ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La Tinta Habla Foto: Ilustración: Michel Moro

Cuba vive un escenario de presión sin precedentes, la combinación de la orden ejecutiva de enero de 2026, con la ampliación de sanciones de mayo y la amenaza de agresión militar, más el bloqueo de más de seis décadas, configuran una coyuntura crítica, diseñada para crear una crisis multidimensional.

En ese marco, se incrementaron la presión directa y el chantaje contra navieras internacionales para obstaculizar el comercio exterior cubano, así lograron que las medidas coercitivas tuvieran un efecto devastador en múltiples frentes.

Más de 7 000 contenedores con productos esenciales para los cubanos, se encuentran paralizados en diversos puertos del mundo, fruto de las presiones y el chantaje de Washington.

El bloqueo petrolero paralizó las importaciones de combustible, si se tiene en cuenta que Cuba produce solo el 40 % del petróleo que necesita, se entiende por qué la situación ha provocado apagones de hasta 30 horas en lo que va de 2026.

Además, la falta de combustible ha causado escasez de agua, pérdidas de alimentos y reducción de jornadas laborales. La crisis se profundiza y afecta directamente la calidad de vida y la salud del pueblo cubano: hospitales, hoteles, fábricas y escuelas permanecen largas horas sin energía, y faltan medicamentos esenciales.

Como si no bastara, el Gobierno cubano ha denunciado repetidamente que Washington construye un «expediente fraudulento» para justificar una eventual agresión militar, intervención que provocaría «un baño de sangre de consecuencias incalculables».

Según algunos medios, el mandatario cubano profirió una «terrible amenaza». Sin embargo, eso es factualmente incorrecto, lo que el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó en una carta pública del 18 de mayo de 2026, difundida a través de sus redes, fue lo siguiente:

«De materializarse [una agresión militar de EE. UU.], provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional».

Es decir, Díaz-Canel advirtió sobre las consecuencias de una agresión; no amenazó con provocar un «baño de sangre». La diferencia semántica y política es sustancial.

¿Qué buscan los «consagrados» diseñadores de la estrategia contra Cuba? Estiman que la conjunción de parálisis económica, apagones crónicos y descontento social podría llevar a un colapso desordenado del orden institucional.

En definitiva, el futuro inmediato de Cuba está marcado por una incertidumbre extrema, a menos que la comunidad internacional, particularmente los países del Sur Global y los aliados estratégicos de la Isla, logre imponer a Washington un costo político y económico que lo fuerce a sentarse a negociar sin precondiciones.

Pero sabemos que solo la resiliencia nos dará la victoria, un frente de resistencia global comenzaría a resquebrajar el muro que cerca al archipiélago cubano y a la conciencia de la humanidad, sin embargo, los cubanos tenemos la primera y la última palabra.

Fuentes: Granma, Cubaminrex, BBC Mundo y Xinhua.

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