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Abierto desde 1990, el Hogar de Ancianos acoge a 50 abuelos internos. Foto: Juan Carlos Dorado

CUMANAYAGUA, Cienfuegos.–Abierto desde 1990 y reinaugurado hace tres años, luego de una reparación integral, el Hogar de Ancianos de Cumanayagua acoge a 50 abuelos internos (aunque cuenta con capacidad para recibir a otros diez más).

Pese a la avanzada edad de quienes aquí hacen sus vidas de adultos mayores, no resulta este –ni de lejos– un centro donde prima la calma y esté marchita la emoción.

Caso contrario, el hogar bulle con la energía desprendida del cúmulo de acciones de corte cultural, deportivo, educativo, recreativo y agrícola que los ancianos desarrollan durante toda la semana.

Su director, el doctor Yudelbis Rodríguez Arteaga, afirmó a Granma que hay actividad permanente en sus salones desde las seis de la mañana, cuando despiertan los abuelitos, hasta las diez de la noche, momento en el cual inicia el proceso de sueño, observado por asistentes y enfermeras en sus rondas nocturnas.

El día a día de este medio centenar de personas contempla momentos cotidianos que nunca pueden pasarse por alto: desayuno a las 7:00 a.m., merienda a las 9:00 a.m., almuerzo a las 11:00 a.m., siesta, merienda a las 3:00 p.m., comida a las 5:00 p.m. y merienda nocturna a las 9:00 p.m.

Poseen dos televisores, uno de 50 y otro de 32 pulgadas, para que desde bien temprano conozcan las noticias brindadas en el programa matutino Buenos días, señaló la licenciada Mileydis Guerra Cuní, jefa de enfermeras.

Dentro del programa semanal de actividades, reciben charlas educativas de todos los departamentos del Hogar, cuyos responsables dialogan con los abuelitos, les recuerdan el reglamento, sus deberes y derechos, y escuchan sus inquietudes, añadió Guerra Cuní.

Indicó por su lado el director que «en las tardes, entrelazan actividades de cultura y deporte, para que estén activos y no se sientan ociosos; se les pone música y películas, o se les montan mesas para juegos de dominó. De forma escalonada, quienes lo requieren reciben terapia física y rehabilitación».

A lo largo del mes, al Hogar acuden poetas y representaciones del Museo, la Biblioteca y la radio municipal, agregó.

«En el huerto para el autoconsumo participan los abuelos de mayor validismo, quienes siembran viandas y hortalizas, se mantienen ocupados y a la vez nos enseñan a los jóvenes cómo se plantan y cosechan los cultivos», subrayó el director, quien, por otro lado, agradece las donaciones agrícolas de cooperativas y usufructuarios.

DECOROSAS CONDICIONES DE VIDA

«Nos esforzamos por lograr una alimentación adecuada, una responsabilidad que mantienen nuestras autoridades, pese a las circunstancias económicas que afrontamos por el recrudecimiento del bloqueo genocida del Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo de Cuba», afirma Rodríguez Arteaga.

Son priorizados en la asignación del gas licuado, aunque no siempre alcanza por más que lo estiren y, entonces, acuden a la variante del carbón. Mediante fogones de ese tipo, el personal de servicio logra que la cocción de los alimentos esté a su hora y con la calidad requerida.

Enrique Peña Miranda, presidente del Consejo de Ancianos, resaltó cómo el Gobierno le entregó al Hogar un equipo fotovoltaico híbrido, de manera que la mayor parte de los servicios de la institución se garantizan gracias a la cobertura energética que permite.

Enrique tiene 82 años y lleva 15 meses en el centro. Solo reserva expresiones de elogio para su personal administrativo y asistencial.

También manifiesta sentirse muy bien aquí Cristóbal Baladrón Valladares, quien de sus 72 años ha pasado casi nueve en el Hogar. Estoy fuerte y alegre, dijo.

En la institución se advierte el celo por lograr una atención personalizada a los adultos mayores, sensibilizado el equipo directivo y todo el personal con sus preocupaciones o afecciones, pues algunos sufren invalidismo (no controlan sus necesidades fisiológicas u otras dificultades).

Se aprecia una gran implicación del joven director y su gente, quienes demuestran amor y respeto hacia los ancianos (donan sangre, participan en la plantación de cultivos en la huerta de la institución, intervienen en tareas de remozamiento). Es la única manera de vencer las contingencias de la actualidad, consideró la jefa de enfermeras.

«Somos servidores de estos abuelos, quienes siempre deben ver nuestra mejor cara, la sonrisa permanente, y sentir que esta es su casa, donde cuentan con las condiciones para sentirse contentos», apreció a su vez el director.

Genera mucha tranquilidad y satisfacción que bajo el concepto de proporcionar el mayor bienestar posible a nuestros ancianos se rija el accionar del equipo al frente del hogar de Cumanayagua, un centro donde prima la calidad del servicio a sus abuelos internos y seminternos.

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