ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
«Todos los muchachos que trabajan aquí nos tratan con mucho amor y respeto». Foto: Dunia Álvarez Palacios

Yaquelín, de 61 años, y Ernesto, de 85, celebraron sus 40 años de casados con un modesto brindis en el local del Sistema de Atención a la Familia Loipa, perteneciente a la mipyme Mi Reina Café, ubicado en 23 y 10, en el Vedado habanero. Allí, donde funciona un servicio de atención a personas en situación de vulnerabilidad, la celebración tuvo un significado especial.

Ambos jubilados fueron identificados como personas vulnerables y, desde el 26 de julio de 2026 –fecha en que se inauguró este SAF–, reciben desayuno, almuerzo y comida en el establecimiento, junto a otros diez adultos mayores.

Además de garantizarles la alimentación diaria, Mariuska Vega Dechamps, titular del negocio, procura celebrar cumpleaños y fechas especiales. También reserva espacio para pequeños momentos de esparcimiento, como ver la telenovela de la tarde en el televisor donado por el Consejo de la Administración Municipal.

«El lugar es acogedor, me encantan los colores vivos con los que lo pintaron y la comida es excelente, pero lo mejor es la atención. Todos los muchachos que trabajan aquí nos tratan con mucho amor y respeto, y eso es oro en los tiempos que corren», comenta Yaquelín mientras le sirven el almuerzo.

A Ernesto le cuesta articular las palabras, pero sus gestos bastan para expresar su satisfacción con el congrí y el picadillo. Más tarde, se lleva las manos a la barriga y levanta el pulgar en señal de aprobación.

Detrás de esa atención hay un esfuerzo económico importante. Vega Dechamps explica que la Dirección Municipal de Comercio les asigna una cuota de alimentos para prestar el servicio, pero esta solo cubre el 10 % de las necesidades alimentarias de los asistenciados.

La titular reconoce el apoyo recibido de las autoridades y de otros actores económicos que se han acercado para colaborar. Entre ellos menciona a la heladería De La Cream y a la panadería de 23 y 12, que garantiza el pan diario para los desayunos.

«No lo vemos como una carga, pero todavía nos estamos recuperando de la gran inversión que hicimos en la reparación del local y, por ello, no podemos sumar más asistenciados. Nos gustaría que más negocios nos apoyaran para ofrecerles un mejor servicio», afirma.

La experiencia en el Loipa muestra tanto las posibilidades de incorporar nuevos actores económicos a la atención social como las dificultades que todavía deben superar quienes asumen esta responsabilidad.

 

SOCIALIZAR LA AYUDA A LAS PERSONAS VULNERABLES

El Ministerio de Comercio Interior (Mincin) impulsa una estrategia para incorporar a actores económicos a la atención de personas en situación de vulnerabilidad. La iniciativa permite que los titulares de negocios presenten proyectos para administrar establecimientos que prestan servicios como parte del Sistema de Atención a la Familia.

De acuerdo con Grettel Portales Pérez, directora general de Servicios del Mincin, la experiencia se ha implementado en 11 establecimientos de La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Granma, con resultados positivos. El propósito es extenderla a los 1 461 locales que integran el SAF en todo el país.

Lo anterior, respaldado por el Acuerdo 10418/2026 del Consejo de Ministros y la Resolución 14/2026 del Mincin, implementa la transformación 64 que establece que todos los actores económicos (estatales y privados nacionales y extranjeros), como parte de su responsabilidad social a nivel comunitario, en el orden financiero, de recursos materiales y servicios, participen directamente en diferentes actividades, entre las que se relaciona: «Respaldar los comedores del Sistema de Atención a la Familia y Hogares de Alimentación Comunitaria».

Además, se relaciona con lo expresado en la reciente sesión de trabajo de la Comisión Nacional de Políticas Sociales, sobre la prioridad de lograr que el 100 % de estas instituciones cuente con el apoyo de alguna entidad económica, como parte de la responsabilidad social corporativa.

«Contamos con un valor significativo: locales con infraestructura, algunos muy bien ubicados en zonas con atractivo comercial para los emprendimientos. Con esta iniciativa les damos la posibilidad a los inversores de tener libertad para reformar los espacios y ampliar los servicios, siempre que atiendan a los asistenciados como está establecido», explicó Portales Pérez.

Una vez presentado el proyecto, las instituciones estatales que administran estos espacios establecen las condiciones contractuales, para favorecer la rentabilidad de los negocios y garantizar la continuidad laboral de quienes trabajan en ellos. A la par, supervisan el cumplimiento del servicio de alimentación a las personas vulnerables.

«Pese a no existir un incentivo fiscal, la propuesta resulta atractiva por las libertades que ofrece a los negocios privados, y porque otorga a sus titulares amplias capacidades administrativas sobre los locales», explicó Pedro Blanco Guerra, especialista principal de Gastronomía del Mincin.

Las empresas municipales de Comercio tienen a su cargo divulgar la iniciativa, recibir los proyectos y gestionar su tramitación. La experiencia acumulada hasta el momento apunta a que la participación de nuevos actores económicos puede ampliar la capacidad de respuesta del programa y contribuir a mejorar la atención que reciben sus beneficiarios.

Sin embargo, para extender esta modalidad no basta con disponer de locales y atraer a interesados. También es necesario garantizar que los establecimientos puedan sostener el servicio y que las personas incorporadas al sistema reciban la atención prevista.

Foto: Dunia Álvarez Palacios

 

ADAPTAR EL PROGRAMA ANTE LAS DIFICULTADES

Las dificultades económicas que enfrenta Cuba repercuten también en la sostenibilidad de los programas sociales. Ante ese escenario, buscar alternativas para mantener los servicios y ampliar la participación de los actores económicos, constituye una vía para responder a las crecientes necesidades de la población.

Los Sistemas de Atención a la Familia prestan servicios a unas 70 000 personas en situación de vulnerabilidad, cifra que, según los especialistas consultados, continúa en aumento. A esta red se suman

1 250 hogares de alimentación comunitaria en zonas rurales y 3 000 comedores de asociaciones sin fines de lucro y religiosas, todos bajo la supervisión del Mincin.

En el restaurante-cafetería Loipa, la atención a los adultos mayores va más allá de servir los alimentos. Celebrar un aniversario de bodas, compartir una fecha especial o recibir un trato afectuoso también contribuyen a que quienes acuden al lugar se sientan acompañados y respetados.

Experiencias como esta muestran que la participación de los actores económicos puede contribuir a fortalecer el Sistema de Atención a la Familia. Pero extender el modelo exige recursos, compromiso y mecanismos que permitan sostener el servicio en el tiempo.

Respaldar a los que más lo necesitan es una responsabilidad compartida. Conseguir que esa voluntad se traduzca en una atención estable y digna constituye el verdadero desafío.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.