Cabaiguán.–Cuando escuchamos la palabra cedro, lo más lógico o habitual es que acuda a nuestra memoria la imagen de ese árbol cuya madera clasifica entre las «preciosas», o que pensemos en suntuosos muebles de sala, camas, escaparates, vitrinas u otros elementos similares.
Lo que tal vez muchos no imaginan es que, convertida en muy finos pliegos o laminillas, esa especie vegetal le está ahorrando divisas a la economía nacional, gracias al oportuno uso científico y productivo que de ella hace una pequeña industria, inscrita entre las nuevas formas de gestión no estatal con el nombre de Laminados Concepción.
ALIANZA CON EL HABANO
Puede parecer una sencillez, pero Cuba ha estado años y años erogando dinero para adquirir en el mercado internacional las pequeñas láminas de madera que se emplean para separar una camada y otra de tabacos, en verdaderos envases de lujo con destino a la exportación.
No es preciso hablar del momento particularmente crítico que atraviesa la economía nacional, las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo imperial, los contratiempos con los fletes, el factor tiempo…
Tecnólogo de pura cepa e inquieto innovador desde que tuvo «uso y razón», Alexis Concepción Santos le puso cerebro y pasión al asunto.
Nunca tuvo duda de que podía fabricar sus propias máquinas herramientas a partir de una búsqueda paciente y profunda que le llevó años, en torno a tecnologías de punta para el tratamiento (desenrolle) de la madera.
Y se hizo la luz.
«Costó trabajo, pero logré la primera máquina –comenta con proverbial sencillez. No hay una tecnología mundial concebida específicamente para sacar tablas laminadas entrecamadas para los envases del tabaco exportable. No sé si conoces que deben ser de cedro, por las propiedades organolépticas de esa madera. Mi máquina tiene la particularidad de que puede lograr la lámina con la exactitud que requiere cada habano.
«Un elemento novedoso es que mientras en el resto del mundo hay máquinas horizontales, las mías son verticales. Y ahí están, produciendo establemente, sin dificultad».
LOS CAMINOS DEL CEDRO
No ha estado exento de piedras el camino hacia y desde los cedros.
«Ese asunto estaba difícil hasta que el Presidente Miguel Díaz-Canel nos visitó. En verdad había madera en el sector privado pero no existían mecanismos para comprarla.
«Habíamos nacido con la empresa estatal agroforestal, pero cuando empezamos a levantar producción y creció la demanda, el panorama comenzó a complicarse por dificultades con el camión para subir a la montaña, cadenas para las labores, escasez de combustible, lubricantes…
«Eso, en verdad, nos limitaba. Y el país necesitaba nuestras láminas. Por suerte se despejó el asunto. Hoy me sobra la madera. Los campesinos están contentos. Les pago bien.
«Como alternativa, le arrendamos a la apicultura un camión que tenía dificultades. Resolvimos lo que necesitaba de electricidad y de mecánica; hasta lo pintamos y está, como decimos los cubanos, listo para la guerra.
«A Tabacuba no le es ajeno el tema del combustible y hay también voluntad de solución en ese sentido. Lo real es que hoy seguimos sustituyendo importaciones, en un programa priorizado, como es el del tabaco».
- Tengo entendido que estás empeñado en montar otra máquina.
«Sí. Estoy fabricando la tercera, sería más grande que las dos anteriores y basada, desde luego, en la última tecnología mundial, pero adaptada a lo que yo necesito específicamente aquí.
«Con ella podríamos asumir toda la demanda. El país requiere 3,2 millones de tablas laminadas entrecamadas y hemos estado aportándole 1,2 millones. En el caso de las láminas más finas aún para envolver el producto, demanda alrededor de 20 millones y llegamos a producir 5 millones. No obstante, nuestro propósito, reitero, es asumir toda la producción para el próximo año».
LO NUESTRO PRIMERO
Para Abigaíl Agramonte Mora, directora de la Empresa de Tabaco Torcido en Sancti Spíritus, «las producciones de Laminados Concepción no solo tienen un extraordinario valor para las fábricas ubicadas en nuestra provincia, sino también para todo el país, si se tiene en cuenta que han abierto un espacio, una vía, para sustituir importaciones.
«Esa pequeña industria nos ha ayudado a resolver un problema que enfrentábamos para poder concluir el proceso. Como sabes, ellos producen las entrecamadas lisas, de acuerdo incluso con la dimensión que sea necesaria y se envían para la Empresa de Envases para el Tabaco arca, donde posteriormente se timbran, según el surtido que vaya a salir. De tal manera nos beneficiamos todos, porque en las fábricas tenemos mayor garantía o seguridad con las habilitaciones para poder terminar nuestras
producciones y, como se conoce, la economía nacional puede disponer, dentro, de un elemento o recurso que ha adquirido durante años en el mercado exterior».
«LAMINADA» TAMBIÉN LA COMUNIDAD
Si los vecinos de la comunidad donde está enclavada la pequeña empresa se sienten cada vez más identificados con ella no es solo por el noble carácter de Alexis y su familia, o porque allí laboren alrededor de una veintena de lugareños.
Hace un tiempo el agua era una verdadera agonía para todo el vecindario. Un viejo tanque –más al servicio de ranas que de la comunidad– lejos de resolver, creaba preocupaciones y problemas.
«Nos pusimos de acuerdo con el Gobierno, fuimos a Acueducto, comenzamos a empujar, conseguimos un nuevo tanque, apareció el sistema fotovoltaico para garantizar bombeo… y hoy todo el mundo tiene asegurado el servicio con la excelente agua de un pozo muy fértil» –explica Alexis.
Paralelamente, la entidad ha venido dejando renovadora huella en puntos neurálgicos como la bodega, el consultorio médico y otros espacios o proyectos sociales, con la consiguiente gratitud por parte de quienes habitan la zona.
No por casualidad recibieron el Premio a la innovación comunitaria, además del que otorgan los economistas de Cuba por la gestión económica, el de innovación y desarrollo, uno por los resultados iniciales como proyecto de desarrollo local, entre otros.
Tampoco ha sido fortuito el interés que Laminados Concepción ha despertado en varios espacios de confluencia nacional e internacional, incluida, por supuesto, la Feria del Habano.
EN BLANCO Y NEGRO
Basada en un proceso eminentemente natural, desde que se tala el árbol hasta que el producto sale hacia su destino final, la pequeña empresa cabaiguanense no está ceñida solo al cedro.
Por cierto, a simple vista pudiera parecer que su procesamiento debe ser con la madera seca ya, y no es así. Sin eliminar esa posibilidad, las labores fluyen, preferentemente, con ella verde, fresca, sin ningún contratiempo para el resultado final.
Llama la atención, además, que la entidad no solo puede emplear o aprovechar el cedro (vital o imprescindible para el tabaco) sino también otras especies, con otros fines o destinos no precisamente asociados al habano.













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