Siempre hemos dicho ¡Patria o Muerte! cuando hablamos de nuestras ideas

Periodista.- ¿Tiene miedo de que algún día le pudiese ocurrir lo mismo que a Pinochet?

Fidel Castro.- ¿A mí? No, porque no somos dos casos iguales. Estaré equivocado tal vez, pero he recorrido el mundo en medio de la cacería que han organizado a lo largo de muchos años para eliminarme físicamente y no tengo temor de ir a cualquier parte. Se pueden contar por centenares los planes de atentado que contra mí han tratado de llevar a cabo y aquí estoy entre ustedes, feliz, en la mañana de hoy. Además, pertenezco a la estirpe de los que difícilmente puedan ser arrestados en ninguna parte, no solo por la moral que tengo, la convicción que tengo, sino por la historia de toda mi vida, la que conozco bien, bastante bien, y no es la que han escrito nuestros enemigos. Se podría hacer una enciclopedia para marcar las diferencias.

Siempre hemos dicho ¡Patria o Muerte!, cuando hablamos de nuestras ideas (Le dicen algo). No, no estoy pensando en ninguno de nosotros. Yo voy adonde me dan visa, y, además, tengo moral, dignidad, y ya quisiera saber qué pasaría si les da la idea de hacer algo de eso; pienso más bien en otros dirigentes, en muchos que hay en el mundo. Arafat viaja, por ejemplo, por Europa, por muchas partes, y cualquier día pueden capturar a Arafat, digamos, y entonces aplicarle un juicio, un procedimiento de este tipo, como precio de la larga lucha por la libertad de su pueblo. Estoy pensando en ustedes, estoy pensando en la gente progresista del mundo y estoy pensando en los poderosos que se toman la libertad de hacer tales cosas.

Batista mató alrededor de 20000 cubanos, y muchos de sus sicarios viajaron a Estados Unidos y se llevaron muchos de ellos cientos de millones; Batista solo robó 500 millones. Nosotros ni siquiera organizamos nunca un grupo para cazarlos, y teníamos quién sabe cuántos voluntarios para enviarlos adonde estuviera Batista y ajustar cuentas con el señor Batista y otros como él. No quisimos aplicar la justicia por cuenta propia más allá de nuestras fronteras.

En Suiza se han acumulado cientos de miles de millones de dinero robado a nuestros pueblos, nunca hubo ley, nunca hubo juicios, nunca hubo justicia para reclamar ese dinero. Mobuto se llevó 7 000 millones, nadie sabe dónde está ese dinero. Nuestros países han estado totalmente desamparados siempre; pero sí, sería partidario de que existieran tribunales internacionales imparciales e independientes, que brindasen una protección a todos los pueblos, contra todo crimen, genocidio y saqueo, decididamente partidario de eso, para poder juzgar este tipo de hecho. Es lo que pienso.

Conozco bastante bien este mundo y nuestro adversario no es un adversario cualquiera, es la potencia más poderosa que ha existido jamás en la historia.

Cuando veía este museo, a cada rato recordaba a Roma, su inmenso poderío, capaz de construir lo que ha construido aquí, en tierras tan distantes de Roma, como Mérida, cuando no había navegación a vapor, no había aviones, no había teléfonos, no había nada, y me preguntaba si algún día del imperio decadente quedarían ruinas parecidas a estas, porque en aquel tiempo el imperio romano, con sus legiones, parecía tan inconmovible y tan invencible como hoy lo parece el imperio norteamericano.

Hasta trataba de imaginarme cómo serían dentro de algunos siglos los restos de las grandes ciudades, qué quedaría de Disneylandia, de los grandes rascacielos y de todo eso que la nueva Roma ha construido, porque aquí se recibe una lección de que los tiempos pasan y ningún régimen económico y social es eterno.

Estas obras las construían antes los esclavos en muchos lugares y algunos artesanos. Hoy muchas de las obras en el mundo -la represa de Itaipú, por ejemplo, u otras muchas que podrían mencionarse-, las construyen los modernos esclavos, y enriquecen a una minoría que tiene muchos recursos.

Me contaban que muchos mecenas pagaban estas obras, estas construcciones; pero aquí se recibe una lección de que los tiempos pasan. Es lo que esperamos.

Pero, no cumpliste; no me diste tu opinión del problema, tu criterio y tu razonamiento. ¿Por qué? ¿Tú, que eres una joven periodista, no te animas? Dime.

Periodista.- Yo no estoy para opinar.

Fidel Castro.- ¿Cómo? ¿Tú no estás para opinar? ¿Nada más que para escribir? ¿Y de qué vas a hablar en tu artículo?

Periodista.- No voy a opinar.

Fidel Castro.- Vas a escribir pero no a opinar. Está bien. Bueno, me voy sin saber nada de lo que piensan ustedes (Risas).

Muchas gracias, seguiré indagando, leyendo cables y usando la intuición.

Periodista.- Ahí hay un periodista que decía algo, que está de acuerdo.

Periodista.- Lo que pasa es que no sabemos expresarnos tan bien como usted y entonces preferimos que hable usted; pero muchos estamos de acuerdo con lo que dice.

Periodista.- Sepa usted que estamos con Cuba y con usted, unos cuantos.

Fidel Castro.- Muchas gracias.

Hay muchas cosas. Cuba está fuera de este problema, Cuba lo más que hace es dar una opinión.

Periodista.- ¿Y en su opinión a quién sentaría en el banquillo?

Fidel Castro.- Revolucionariamente sentaría a Pinochet con todo el grupo que fabricó a Pinochet, apoyó a Pinochet, educó a Pinochet y lo llevó a él a cometer tantos crímenes.

Periodista.- Dígame, porque yo estaba chiquita cuando este problema de Pinochet.

Fidel Castro.- ¿Que te diga a quiénes? Ya los definí, no quiero mencionar nombres, pero de los que participaron debe haber mucha gente más joven que Pinochet. Te recomiendo que busques en los archivos por Internet los documentos desclasificados con relación a la forma en que se produjo el derrocamiento de Allende, quiénes participaron en todo eso y qué hizo cada cual, porque la lista es larga y hay muchos. Ahí está señalado el papel que desempeñó cada cual.

Bueno, eso sería una gran lección, pero tendría que ser revolucionariamente, aquellos que sean partidarios de juzgar a Pinochet donde sea. Entonces, solo planteo que con él se juzguen a los grandes culpables y a los fabricadores de pinochetes. No hacen nada con enviarlo incluso al pelotón de fusilamiento o a la cárcel perpetua -en Europa creo que tienen abolida la pena de muerte, pero queda la cadena perpetua-; que lo juzguen con todos los que han sido sus cómplices, esa sería mi opción predilecta. Si eso no se puede, bueno, yo diría que me preocupa mucho más Chile, su situación actual, sus perspectivas futuras, que el hecho de que Pinochet reciba un mayor o menor castigo en una prisión.

Si digo más, creo que tenían que haberlo juzgado hace mucho tiempo. Si digo más, afirmaría que los que son responsables de los 30000 desaparecidos en Argentina, tendrían que haber sido juzgados y haber recibido una sanción ejemplar; que los que cometieron los crímenes en muchos otros países de América Latina tendrían que haber sido juzgados ejemplarmente. No me voy a detener ante los aspectos simplemente jurídicos. Para hacer una revolución, hay que cambiar constituciones y leyes de todas clases y en eso consistió, precisamente, nuestra Revolución; si hay que pasar por encima de principios jurídicos y se pasa revolucionariamente por encima de ellos, tendría que hacerse para aplicar con toda justicia los nuevos principios revolucionarios que surgieran de esa acción.

Tú, como periodista, consulta a la gente de Internet.

Periodista.- ¿Antes de que la privaticen?

Fidel Castro.- Antes de que la privaticen; tenemos temor de que la privaticen, y en cualquier momento la privatizan. Hoy es un instrumento tecnológico de comunicación, por ciertas cosas, envías una carta para un lugar a muchos órganos y entonces ellos no la van a publicar, porque también tú sabes que cada órgano se debe a una línea y las líneas las trazan los que controlan, los que son propietarios de los órganos: unos con más libertad, otros con menos libertad, no lo puedo negar, hay también mucha gente independiente. Pero la experiencia de Cuba nos enseña que cuando algunas de las cosas que Cuba denuncia no le conviene a Estados Unidos, a su política, no se publican.

Hay algo más: Cuando la invasión de Girón, muchos importantes órganos de prensa de Estados Unidos conocían lo de la invasión de Girón y recibieron apelaciones, ruegos e instrucciones, en nombre de la sacrosanta seguridad nacional, de no publicar una sola letra sobre lo que se estaba planeando contra Cuba.

De modo que no nos quedan muchos medios. Yo decía ayer que hay que utilizar los disponibles: Internet, cinco minutos que le den a alguno en la televisión; algunas de estas televisoras que están en competencia te dan cinco minutos.

Cuando la visita del Papa fueron a Cuba 110 cadenas de televisión, se metieron por todas partes, lo registraron todo, lo hurgaron todo y divulgaron todo lo que quisieron, sin la más mínima restricción en absoluto. ¡Ciento diez cadenas!, estaba todo el mundo. Nosotros les pedimos a los compañeros: "Vayan también". Solicitaban entrevistas en todas partes, personas que estaban contra la Revolución, personas a favor, todo el mundo opinó por las 110 cadenas.

Yo les pedí a los compañeros: "Vayan, hablen". En realidad, nuestra gente habló, alrededor de 300 ó 350 compañeros revolucionarios expresaron sus puntos de vista a través de las 110 cadenas de televisión. Un chance es un chance, en dos o tres días se pueden decir muchas verdades, y utilizaron todas las brechas. Todas las posibilidades hay que utilizarlas para divulgar ideas.

(continuación)