ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El proyecto de desarrollo local que combina agroecología y economía circular, con el apoyo de la cooperación internacional. Foto: Miguel Adrián Rodríguez Pérez

CIENFUEGOS.– Enrique Arturo Padrón, campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios Luis Arcos Bergnes, lidera desde la Finca Villa Julieta un proyecto de desarrollo local que combina agroecología y economía circular, con el apoyo de la cooperación internacional.

Con seis hectáreas heredadas de su padre y su abuela, este productor ha logrado convertir un espacio familiar en un modelo de sostenibilidad que ya atrae financiamiento extranjero y beneficia al consumo social del municipio de Palmira, en Cienfuegos.

El proyecto, que cuenta con siete objetos de obra, incluye una escuela, un aula docente con sistema de bombeo solar fotovoltaico, media hectárea con riego por goteo alimentado por un molino de viento, una nave para cabras en tarima destinada a aportar leche, carne y queso, un centro de lombricultura y un biodigestor que aprovechará las excretas de cien cabras y cerdos para generar biogás, destinado a cuatro viviendas, además de bioabono y fertirriego.

«La idea es establecer una especie de economía circular: los residuos del organopónico alimentan a las cabras, de ellas obtenemos leche y carne, y del residuo del queso se alimentan los cerdos. Con los residuales de estos, producimos biogás, y del biogás obtenemos bioabono. Cerramos el ciclo para que nada sea un excedente», explicó Padrón.

Dos financiamientos internacionales han respaldado el sueño. En 2023, un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, liderado por el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, aportó unos 19 500 euros, con los cuales se instaló un sistema de riego por microaspersores, otro por goteo para el área de plátano y pudo adquirirse un motocultor con cuatro implementos que, según el campesino, humaniza el trabajo.

A criterio de Enrique Arturo, sin el anterior respaldo tendrían que necesitaban unos veinte trabajadores más.

El segundo financiamiento, gestionado con Cuba–Cooperación Francia, está en tránsito y prevé dotar a la finca de un molino de viento y un triciclo eléctrico, este último urgente para el traslado de producciones. «Nos apremia para no perder más productos. Se nos sigue perdiendo el mango, la habichuela y hasta el quimbombó», estimó el productor.

Las cosechas de Villa Julieta se destinan fundamentalmente al consumo social: hogar de embarazadas, policlínico, casa de abuelos, escuela especial y círculo infantil. Con el Hogar de Ancianos Hermanas Giralt de Cienfuegos mantienen estrechas relaciones, por medio de donaciones y ventas.

La finca Villa Julieta demuestra que, gracias al resultado conjunto de visión integral y alianzas, el campo cubano puede ser laboratorio de soluciones sostenibles y humanas para el presente y futuro de Cienfuegos.

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