ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El nuevo edificio del Tribunal Provincial Popular de Guantánamo. Foto: José Llamos Camejo

PLAZA MARIANA GRAJALES, Guantánamo.–De unas semanas acá, en el ir y venir animado, que parece endémico de este espacio, las pupilas buscan la fachada de un nuevo y majestuoso edificio.

En la monumental explanada de su vertiente norte, a la mayor urbe guantanamera le ha nacido este inmueble, más bello por su utilidad, que rebasa los atributos arquitectónicos.

A la estructura de tres niveles y 3 744 m2 de superficie, armoniosamente integrada al entorno del monumento a la madre de los Maceo, un letrero en lo alto la identifica: Tribunal Provincial Popular (TPP).

Dispone de cuatro salas de juicios (dos de lo penal e igual número de lo civil), locales administrativos, un salón de reuniones, uno de videoconferencias y un aula para docencia, entre otros que, en número, amplitud, confort, equipamientos y distribución espacial, superan a la sede anterior», destaca Rolando Aroche Pérez, presidente del TPP.

AÑOS ATRÁS

Todo empezó cuando una comisión del Parlamento cubano recorrió sedes de los tribunales en todo el país, de cara a una rendición de cuentas de ese órgano.

Para revertir los signos de deterioro en un número de esos locales, y corregir condiciones que no eran las más idóneas para quienes se desempeñan en ellos, surgió un plan de mejoramiento de inmuebles del organismo judicial, lo que incluyó construir nuevas sedes.

Una frase breve, reivindicatoria y orientadora del General de Ejército Raúl Castro Ruz respaldó entonces la idea recomendada por el Parlamento de la Isla. «Justicia para la justicia», dijo al respecto el Líder al frente de la Revolución Cubana.

Dio paso a una actividad constructiva, todavía en marcha en el sector judicial, que propició, entre otras, la nueva sede del Tribunal Supremo Popular y de inmuebles homólogos provinciales, estrenados en Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Granma y Guantánamo (en construcción está la de Holguín).

A un grupo de municipios también los ha beneficiado el proyecto que se abre paso entre restricciones durísimas impuestas por el bloqueo estadounidense a nuestro país, circunstancias que le han restado velocidad en la ejecución.

MÁS CERCA DE LO IDEAL

«En todo proceso judicial hay momentos en que los involucrados necesitan privacidad», explica Rolando Aroche. «Para ello es preciso disponer de locales que durante el acto judicial, por ejemplo, permitan evitar contacto entre testigos que han declarado y los que esperan por declarar.

«También hacen falta espacios que hagan posible la escucha, sin revictimizar, de menores de edad víctimas del delito que da lugar al proceso. E igual, fiscales y abogados necesitan donde intercambiar a solas con sus clientes».

«Condiciones como las que he mencionado –amplia Rolando– están mejor garantizadas en esta nueva sede. Además, aquí la gente trabaja sin el hacinamiento del edificio anterior, que era un inmueble adaptado».

«Somos servidores públicos, y también unidad docente, –razona el Presidente del TPP de Guantánamo–. Ese encargo ahora podemos cumplirlo con más calidad».

«Quienes requieran de nuestro servicio en este lugar, ahora tienen en el interior de la institución un espacio de espera, donde pueden hacerlo sentados. Esa facilidad en la sede anterior tampoco existía».

Igualmente, asegura Rolando, será superior la calidad de la formación de profesionales y técnicos medio de nuestro sector, que acometemos de conjunto con la Universidad de Guantánamo.

DESPUÉS DEL ANTES, LA RECONQUISTA

«Venimos de una sede donde la Sala Primera de lo Penal disponía de un solo espacio de juicios –detalla Deysi Suárez, su presidenta–. Ahora tenemos dos. Es decir, se duplica la capacidad para simultanear actos judiciales y agilizar procesos, y en locales más confortables y acogedores».

La jueza Edith Hámilton Smith, quien desde hace 34 años ejerce en los tribunales, afirma estar «agradecida, encantada, dignificada».

Andrés Campo Róbert, por su parte, hombre con cuatro décadas y media de ejercicio en el sistema judicial, ve «una fortaleza» en el inmueble de estreno, al igual que Sara Carcasés, de regreso después tres decenios y medio en el organismo, más seis años de jubilada. Vino atraída por «una sede y un ambiente laboral como este».

Han regresado choferes, alguaciles, custodios… es el impacto inmediato de la nueva sede del Tribunal Provincial Popular de Guantánamo, sugiere su presidente, mientras recorre locales ambientados con obras que, invocadoras de cubanía, hacen muy agradable un inmueble, más bello por la razón esencial de su alumbramiento.

El aula docente, con capacidad para 50 estudiantes. Foto: José Llamos Camejo
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