que el ciudadano se siente considerado, se siente agradecido de que alguien piense en él, de que alguien le envíe una carta, de que alguien lo distinga, de que alguien sepa que existe, y lo tome en cuenta.
Estábamos muy lejos de todo esto que tenemos hoy, y se trataba de una competencia absolutamente individual por los votos. Yo tuve que idear las técnicas en aquellas condiciones, porque necesitaba reunir fuerza, y pude utilizar medios de comunicación que en condiciones muy difíciles pude alcanzar. En aquella época el periódico "Alerta" era el que más se vendía, los lunes había edición especial, su dueño y director, polemista brillante, se hizo amigo, apreció el trabajo y los artículos de que yo hablo, los escritos, las denuncias, fue en ese periódico donde se publicaban; un medio que tenía un impacto tremendo; el modesto programa de radio tenía impacto, las cartas tenían impacto.
Recuerdo algo -Sáez debe conocer ese lugar- que fue en Río Blanco, había un mitin, llegué como a la 1:00 de la mañana, llegué tarde, porque iba casi a tantos mítines como a los que tú vas -hablo de Lazo-: terminaba con uno, a toda velocidad, iba para el otro y para el otro; pero a aquel llegué tarde, a la 1:00 de la mañana, tuve sin embargo una buena prueba del efecto que hacía el comunicarse con la gente y combinar las ideas, las denuncias, las cosas justas con esa comunicación. Se levantaron los vecinos que estaban acostados ya, y dimos el mitin a la 1:00 de la mañana. Ha pasado algún tiempito desde entonces, pero puede haber alguien todavía que recuerde algunos de esos episodios.
Créanme que no estoy tratando de hacer una autobiografía aquí, ni mucho menos, estoy recordando simplemente algunas cosas que vienen como anillo al dedo, en realidad, al estilo de trabajo que estamos recomendando a los compañeros.
También, bueno, la confianza en el pueblo. Un individuo lo podía hacer, acaso uno. Ya realmente grandes terratenientes en Oriente, en Camagüey, en Las Villas, en Pinar del Río, se habían apoderado de la dirección de ese Partido, ¿saben?, grandes terratenientes, gente muy rica.
Entonces yo decía que pensaba casi casi, puedo decir que pensaba como hoy. En dos palabras, ya me había graduado de abogado y ya conocía, y principalmente había asimilado las ideas marxistas-leninistas que tanto me ayudaron a lo largo de toda la vida, desde que tuve verdaderamente una conciencia revolucionaria; porque fueron las ideas del marxismo-leninismo las que me hicieron realmente revolucionario. Primero fui una especie de comunista utópico.
Yo soy uno de los que vinimos de Oriente (RISAS) antes de la Revolución, y me instalé en La Habana, y en La Habana la gente era más libre del control de las maquinarias políticas.
La provincia, tu provincia, Sáez, la parte tuya que entonces era el interior de la provincia de La Habana, estaba más controlada por la maquinaria. Había un platanero por la zona de Alquízar y Güira de Melena -Benito Remedio creo que se llamaba; pregunten por ahí, alguno debe conocer-, ese controlaba todos los votos.
Existían las maquinarias políticas -de eso no se habla, Alarcón-; no era solo dinero, había todo un sistema de maquinarias políticas que disponían del control de los votos por todos los mecanismos posibles: favores que hacían, promesas por si un día necesitaban algo, compadrazgos, el control de los bienes y empleos. Esas maquinarias controlaban los votos. La Ciudad de La Habana estaba un poco más libre del control de las maquinarias, había más electores espontáneos.
Yo escogí un lugar para iniciar las actividades que no eran políticas, porque todo aquello -repito- estaba encuadrado dentro de una concepción revolucionaria -para otro momento u otra circunstancia podría explicar cuáles eran las ideas-; pero baste decir que todo lo que estaba en el programa del Moncada eran las cosas en que yo pensaba, a partir de una concepción socialista, aunque el programa del Moncada no era ni podía ser todavía un programa socialista. Tendría que ser el tiempo el que lo determinara -de esos temas he hablado con algunos periodistas, con alguna gente que ha escrito-; la Revolución es un proceso y tiene etapas. Quizás el único mérito haya sido el haber adaptado la acción, los planes a las realidades en que estábamos viviendo, porque nos encontrábamos en plena guerra fría, y en un país neocolonizado al lado de Estados Unidos; por andar hablando de Marx y de Engels, un poco por el hábito de estar explicando esas ideas, me hacían ya una campaña de comunista dentro de las filas del Partido donde me inicié en la vida política cuando comencé a estudiar en la Universidad.
Ahí está Montané. Yo fui la escuela "Ñico López" de Montané (APLAUSOS) -él si quiere me puede desmentir-, y de Abel, y de unos cuantos compañeros más del 26 de Julio.
Los dirigentes del 26 de Julio tenían ideas marxistas-leninistas; pero como creíamos entender los problemas de la sociedad y las leyes de la sociedad, estábamos conscientes de que no era el momento ni la hora de construir el socialismo en Cuba, aunque sí muy importantes reformas sociales, que serían el preámbulo del socialismo; porque sí digo que no nos habríamos contentado jamás con algo que fuera menos que el socialismo (APLAUSOS), ni nos podían persuadir otras ideas que no fueran las ideas del marxismo-leninismo. Y como pensaba entonces, realmente me siento orgulloso de pensar hoy, exactamente igual, en este minuto, en este segundo (APLAUSOS).
He contado todo esto -ustedes nunca me han escuchado hacer estas historias- porque tenía necesidad de trasmitirles mis relaciones con esta ciudad y mi confianza en esta ciudad (APLAUSOS). Y advierto, por si alguien no lo sabe, que no soy candidato por esta ciudad, porque tengo otra ciudad con la cual mi vida, casi desde que tenía la edad de eso que llaman uso de razón, está vinculada, y esa ciudad es Santiago de Cuba (APLAUSOS). Son hermanas gemelas en mis recuerdos, en mis cariños y mi respeto, en distintas etapas de mi vida (APLAUSOS).

 


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