Hay que ver qué dicen los padrinos de Pinochet

Pinochet es alguien que ya pasó, está en plena decadencia política; pero me temo que una acción en un hospital de Londres, etcétera, etcétera, pueda convertir a Pinochet en un mártir de las fuerzas armadas y en un mártir de la derecha, en un motivo de profunda división entre las fuerzas progresistas y las fuerzas de centro en el país. Luego se ha creado de repente un problema serio.

Para sintetizar, repito, hay tres importantes cuestiones envueltas en el asunto: moral, legal y política. Es desde ese punto de vista que analizo la situación.

Chile, realmente, está marchando bien; ha transitado por un calvario de dificultades y de problemas para llegar a establecer, digamos, la preeminencia de las instituciones civiles dentro del país. Por tanto, es un asunto que hay que seguir de cerca, y no parece fácil la salida.

Hay que ver qué dicen los padrinos de Pinochet -son 2000, 2500 ó 3000 las víctimas entre desaparecidos y asesinados-, los que fueron padrinos e instructores de las decenas de miles de agentes represivos que recibieron sus cursos allá, en Estados Unidos, en materia de represión.

Ustedes deben saber perfectamente que no hace mucho se publicaron los manuales de instrucción con que se educaban a aquellos oficiales de Argentina, de Chile, de Centroamérica y de otras partes. Al conocerse todo esto, se dice que están destruyendo o están eliminando los manuales del "método pedagógico" que habían establecido; pero queda la constancia documental e histórica de todo eso.

Los padrinos de Pinochet han sido los responsables de 30000 desaparecidos en Argentina; de 3000, entre desaparecidos y muertos, en Chile; de 150000 víctimas en Guatemala, desde aquella invasión "liberadora" que organizó la CIA en el año 1954 -allí, precisamente, estaba el Che ejerciendo su oficio de médico, cuando el golpe que derribó a Arbenz porque hizo una reforma agraria.

Bien, aquello ha costado 150000 vidas. Después tuvimos la guerra sucia de Nicaragua, que costó también decenas de miles de vidas; la guerra sangrienta de El Salvador contra el movimiento revolucionario en ese país -un río de armas, recursos, instrucción militar, dinero procedente de Estados Unidos-, que costó decenas de miles de vidas.

No voy a mencionar a Cuba. Nosotros pudimos derrotar la guerra sucia que nos organizaron, desde el primer momento de la Revolución, en todo el país. Pudimos, organizando bien a los campesinos, a los trabajadores, a los estudiantes, al pueblo y a todo el mundo, para luchar durante años, contrarrestar y vencer la acción enemiga, hasta que capturamos el último de los bandidos alzados en el Escambray, antes de la invasión de Girón; pero eso no lo menciono, no lo incluyo en esta cuenta. Dentro de esa cuenta se pueden incluir a muchos que murieron de torturas, asesinatos y desapariciones en otras partes llevadas a cabo por aquellos que recibieron el entrenamiento y la doctrina represiva de la misma escuela.

Entonces, aplaudiría o me sentiría feliz, igual que otros muchos en el mundo, si se toma la decisión revolucionaria -digo revolucionaria, porque no podría ser legal- de juzgar a todos los responsables, algunos de los cuales seguramente están más jóvenes que Pinochet.

Pinochet recibió mucha ayuda, mucho apoyo oficial y muchos créditos de países occidentales en todo aquel período.

El Tribunal Penal Internacional (TPI) no se ha acordado todavía. El TPI es una excelente idea, siempre y cuando no esté bajo la dirección del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde existen derechos de veto, porque Estados Unidos lo utilizaría para proteger a todos sus amigos y a todos sus aliados.

Un TPI bajo la jurisdicción del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no sería equitativo, no se podría confiar en él. Por eso nosotros, que apoyamos la idea, planteamos que no puede ser bajo la dirección del Consejo de Seguridad, hasta que no se democratice las Naciones Unidas; y, además, hemos planteado que los bloqueos económicos deben incluirse entre los delitos de genocidio y crimen de guerra a ser juzgados y sancionados por el TPI. Son los dos puntos esenciales de discrepancias que tenemos con eso.

Veríamos como un progreso, realmente, esas instituciones; no así, por ejemplo, el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), y otras medidas de coyunda que quieren aprobarse al margen de los organismos internacionales para consolidar el orden mundial impuesto por Estados Unidos.

Un TPI sin un nuevo y justo orden internacional, en manos del Consejo de Seguridad, podría servir un día para combatir a todos aquellos que se opongan a ese injusto orden y se convierte en un instrumento de tal orden, en manos de un país que prácticamente, como ustedes saben, ante cualquier cosa interpreta y decide a su antojo.

Lo hemos visto en el caso reciente de Kosovo, se dividieron las opiniones de distintos estadistas acerca de la forma de resolver el problema. Muchos planteaban que debía resolverse mediante negociaciones y buscar una negociación realmente justa.

La OTAN planteaba el empleo de la fuerza, aunque no todos. Ustedes conocen que hay algunos países que planteaban que debía ser aprobado por el Consejo de Seguridad, mientras surgía la interpretación de la Resolución 1199, que decía que debían adoptarse medidas para la solución del problema, reconocer los derechos de los kosovos -que son la inmensa mayoría de la población-, a la más amplia autonomía.

Todo el mundo estaba de acuerdo en eso, pero algunos eran partidarios del uso inmediato de la fuerza de la OTAN y otros no, y la cuestión se decidió por Estados Unidos, que consideró que ya tenía facultades otorgadas por la Resolución 1199 y ya estaba a punto de lanzar cohetes Crucero, Tomahawk, aviones de bombardeo B-52 y todo su arsenal de armas sofisticadas contra Serbia.

Estados Unidos cuando le conviene acude al Consejo de Seguridad: en la guerra de Iraq, por ejemplo, así lo hizo. Utilizando para sus fines estratégicos las violaciones a normas internacionales que se cometieron cuando Iraq ocupa a Kuwait, tuvieron la oportunidad de crear una gran coalición musulmana, árabe, occidental contra Iraq.

Otras veces, como en el caso de las embajadas que soportaron ataques terroristas en Kenya y Tanzania, tomaron la decisión unilateral de bombardear dos países, Sudán y Afganistán, tan precipitadamente, que no se tomaron la molestia de comprobar si efectivamente aquella industria farmacéutica era una fábrica de productos químicos o para armas químicas. Todos los que han estado allí, extranjeros, especialistas ingleses, todos los que conocen de la fábrica, han afirmado que en aquel lugar no había ni las más mínimas condiciones para ello, ni se pudo observar ningún síntoma de producción de armas químicas. Pero, incluso, si hay una producción de armas químicas hay que acudir a los organismos internacionales, pero ellos decidieron unilateralmente lanzar las bombas, lo decidieron al más alto nivel, y se ha publicado que no se consultó ni siquiera con los expertos militares. No todos en el entorno del Ejecutivo estaban de acuerdo con el ataque, pero personas muy influyentes decidieron y 24 horas antes les dieron las órdenes a los militares para lanzar los cohetes sobre Sudán y Afganistán.

En todas estas cosas vemos medidas unilaterales, falta de respeto a las normas internacionales y el derecho de hacer lo que le dé la gana con su inmenso poder. Eso no puede ofrecerle seguridad a nadie, a ningún país, a ningún pueblo que se oponga a los intereses del orden que están imponiendo al mundo.

Puede decirse que esa es la cuarta preocupación que se añada a las tres anteriores. Es lo que en estos días he meditado, por las carreteras, corriendo de un lugar para otro, con un mínimo de noticias sobre lo que está pasando, a partir de la información de que disponemos, que es escasa, y la experiencia de cómo son las cosas en el mundo actual.

Vi al Presidente de Chile en la Cumbre y lo observé realmente muy, muy preocupado, y el colmo sería que las medidas tomadas en Londres se tradujeran después en la imagen de un Pinochet virgen y mártir, y en una derecha fortalecida, frente a las fuerzas de centroizquierda divididas y debilitadas, y que, como consecuencia de eso, la derecha vuelva a tomar el poder en Chile, incluso por vía electoral, dado el efecto realmente bastante destructor y divisionista que el episodio pueda ocasionar en Chile.

Estamos en el deber de reaccionar con sangre fría frente a los acontecimientos. Ya que me han dado la oportunidad, qué mejor lugar que este teatro para decirlo así, con toda franqueza.

Había pronunciado muy pocas palabras sobre esto, por allá las ha interpretado cada cual a su manera. Me dice Robertico que hay varios cables sobre el tema, y lo que hice fue analizar con sangre fría la noticia; no dejarme llevar por un natural arranque de entusiasmo y de alegría al conocer simplemente la noticia del arresto de Pinochet en la cama de un hospital de Londres. Hay mucha hipocresía y mucha complicidad alrededor de la historia y el papel de este funesto personaje, de este aladid del anticomunismo, de este fiel defensor de las doctrinas e intereses del imperialismo en este hemisferio. Si se ha de pasar por encima de las normas internacionales y conceder al gobierno inglés, fiel aliado de Estados Unidos, el privilegio de la extraterritorialidad, no es posible olvidar ahora la responsabilidad y el castigo que merecen los grandes culpables y cómplices de Pinochet. Exonerarlos de toda culpa sería inmoral, hipócrita e injustificable.

¿Cómo se va a resolver? ¿Qué piensan ustedes? ¿Qué noticias tienen? ¿Qué saben del incidente?, porque yo no he tenido mucho tiempo para recoger las últimas noticias.

Tienen la palabra. ¿Alguno de ustedes quisiera dar alguna opinión?, me ayudaría a conocer algún criterio en torno a esto, las últimas noticias, qué está pasando, cómo fueron los mecanismos (Nadie dice nada).

Yo estudié Derecho y no me convertí en un abogado conservador, sino todo lo contrario. Pienso que hay muchas leyes que hay que cambiarlas, pero se adquieren ciertas nociones del Derecho; mas no analizo nunca los problemas desde el punto de vista estrictamente jurídico. Aquí se juntan unas cuantas cosas, y conozco la mentalidad de las partes que están implicadas en todo eso.

¿Van a guardar ustedes silencio? ¿Qué piensan? Sí, ya sé, me avisan que llegó la hora de marcharnos, pero quiero oír algo. ¿Son ustedes de Mérida o son de toda España?

Periodista.- Son de Mérida y de España (Risas).

Fidel Castro.- A ver, ¿quién levanta la mano? (Nadie levanta la mano.) Entonces, ¿han captado bien las palabras? ¿Las han grabado algunos? Quiero ser preciso, porque este es el tipo de cuestiones que hay que analizar con mucho cuidado y precisión, para que no haya lugar a confusión acerca de los puntos de vista que tenemos.

(continuación)