La Revolución Cubana cambió la historia deLatinoamérica. Estados Unidos descubrió que América Latina no era un simple coto privado

mi4-1.jpg (9230 bytes)Entrevista concedida por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a la prensa presente durante su visita al Museo Nacional de Arte Romano, en Mérida, Extremadura, el día 20 de octubre de 1998, "Año del aniversario 40 de las batallas decisivas de la guerra de liberación".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Periodista.- Después de vistos estos monumentos, ¿qué imagen se lleva usted de Extremadura? ¿Qué recuerdos se va a llevar, Comandante?

Fidel Castro.- El recuerdo triste de haber estado tan poco tiempo y el recuerdo inolvidable de haber conocido a tan excelentes personas como los extremeños.

Además, tenemos algo en común: a ustedes los llaman los extremeños, y a nosotros nos llaman los extremistas (Risas).

Periodista.- ¿Se está mejor aquí que en Londres, no? ¿Puede decirnos algo sobre Pinochet? ¿Cambiaría la situación?

Fidel Castro.- Oye, qué tema. El día que estaba conversando con el Rey creo que alguien me dio la noticia de lo de Pinochet, y a mí se me ocurre decir: ¡Qué extraño, si Pinochet fue el que más ayudó a los ingleses cuando la guerra de las Malvinas! Después comenté un poco algunas preocupaciones que tenía sobre la situación; pero ya que me preguntas y ya que tiene una buena acústica este teatro romano, voy a decir simplemente lo siguiente:

La situación tiene tres aspectos: primero, el moral. Desde el punto de vista moral, es algo justo el arresto y la sanción.

Hay un segundo aspecto, el aspecto legal. Pienso que desde el punto de vista legal es cuestionable la acción.

Tercero, un punto de vista político. Pienso que esto va a crear una situación complicada en Chile, por la forma en que se ha desarrollado el proceso político allí.

En primer lugar está el ejército, la fuerza armada, que constituye una institución fuerte en ese país; y sin duda que unánimemente se va a oponer, y se va a oponer fuertemente, y va a demandar, va a exigir de las autoridades civiles, del gobierno civil, todas las medidas para obtener la liberación de Pinochet.

En segundo lugar, los funcionarios chilenos tradicionalmente son muy celosos de las leyes, de las cuestiones de soberanía, creo que más que en ningún país latinoamericano.

Entonces, ¿qué se va a juntar allí? La fuerza armada protestando, se va a juntar toda la derecha, que es fuerte; se va a ver obligado el gobierno a protestar con toda energía, porque le habían concedido un pasaporte diplomático y porque consideran que las facultades para un juicio de esa naturaleza corresponden a Chile. Tendría que realizarse en Chile.

Está el Parlamento, donde seguramente la derecha tomará una posición a favor de Pinochet, y la izquierda de la coalición gubernamental va a encontrarse en una situación muy difícil: si apoya al gobierno o si no lo apoya. Lo más probable es que apoye al gobierno; de lo contrario, puede ocurrir el riesgo de una ruptura de la coalición.

¿Qué van a hacer los socialistas y otros partidos de centro y de izquierda? Si se apartan de la línea del gobierno, se van a dividir. Pienso que hay peligro de que se divida la coalición, es uno de los peligros latentes; pienso que eso puede fortalecer bastante a la derecha. Esas son las consecuencias políticas. ¿Qué puede ocurrir? La derecha se va a unir, la izquierda puede dividirse y crearse de esa forma una situación difícil en Chile, que todavía no ha concluido el proceso de consolidación y apertura, aunque han avanzado mucho. Esas consecuencias políticas son algo preocupantes, tal como vemos nosotros las cosas desde aquí, desde lejos.

Hay algo adicional: Pinochet no actuó solo. Se han desclasificado los documentos oficiales de Estados Unidos, que demuestran que desde el primer día en que se conoció la elección de Allende, el gobierno de Estados Unidos, el Presidente de Estados Unidos y la alta dirección de Estados Unidos tomaron la decisión de derrocarlo. Asignaron fondos, 10 millones de dólares de inmediato; dieron instrucciones de impedir por cualquier medio, primero, que tomara posesión, tratar de impedir la toma de posesión, y, segundo, tratar de derrocarlo a lo largo de todo el período ulterior. Alentaron el proceso conspirativo, lo apoyaron con todo tipo de actividades desestabilizadoras, subversivas; lo apretaron económicamente, le quitaron todos los ingresos, los créditos, hasta que lograron las condiciones para el golpe de Estado. Conocieron en todos sus detalles el plan de golpe de Estado, luego tienen una responsabilidad tan grande en lo ocurrido como el propio Pinochet.

Si volvemos a la cuestión moral, pienso que sería moral que la misma suerte que fuera a correr Pinochet la corrieran todos aquellos que participaron en la idea, la gestación, el apoyo y la realización del golpe de Estado.

Bien, entonces, que se le arreste en Londres; pero que estén todos los culpables. No voy a incluir a Nixon porque ya Nixon falleció, hay que desearle que descanse en paz. Pero hay mucha gente que participó en todo aquello, y pienso que desde el punto de vista moral habría que llevarlas a juzgar a Madrid, a Londres, o a otro sitio.

Es así como vemos la situación.

(continuación)