
«Cuba necesita de ustedes, necesita de su inteligencia, de su entrega y de su compromiso», ustedes son expresión de la resistencia que nos distingue como pueblo expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a los trabajadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).
Durante el acto por el aniversario 40 del centro biotecnológico –al que también asistió el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz– el Presidente destacó el papel estratégico de la institución en el desarrollo científico del país, su vínculo con la visión de Fidel Castro y su impacto en la soberanía sanitaria, tecnológica y alimentaria de Cuba.
En su intervención, recordó que cuando en el mundo apenas se empezaba a hablar de biotecnología ya en Cuba se impulsaba la creación de centros de investigación. «Fidel supo adelantarse en el tiempo», afirmó.
Añadió que ya en 1960, «cuando una cuarta parte de nuestra población era analfabeta, Fidel afirmó que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia y pensamiento».
El Jefe de Estado destacó que esa visión fundacional permitió la creación del CIGB en 1986, en un contexto en el que «la biotecnología se estaba inventando en las naciones más desarrolladas». Eso, lo interpretó como una decisión de gran alcance histórico: «¿Y qué significó esta decisión? Todo un legado de profundo pensamiento y acción política y de una profunda vocación humanista. Significó soberanía científica, sanitaria y tecnológica».
El presidente insistió en que este proceso implicó una estrategia de autonomía nacional: «Significó que un país pequeño, bloqueado y subdesarrollado no esperara que le resolvieran sus problemas, sino que lo resolvería con su talento, con su esfuerzo, con su pueblo, con su Revolución»”.
LOS RESULTADOS ESTÁN A LA VISTA
En su balance de resultados, mencionó hitos del sector biotecnológico cubano: «Desde el interferón que en 1981 enfrentó la epidemia de dengue hasta la vacuna Abdala. Desde el Heberprot-P, único en el mundo que reduce hasta un 75 % las amputaciones por pie diabético, las vacunas contra hepatitis B, Haemophilus influenza pentavalente. Fármacos reconocidos como la estreptoquinasa, Hebermin, Jusvinza, los interferones, y todos los productos que han salvado vidas o han mejorado la calidad de vida en Cuba y en decenas de países».
También abordó el impacto en el sector agropecuario, destacando que el desarrollo científico ha contribuido a la soberanía alimentaria, mediante las vacunas Gavac y Porvac que hoy protegen la masa ganadera y porcina, y las variedades de semillas de soja y maíz de alto valor genético, que comienzan con enorme expectativa a ganar espacios en las campañas de siembras de alimentos en todo el país.
El mandatario resaltó que además de los resultados ya alcanzados, no se encuentran detenidos y cuentan hoy con más de 40 proyectos de innovación, entre los que mencionó el desarrollo de HEBERSaVax, CIGB 300, CIGB 845, CIGB 552, entre otros.
En ese sentido afirmó que «el CIGB no es solo un centro científico, es un baluarte de lo que la Revolución Cubana es capaz de crear cuando pone la ciencia al servicio del pueblo».
«Es la demostración de que el talento cubano formado en nuestras escuelas y universidades puede estar a la par con el mejor talento del mundo», sentenció.
Reconoció también las dificultades enfrentadas por el sector en las últimas décadas: «el bloqueo, la escasez de recursos, los desafíos tecnológicos, pero cada obstáculo lo han convertido en un peldaño para ascender. Esa es la herencia de Fidel».
El Presidente afirmó estar convencido de que «participarán activamente en la implementación de las necesarias transformaciones económicas a impulsar para desatar las fuerzas productivas, crear riqueza, distribuir con justicia social y acercarnos a la prosperidad que merece la nación y nuestro pueblo».
Al finalizar su intervención, reafirmó: «El legado de Fidel los convoca a seguir siendo ese faro de innovación y avance que él soñó. Que el centenario de su natalicio sea el impulso para una nueva etapa de logros. Sigan siendo grandes».
Por su parte, la miembro del Buró Político y directora general del CIGB, doctora Marta Ayala Ávila expresó que en momentos donde golpean aún más las agresiones imperialistas, este colectivo está aún más comprometido con mejorar la calidad de vida de la población mediante la ciencia y la innovación.
Durante la celebración se reconocieron a los fundadores que aquel 28 de mayo de 1981 obtuvieron por primera vez, en Cuba, el interferón leucocitario, así como aquellos trabajadores que han laborado durante estos 40 años.
También, a nombre del CIGB se entregó un reconocimiento especial a cada una de las entidades que a lo largo de los años han sido aliados valiosos para esta institución.
Asimismo, la Central de Trabajadores de Cuba, decidió otorgar el sello Aniversario 85 de la CTC al centro, reconocimiento que fue entregado por su secretario general, Osnay Miguel Colina Rodríguez.
EL CIGB tras 40 años de su fundación se consolida como una institución de alta tecnología dedicada a la investigación, el desarrollo, la producción y la comercialización de vacunas y otros productos biotecnológicos, con impacto en la salud humana, animal y vegetal, así como en diferentes sectores de la economía.















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