Ydael Pérez Brito, ministro de Agricultura, ratificó que la Ley de Tierra Agropecuaria y Forestal es una continuidad de la Ley de Reforma Agraria y garantiza potencialidades para avanzar hacia el cumplimento de los postulados de la soberanía alimentaria y nutricional.
Reconoció el papel que desempeñan las nuevas regulaciones relativas a la posesión, propiedad y herencia de la tierra y de los bienes de propiedad y de la entrega de tierras en concepto de usufructo, en aras de incentivar la producción.
Explicó que se trata de una ley que unifica dos decretos-leyes, y 20 normas complementarias e integra todo el proceso que tiene relación con las tierras y los procesos que se relacionan, además de que urge agilizar los procesos para las entregas de tierras.
Además, brinda incentivos para el aseguramiento de las fuerzas de trabajo y la permanencia de trabajadores esenciales y garantiza más derechos y libertades a los productores agropecuarios y forestales.
Pérez Brito aseguró que Cuba tiene tierra suficiente para alimentar a nuestro pueblo, para exportar, para suplir importaciones en sentido general y mucho más, y que para ello hay que ganar en organización, eficiencia y acceso a los recursos.
La ley permitirá otorgar tierras para la producción agropecuaria y forestal o para el autoabastecimiento familiar y establece la posibilidad de entregar superficies de hasta 67,10 hectáreas –equivalentes a cinco caballerías– con opciones de crecimiento gradual hasta 268 hectáreas.
Entre las novedades sobresale la autorización para que las mipymes privadas, dedicadas a actividades agropecuarias y forestales, accedan a tierras en usufructo, siempre que sus proyectos contribuyan al desarrollo municipal, los sistemas alimentarios locales y la producción destinada al consumo territorial, el turismo o las exportaciones.
El Ministro de Agricultura ratificó que la norma responde al principio de que la tierra es para quien la trabaja y que el estado cubano seguirá velando por un recurso que en su esencia seguirá perteneciendo al pueblo, en la medida que garantice su desarrollo.
Pérez Brito concluyó su intervención reconociendo el papel de las consultas populares en la elaboración de la ley y la participación de universidades y los centros científicos.













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