Con el sereno de los amaneceres despertó hoy un pueblo en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara de Santa Clara, más de dos mil personas que aguardan, en representación de toda Cuba, para la ceremonia de honores militares e inhumación de los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
Bajo las inmensas banderas cubana y rojinegra, nada rompe el silencio del espacio, solo se escucha el canto de las aves acostumbradas a la belleza natural de este altar a la historia en el centro de la isla.
El Mausoleo Frente Las Villas, ese templo al valor, espera la llegada del segundo al mando del Guerrillero Heroico.
Por instantes, rompen melodías que serán interpretadas más tarde por la Unidad de Ceremonia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior.
Cinco ofrendas florales de rosas blancas, ya perfuman la llama eterna del Mausoleo, la misma llama que encendiera Ramiro el 8 de octubre de 2009.
Hay un lenguaje profundamente poético esta mañana en la Plaza, la Tribuna, el Museo, el Mausoleo y el Memorial; aquí se transmite la inspiración de los héroes honrados.
Una hilera de palmas reales guía el camino hacia el Mausoleo, en el eje central y sobre el muro que las acompaña, se erige la réplica del Escudo Nacional fundido en bronce, junto a la frase que preside el sitio: «Unir es la palabra de orden».
Y precisamente, en nombre de esa unidad, llega el Comandante Ramiro a esta histórica plaza, para entrar a la eternidad junto a su jefe de la columna invasora número 8 Ciro Redondo y a sus otros hermanos de lucha.















COMENTAR
Responder comentario