ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Así fue la subserie entre los Azules industrialistas y los Sabuesos holguineros, matizada por el buen desempeño de ambos conjuntos a la defensiva, demostraciones de nivel en el box, con varios de los mejores lanzadores del país (Norge Luis Ruiz, Noelvis En-tenza, Frank Montieth) y bateo oportuno, a la hora de decidir. En resumen, un verdadero espectáculo.
Pero, lamentablemente, una mancha tuvo este sol, la actitud del mentor capitalino Lázaro Vargas, que protestó airadamente el conteo del árbitro principal Jorge Luis Pérez. Acción inútil, pues el reglamento prohíbe terminantemente cualquier apelación sobre una jugada de apreciación, ya sea un out, un quieto o el conteo de bolas y strikes.
De la protesta pasó a la ofensa verbal y si la sangre no llegó al río fue debido a la intervención del resto de la dirección del equipo azul, pues Vargas insistía en su indisciplina, a pesar de haber sido expulsado desde el primer momento.
Olvidó el mentor de Industriales su misión como educador y guía de un colectivo de jóvenes. Olvidó también que él, como el resto de los cuadros de dirección del béisbol en el país, debe de servir de ejemplo a sus peloteros para después poder exigir si alguno de ellos asume una actitud negativa.
Esta segunda etapa de la Serie Nacional de Béisbol, con equipos reforzados, tendrá mayor calidad que la fase clasificatoria, abundarán los desafíos decididos en las postrimerías, las jugadas cerradas y las inconformidades de uno y otro bandos por una decisión arbitral.
Aun así, esto no le da derecho a nadie a ofender a los oficiales actuantes, cuya labor resulta extraordinariamente difícil, presionados por la afición, los jugadores y el deseo de hacerlo bien.
El béisbol —siempre debemos tenerlo presente—, forma parte de la cultura del cubano. Se puede protestar dentro de los marcos de la decencia y del respeto. Respeto que se merece la afición que colma los estadios para disfrutar del juego, no para presenciar discusiones estériles y actitudes groseras.
Bienvenida la segunda etapa, cargada de rivalidad y emociones. Con la disciplina co-mo divisa principal en todos los casos.

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