Al cierre de 2025, la población efectiva cubana se calculó en 9 434 593 habitantes, lo que representa un descenso de 313 414 personas con respecto al año anterior.
Así lo refirió Juan Carlos Alonso Fraga, vicejefe de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en conferencia de prensa, quien precisó que la cifra, divulgada a partir de la actualización de los indicadores demográficos, ratifica la tendencia decreciente que experimenta el país desde 2021, con una tasa de crecimiento de -32,7 por mil habitantes, impulsada fundamentalmente por el saldo migratorio negativo.
Las estadísticas oficiales revelan que las defunciones (136 214) duplicaron ampliamente a los nacimientos (68 064), generando una reducción natural de 68 150 personas.
A decir de Diego Enrique González Galbán, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde) de la ONEI, el impacto más contundente proviene del saldo migratorio, que registró -245 264 habitantes.
Por otra parte, el envejecimiento poblacional continúa avanzando sin pausa en el país. Actualmente, 2 519 823 personas tienen 60 años y más, lo que representa el 26,7 % del total de población nacional.
González Galbán dijo que la edad media se establece en 43,0 años, mientras que la población en edad laboral es de 5 606 541.
De igual forma, puntualizó que por segundo año consecutivo, la Tasa Global de Fecundidad se mantiene en 1,29 hijos por mujer—la más baja desde 1958—, mientras que la Tasa Bruta de Reproducción es de 0,62 hijas por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional.
EMBARAZO ADOLESCENTE: UN DESAFÍO PERSISTENTE Y DESIGUAL
En el análisis de la fecundidad, un capítulo aparte merece la fecundidad en la adolescencia, que si bien ha mostrado una ligera tendencia a la disminución (44,6)
en los últimos años, aún exhibe una resistencia importante a decrecer de manera sostenida.
En ese sentido, Marisol Alfonso de Armas, jefa de la Oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), resaltó en que se trata de un fenómeno social multicausal, con un alto componente de medicalización y, en muchos casos, expresión de violencias basadas en género.
Las disparidades territoriales son notables. Si bien la media nacional se reduce, existen provincias y municipios en que los indicadores de fecundidad adolescente continúan elevados para el contexto cubano.
Alfonso de Armas añadió que uno de los factores que más preocupa es la persistencia de nacimientos en niñas menores de 15 años, una cifra que se mantiene estable en valores cercanos a los 400 casos anuales, muchas veces producto de uniones tempranas y con una marcada disparidad de edades, ya que las parejas de estas adolescentes suelen ser hombres con un promedio de 10 o más años mayores.
Al respecto, Grisell Rodríguez, oficial de Programa de UNFPA, anunció que en el último año, la incorporación de anticonceptivos de larga duración ha sido un factor que ha acompañado el descenso de la fecundidad no intencionada.
Por ello, agregó, existe un proyecto en conjunto con UNICEF y el fondo de la Unión Europea, focalizado en 10 municipios del país que busca abordar el fenómeno desde sus múltiples aristas: educación sexual integral, acceso a servicios de salud reproductiva, prevención de la violencia de género y promoción de derechos, con énfasis en la autonomía de las niñas y adolescentes.
RESILIENCIA DEMOGRÁFICA Y POLÍTICAS CON ENFOQUE TERRITORIAL
Especialistas del CEDEM y representantes de UNFPA en Cuba coinciden en la necesidad de abordar estos desafíos desde una perspectiva de resiliencia demográfica. Durante el análisis de los datos, se subrayó que la población no es mucha ni poca; es nuestra población, y se instó a que las políticas y los servicios se adapten a la estructura poblacional existente, en lugar de pretender lo contrario.
Asimismo, señalaron que la baja fecundidad no puede ser juzgada únicamente como un déficit, sino como el resultado del ejercicio de derechos —educación, empleo y autonomía económica— que deben ir acompañados de sistemas de cuidado robustos.
Alonso Fraga, detalló que el gobierno cubano mantiene activa la Comisión de Atención a la Dinámica Demográfica, presidida por el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, la cual se alista para implementar un programa nacional (2026-2030) que prioriza la generación de datos desagregados y la protección de derechos.
En este contexto, se impulsan políticas de cuidado como las casas infantiles y el apoyo a adultos mayores, en un escenario donde la disminución de la población en edad laboral exige una reorganización profunda de los planes de desarrollo económico y local, con una descentralización efectiva hacia los municipios para enfrentar los retos del mañana.
La atención al embarazo adolescente y la reducción de las brechas territoriales se erigen como líneas prioritarias dentro de esta estrategia integral, refirió Alonso Fraga.
















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