Sancti Spíritus.- Más allá de sus coincidencias o generalidades, ningún verano es exactamente igual a otros.
Este, de 2026, rueda ya en condiciones no precisamente similares a un año atrás, al lustro anterior...
La muy compleja situación energética que atraviesa el país, agravada por el despiadado cerco impuesto por la Casa Blanca en ese terreno, pudieran haberlo tornando insoportable, inviable en términos de esparcimiento, de sana recreación, de variedad de opciones…
Pero -no hecha para la marcha atrás, desde que los aborígenes adoraban sus playas, ríos y bosques, no solo para la pesca y la caza- Cuba ha puesto en marcha, otra vez, una etapa estival que tal vez no llegue igual a todos en todas partes, pero que no excluye a nadie y sí está llegando a mucha gente.
¿Con qué recursos? Con los que se tienen material o económicamente a mano en cada lugar, con los que el ingenio y el optimismo humanos sacan de la manga de la camisa y, sobre todo, con los que la naturaleza no ha dejado de ofrecer, a cambio, simplemente, del amor y del cuidado que ella siempre merecerá.
Por eso, ríos, arroyos y áreas de baño en la costa, lejos de perder fuerza o sentido, refuerzan su aceptación, con más énfasis entre quienes habitan esos entornos o tienen la posibilidad de trasladarse hasta ellos.
De hecho, es una de las alternativas que, con toda seguridad, aprovecharán los espirituanos a lo largo de julio y de agosto. Lo confirma la concepción de programas, pero también la realidad en diversas partes de una geografía que no por casualidad atrae, un calendario tras otro y durante todo el año, a turistas y vacacionistas, en contacto muy directo con parajes que van desde el tranquilo mar hasta la cima de no menos apacibles montañas.
Tal y como trascendió desde la fase preparatoria del verano, la cultura y el deporte vuelven a cobrar en tierra espirituana un protagónico desempeño, a ras del ámbito donde deben concentrarse un alto número de actividades: la comunidad, el barrio.
El 2026 tiene como particularidad la realización de los Juegos Deportivos Escolares, con aterrizaje en todos los municipios, tras un vistoso despegue desde el emblemático Parque Serafín Sánchez, que comenzó a develar, allí mismo, potencialidades del movimiento deportivo en el territorio, la pasión que ponen entrenadores, técnicos y especialistas, así como la grata participación de la familia.
Si a ello se suman -de forma práctica, oportuna e inteligente, como se propone hacer la provincia- las posibilidades que ofrecen casas de cultura, museos y bibliotecas, talleres de verano como los de la Escuela de Arte Ernesto Lecuona, o la Cruzada Teatral Por los caminos del Che, en comunidades intrincadas hasta donde las condiciones permitan llegar, es obvio que este verano puede ser otra vez más cuerpo real que deseo o voluntad.














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