REPARTO JESÚS LORES, Imías.–José Miguel dejó atrás el temor a que en sus compras no le admitan el pago por transferencia, y Arelis quedó libre de la oscuridad que la torturaba en las guardias nocturnas. Una iniciativa les insufla calma a ellos y a sus vecinos en esta barriada guantanamera.
La acción también despejó el dilema del médico que, urgido de remitir a un enfermo hacia el policlínico más cercano, no encontraba medio para ejecutar el traslado con la debida celeridad.
Consecuencia del propio suceso, conquistados por una Wifi de estreno, grupos de jóvenes se entretienen a cielo abierto.
Una mujer, cazuela por delante, viene a que le cocinen la cena; ancla un joven el cable que traslada energía de la fuente a la motorina; otro hace lo mismo con su Ecoflow. Los demás siguen pendientes de la puerta donde recibirán los móviles recargados.
«Soluciones que traen alivio», reconoce la doctora Yudit Alba Matos, quien lidera la Dirección Municipal de Salud aquí. Con tal responsabilidad, y sobre el hombro el hogar, «esto viene de maravillas», dice, casi a las seis de la tarde, mientras su móvil reposta energía, y en una olla le cuecen arroz.
El ánimo de la gente ha cambiado mucho –y para bien– en el reparto Jesús Lores, desde que en él empezó a tomar cuerpo el intento de aliviar las molestias diarias inducidas por quien desde el exterior se afana en estrangular a la familia cubana.
EL ARRANQUE
Todo empezó a principios de abril del actual calendario, cuando Yoel Pérez García, al frente de la dirección del Partido en Guantánamo, escudriñaba en la Primera Ronda de Negocios de Energías Renovables del territorio, y escuchó hablar de los Puntos de Recarga Comunitarios.
La idea de restarle crudeza al vivir de la población, con espacios alimentados a través de paneles fotovoltaicos para energizar electrodomésticos y otros equipos, acaparó su atención. Acariciaba la conveniencia de esparcir por el Alto Oriente la iniciativa, incorporándole novedades.
Poco después, Arolvis Oliveros Osorio, líder de la mipyme OliverFé, junto a un puñado de jóvenes, iniciaron la construcción de la primera de estas instalaciones en la plaza Jesús Lores, en el reparto homónimo de la cabecera municipal de Imías.
LOS RECURSOS
Un par de contenedores marítimos, para ser adaptados, y tapizados luego con paneles solares en la cubierta, y 27 imienses dispuestos, bastaron para agregarle servicios y utilidades a ese espacio de alta concurrencia, y abrir en él un Centro de Recarga y Servicios Comunitarios.
Decirlo ahora resulta fácil; lo difícil fue darle cuerpo en tres meses a un empeño sudoroso de trabajo sin pausa, que fatigó cuerpos y dejó decenas de manos cundidas de callos.
Manos como las de Erika Hinojosa Machado, o las de Yuliannis Machado Suárez. La primera, de 18 años de edad y nivel escolar preuniversitario, trabajó duro en la preparación del centro; hoy labora en el área de recargas, actividad que piensa simultanear con alguna modalidad de estudio universitario.
Yuliannis, por su parte, licenciada en Humanidades, también laboró fuerte aquí; «soy la otra recargadora», aclara, con la vista en la hilera de ventiladores y celulares que absorben energía eléctrica. Dice que 48 de estos dispositivos pueden recibir recargas al mismo tiempo.
«Pero –detalla–, si la demanda se dispara, como a menudo sucede, colocamos regletas que multiplican la capacidad de respuesta; la potencia instalada da para eso».
LA BONDAD DE UN ALIVIADERO
«Ha venido a mejorarnos la vida», reconoce Arelis Bermúdez Columbié, residente de la localidad. Dice que ella jamás ha faltado a sus guardias comunitarias, pero las de antes la sobrecogían, «por la oscuridad que imperaba. Con este centro ahora todo está iluminado».
Dice que «aquí hay ollas multipropósitos y arroceras. En los últimos días me han sacado de aprieto tres veces».
José Miguel Robas Guilarte, en tanto, también alaba la iniciativa; «por 50 pesos –dice–, recargo mi Samsung a-14, y me conecto aquí mismo. Con frecuencia venden productos alimenticios, y los pago todos por transferencia, facilidad que no existe en ningún otro lugar de Imías».
Fotocopias, impresión de fotos y documentos, e instalación de sistemas operativos, figuran entre las decenas de servicios que ofrece el centro, por precios más accesibles a los bolsillos obreros. También da posibilidad de traslado hasta otras comunidades.
Para esta última opción, OliverFé adquirió una decena de bicitaxis eléctricos, dos de los cuales, insiste Arolvis, el dueño de la mipyme, estarán de guardia de la noche al amanecer en el consultorio médico; «cuando haga falta mover a un enfermo -añade-, lo asumiremos sin costo alguno».
La totalidad de los servicios aquí se puede pagar por transferencia, ratifica el responsable de una instalación que funciona las 24 horas del día, recibe entre 200 y 250 clientes como promedio diario, y le ha dado empleo a 27 imienses, antes desocupados.
AL COMPÁS DE ESTA
Con el mismo espíritu como guía, otras tres estaciones de Carga y Servicios Comunitarios (dos de ellas en Maisí, y una en la ciudad de Guantánamo) alivian necesidades de la gente en el territorio, hasta que sean posibles las soluciones definitivas.
Guantánamo dispondrá de unas 30 estaciones para estos fines, confirmó Ignacio Cuscó, coordinador de programas de gobierno en el Alto Oriente. El beneficio apunta a la totalidad de los municipios, con predominio en la cabecera provincial, sexta urbe más poblada del país.
Ojalá se esparza y afiance en el tejido comunitario de la nación esta alianza. En la fuerza que emana de la unidad, tiene su principal escudo una Isla enfrentada a la ejecución energética, sanitaria y alimentaria, que pretende asfixiarla por su decisión de vivir libre.














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