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Las honras fúnebres del Comandante de la Revolución están acompañadas por ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz; del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; de la Asociación de Combatientes; del pueblo cubano; y de sus familiares.
Lo escolta, además, la bandera de la estrella solitaria que acompañó los restos del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, desde Bolivia hasta la ciudad de Santa Clara.
En la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el pueblo rinde homenaje póstumo al comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
— Partido Comunista de Cuba (@PartidoPCC) June 23, 2026
La urna cineraria está escoltada por la guardia de honor y rodeada de ofrendas florales enviadas por el General de Ejército… pic.twitter.com/p6SeS8nxNm
Ante su féretro se exponen los títulos de Héroe de la República de Cuba y Héroe del Trabajo, además de las medallas, condecoraciones y distinciones obtenidas en sus años de servicio
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EL HOMENAJE AL COMANDANTE RAMIRO VALDÉS MENÉNDEZ SE EXTIENDE POR TODO EL PAÍS
Desde esta mañana el pueblo artemiseño rendirá tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, señaló en su cuenta en X la Primera Secretaria del Partido de ese territorio, Gladys Martínez Verdecia.
Desde esta mañana el pueblo artemiseño rendirá tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.#ArtemisaJuntosSomosMás @DiazCanelB pic.twitter.com/SiuEQBNQJK
— Gladys Martínez Verdecia (@GladysArtemisa) June 23, 2026
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GUANTÁNAMO EN UN ADIÓS A LA USANZA DE PADRE E HIJOS
Guantánamo. —El homenaje del pueblo aquí, al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez ha sido profundo, como el rastro que deja este hombre de todas las batallas en la Cuba de las últimas siete décadas.
Junto al parque José Martí, en el mismo centro de la urbe guantanamera, la Casa de la Cultura Rubén López Savariego acogió el tributo agradecido del Alto Oriente al Héroe de la República y del Trabajo.
Soldados y oficiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, junto a las máximas autoridades políticas y del gobierno en el territorio, encabezaron la expresión de gratitud y lealdad a Ramiro y a la causa asumida por él como la razón de su vida.
No hubo generación ni sector de la sociedad ausente en el acto. En fila, y en la mano de cada compatriota una flor, finalmente depositada frente al modelo de hombre que guía y acompaña, ahora desde otra dimensión, acudieron a darle el último adiós.
El Alto Oriente y Ramiro parecía que cruzaban miradas cómplices, a la usanza de padre e hijos en horas difíciles, en uno de esos rituales de respetuoso silencio, cuando las palabras no son necesarias, porque unos ojos dicen: «gracias por tu vida, te seré fiel», y los otros: «lo sé; me voy tranquilo por eso».

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LA LLUVIA, EL PUENTE Y LA SONRISA DEL COMANDANTE RAMIRO VALDÉS
Quienes lo vieron recorrer los parques fotovoltaicos y la bioeléctrica del central Ciro Redondo guardan una imagen del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, con paso firme y edad avanzada, subía a los generadores a varios metros de altura para constatar que la obra saliera adelante.
La imagen de aquel de aquel hombre que, para llegar a la meta, no dudó en cruzar una tabla muy fina que hacía de puente, tras una torrencial lluvia.
Al otro lado, con una sonrisa jocosa que desmentía cualquier gesto de cansancio, se volvió hacia uno de los presentes, un compañero «pasadito de libras», y le soltó: «Todavía tengo equilibrio, va que no la cruzas tú». La anécdota corrió y quedó como testimonio de ese humor llano y cercano que el vice primer ministro reservaba para los sitios donde se gestaba la energía del país.
Ramiro no solo supervisaba desde la altura. Se ensuciaba las manos en la obra. Allí mismo, en la bioeléctrica, tomó entre las suyas una de esas carretillas de ruedas grandes que manejaba uno de los obreros del gigante asiático. Sin mediar palabra, la condujo unos metros, como si quisiera demostrar que, a sus más de 90 años, su cuerpo seguía respondiendo al llamado de la faena.

Ese era el Ramiro que recorrió Ciego de Ávila chequeando los parques solares y la primera bioeléctrica del central que lleva el nombre de su columna en la Sierra.
Allí, frente a la escultura de Ciro Redondo —expedicionario del Granma, asaltante del Moncada, ese inseparable amigo de la Sierra Maestra con quien compartió el hambre, el frío y las balas—, se detuvo en seco. No dio órdenes, no preguntó por megavatios. Con la gravedad de quien sabe que ciertos momentos no admiten prisas, hizo un minuto de silencio.
Los obreros, los técnicos, los funcionarios, los periodistas que lo acompañaban, contuvieron el aliento. Nadie osó interrumpir ese diálogo mudo entre un veterano y la efigie de su compañero de juventud.
Cuando alzó la mirada, su voz no fue la del dirigente, sino la del amigo sobreviviente que guarda en la memoria los rasgos exactos del que ya no está. Con el mayor respeto, con esa honestidad que solo permite el cariño verdadero, comentó en voz baja, casi para sí: «La escultura no se parece mucho al Ciro Redondo que conocí».
Fue una confidencia; fue el instante en que el tiempo se quebró y Ramiro dejó de ser el vice primer ministro para ser aquel joven que había visto la sonrisa real de Ciro en las noches de la manigua. Ese gesto —el minuto de silencio, la frase dicha al viento— reveló más que cualquier discurso: le recordó a todos que los amigos son de carne, hueso y memoria; y que Ramiro, a sus más de noventa años, seguía llevando a Ciro Redondo vivo dentro de sí.
Su constante preocupación por la generación eléctrica era el apremio de ver, en cada megavatio, una batalla contra el apagón y en cada obra terminada, una victoria de pueblo.

Hoy, los avileños, junto a las máximas autoridades del territorio, lo recuerdan como el comandante que se plantó frente a los problemas energéticos con la misma determinación con la que asaltó el Cuartel Moncada o desembarcó del Granma.
Ese es el Ramiro que conocimos a su paso por Ciego de Ávila. El que cruzaba tablones, manejaba carretillas y, con su ejemplo, demostraba que la Revolución se hace también con ingenio creador y con sudor.
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EN CAMAGÜEY HOMENAJE PÓSTUMO AL COMANDANTE DE LA REVOLUCIÓN RAMIRO VALDÉS
En la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz, de esta ciudad, el bravo pueblo de Camagüey rendió hoy homenaje póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
Fue una jornada solemne en honor a uno de los hombres más grandes de la Patria y uno de los más fieles discípulos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, según afirmó Walter Simón Noris, primer secretario del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Las máximas autoridades del PCC y el Gobierno encabezaron el tributo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, al cual se sumaron, también, miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior, así como los diferentes sindicatos de la provincia.
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NO PODÍA FALTAR A ESTE TRIBUTO

Santa Clara. —A pesar de sus ochenta años, y de la invalidez que la acompaña, Delia Sosa Morales, profesora de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, no dudó en asistir al Museo de Artes Decorativas, de esta ciudad, para rendir homenaje al Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, un hombre muy ligado a la historia de esta provincia y que por sus méritos fue declarado en 2019 «Hijo Ilustre» de esta tierra.
Haciendo un gran esfuerzo, la octogenaria recorrió calles y avenidas de la urbe hasta lograr alcanzar el Parque Leoncio Vidal, donde la esperaba una larga fila de villaclareños, convocados para rendir homenaje al héroe del Moncada, el Granma y la invasión, entre otras proezas.
«Vengo de una familia de revolucionarios convencidos, de los que se jugaron la vida en la lucha contra la dictadura batistiana, y no podía dejar de venir aquí para rendir el tributo que merece un hombre que lo dio todo por su Patria, aseguró Delia luego de transitar ante la imagen del líder rebelde.
Al igual que ella, miles de santaclareños se reunieron en la céntrica plaza para esperar la oportunidad de estar cerca del segundo jefe de la Columna No Ocho «Ciro Redondo», y que tan importante papel desempeñara en la liberación de los pueblos de esta provincia, en aquella fulminante ofensiva revolucionaria de 1958.
Las máximas figuras política y gubernamental del territorio, Susely Morfa González y Milaxy Yanet Sánchez Armas, encabezaron el homenaje, en el que también participaron obreros, campesinos, estudiantes, miembros de las FAR y el MININT y combatientes de la Revolución Cubana, entre otros segmentos de la población.
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EL PUEBLO DE BAYAMO DESPIDE AL COMANDANTE RAMIRO VALDÉS MENÉNDEZ
Bayamo, Granma.— El sol de la mañana cubre con su luz calidez el parque museo Ñico López, aquel antiguo cuartel Carlos Manuel de Céspedes que el 26 de Julio de 1953 fue asaltado junto al Moncada por la Generación del Centenario.
Allí, donde la historia se hizo «sangre», el pueblo de Bayamo se congregó este martes para rendir tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
En la ceremonia, ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, y del pueblo de Cuba, acompañaron el homenaje al eterno combatiente del Moncada y la Sierra Maestra.
Entre flores y rostros abatidos, afloraron las historias que revelan la dimensión humana del Comandante. No creo que le hubiese complacido un discurso grandilocuente; preferiría esta mañana de recuerdos vivos, de anécdotas que dibujan a un hombre de pueblo, sencillo y profundo que fue.

UN HOMBRE DE DETALLES
Rafael Corrales Urquiza, Teniente Coronel jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, no pudo faltar al homenaje. Luego de rendir tributo, con la mirada perdida en algún punto del pasado, desgranó los recuerdos vinculados a Ramiro Valdés Menéndez quien lideró la Columna 4 del Ejército Rebelde después del traslado del Che hacia Minas de Frío.
Corrales guarda esos años de juventud cuando era un «inverbe», como dice, y recibía instrucciones en las acciones combativas, especialmente durante la ofensiva de verano en la Sierra Maestra. Estuvo con Ramiro en el puesto de mando de La Mesa, y luego en Agua al Revés, donde la ofensiva apretaba y todos los recursos militares se racionalizaban.
«Estando en el puesto de mando de La Mesa, a mí se me rompió el pantalón de una manera trágica... un pantalón verde olivo, y él me vio con el pantalón roto, se me veía la pierna y me dijo: '¿y por qué tú no te coses el pantalón?' Yo le dije: 'Comandante, yo no tengo agujas, no tengo hilo, no tengo nada'.
«Ramiro llamó a Olguita Guevara y le indicó: 'Cósele el pantalón'. Ella le preguntó dónde me iba a meter quitármelo y él dijo 'Delante de ti', sin titubeos. Y me quedé en calzoncillos, mientras Olguita cosía la única prenda que tenía».
Posteriormente a Ramiro se le indica trasladar el campamento principal de la Columna 4, de La Mesa hacia Agua al Revés, al oeste de Santana en la propia Maestra.
«En Agua al Revés la escuadra no tenía nada que comer. Solo el agua del río y un campito de caña de la variedad media luna que Ramiro había declarado reserva estratégica para cuando no quedara absolutamente nada.
«Ya llevábamos como siete días que no comíamos nada, y bebíamos agua y agua, y eso lo que da es más hambre.
«Una mañana, sintiéndome morir de hambre, me levanté temprano y me metí al cañaveral. Partí una caña, convencido de que nadie me veía. Pero Ramiro que ya estaba despierto, escuchó el crujido y fue para allá.
«Oye, Rafelito, tú has desobedecido mis órdenes', me dijo. Sentí una vergüenza inmensa. Era un muchacho y era consciente que había violado la disciplina. Pero entonces Ramiro agregó: 'No, esto queda entre tú y yo, no te aflijas. Cómete la caña y no digas nada».
«Él podía haberme botado de la guerrilla, sin embargo, me dejó comer la caña. Le agradecí ese gesto, no solo por dejarme comer la caña, también por la salida que le dio al problema y su discreción.
«A Ramiro lo considero como un verdadero patriota, un hombre de pueblo, muy discreto en su forma de actuar; ejemplo en lo personal y en lo colectivo».

UN APASIONADO DE LA HISTORIA
El licenciado Javier Andrés Vega Leyva, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, también asistió al homenaje. Para él, era una oportunidad de despedir al hombre que hizo historia, pero que siempre se resistió a hablar de sí mismo.
Vega recordó un encuentro en La Demajagua, hace dos años, cuando pronunció las palabras centrales en el acto por el aniversario 156 del inicio de las gestas independentistas. No imaginaba que Ramiro Valdés estaría allí, escuchándolo.
Terminado el acto, algunos compañeros le dijeron: «Javier, el Comandante Ramiro quiere hablar contigo.
«Estuvimos en el protocolo de La Demajagua conversando de historia. Muy interesado por pasajes de la historia local y , por supuesto, él también compartió anécdotas fundamentalmente relacionadas con la figura del Comandante en Jefe».
Pero la historia no terminó allí. Dos o tres meses después, Vega recibió una llamada, una invitación del Comandante Ramiro para seguir conversando de historia en una visita a la Ciudad Monumento Nacional.
«Para mí era un honor que un joven historiador —como yo siempre digo y me confieso, un aprendiz de historiador— pudiera compartir con él, pero esta vez le pedí hacerme acompañar de Ludín Fonseca y Aldo Daniel Naranjo, dos destacados historiadores de la provincia.
«Fue una tarde maravillosa. Estuvimos aproximadamente dos horas conversando con él, intercambiando, compartiendo. Le obsequiamos algunos libros de la historia de Bayamo y de Granma.
«Era ya un hombre de avanzada edad, pero con mucha energía, vitalidad y lucidez», describió Vega.
En esa conversación, el joven historiador hizo una pregunta que muchos se habían hecho: «Comandante, ¿usted no piensa escribir su historia? La respuesta de Ramiro fue: Ni Fidel pudo lograrlo. Hizo mucha resistencia en contar las cosas en las que él fue protagonista. Nosotros lo intentamos de provocar, pero no cedió.
«Nos confesó que muchas personas le habían pedido que contara, que escribiera su historia personal. Era tan sencillo que no quería. Decía que la historia que siempre debía contarse era la de Fidel, la de Raúl, la del Che. Él sencillamente había estado al lado de esos hombres que construyeron y forjaron la Revolución Cubana».
Tras este testimonio, podemos concluir que Ramiro Valdés Menéndez vivió, no como un protagonista que buscó el centro del escenario, sino como un hombre discreto que supo estar en el lugar correcto, en el momento correcto, por la causa correcta.

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SENTIDO HOMENAJE PÓSTUMO A UN COMBATIENTE EJEMPLAR
Holguín. -El fallecimiento del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, al tiempo que causa dolor, ha revelado el cariño y la admiración que el pueblo le ha profesado por considerarlo paradigma de fidelidad a la Patria y a Fidel y Ŕaúl.
Así se ha observado desde que comenzó el homenaje póstumo que le rinden, en el Museo La Periquera, en nombre de los holguineros, los residentes en la capita provincial.
En ese contexto de solemnidad, el abogado Manuel Pérez Teruel, relató un hecho revelador del profundo respeto del destacado combatiente hacia el General de Ejército.
«Un día, en ocasión de un acto político en la Plaza de La Revolución Mayor General Calixto García, Ramiro aguardaba la llegada de Raúl. Cuando este llegó y le avisaron, Ramiro, quien estaba en el Salón de Protocolo, salió inmediatamente, subió con grandes zancadas una escalera y atravesó, corriendo, el espacio que lo separaba de Raúl. Ya frente al General de Ejército, lo primero que hizo fue ponerse en firme y saludar militarmente al Jefe, en recocimiento a la autoridad de aquel. Solo después de eso, le tendió la mano al amigo, al hermano de combate, tras lo cual se fundieron en un abrazo».
Emocionado, Leandro Rodríguez Moreno, trabajador de Geysel, lo recordó como un padre que siempre trasmitió sinceros consejos.
«Lo conocí años atrás, cuando me preparaba en un centro de enseñanza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. EL Comandante asistía regularmente, lo que era parte de su capacitación militar, que llevaba a la par de las otras responsabilidades que tenía. Conversaba mucho sobre el ejemplo de Fidel y Raúl, de la voluntad de lucha de ellos. Siempre nos pedía aprovechar el tiempo y obtener conocimientos, porque nos consideraba el relevo de su generación de combatientes.
«Pasados los años, visitó el centro donde yo laboraba. Lo saludé y me reconoció. Al marcharse, con mucho cariño, me dijo: ¡Qué bueno que estés en el sector eléctrico!»
«El hombre que estuvo junto a Fidel en el Moncada, el desembarco del Grama y la lucha Guerrillera», «Vencedor, junto al Che, en la batalla de Santa Clara», «Ejemplo de compromiso con el pueblo» y «Estatega revolucionario que acometida misiones decisivas en silencio, sin reclamar honores», son lacónicos juicios manifestados, respectivamente, por William Corona (trabajador de la Casa de la Prensa en Holguin), Víctor Hugo Azze (trabajador de una entidad estatal), Yanet Romero Garlobo (empresaria privada) y Nelida Peña Rodríguez (museóloga).


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RAMIRO FUE SIEMPRE UN EJEMPLO DONDEQUIERA QUE ESTUVO

Pinar del Río.-Ramiro fue siempre un ejemplo dondequiera que estuvo. Así lo asegura el Mayor (R) Antonio Cruz, un hombre que tuvo el privilegio de compartir con el legendario revolucionario en varias ocasiones.
Una de ellas tuvo lugar en 1984, cuando el Comandante Ramiro llegó hasta la unidad que Antonio dirigía.
De aquel encuentro, conserva recuerdos inolvidables, por la sencillez y la humildad de una figura tan grande.
Ramiro es uno de los hombres con más historia en nuestro país, dice. Asaltó el Moncada, vino en el Granma, participó en la invasión junto al Che.
Por eso, haber tenido la oportunidad de reunirme con él, de escucharlo, de recibir sus instrucciones, constituye un honor muy grande.
De Ramiro hay mucho que aprender por su historia, por lo que hizo, por ser un símbolo para cualquier revolucionario.
Al igual que Antonio, miles de pinareños acudieron este martes al Museo Provincial de Historia, para rendir homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
Una larguísima fila de pueblo, en medio de un profundo silencio, evidenció el cariño y el respeto hacia uno de los hombres de más confianza de Fidel, Raul y el Che.
El historiador Juan Carlos Rodríguez, afirmó que Ramiro es un símbolo de lucha debido a su consagración por entero a la Revolución. Por eso el homenaje de los cubanos, que lo recordaremos siempre por su vocación de servicio, su modestia extraordinaria y su lealtad a la patria.
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«YO NO PODRÍA FALTAR HOY A ESTE HOMENAJE»

Sancti Spíritus.- Tomados de la mano, como tantas veces, como tanto les gusta, Miguel Carriles Silva y su nieto Christopher Antonio se detienen frente a la imagen de Ramiro. Se susurran algo en voz muy baja y siguen avanzando.
«Yo no podía faltar hoy a este homenaje -me comenta con sencillez. Primero porque Ramiro fue mi ministro cuando yo trabajaba en el Ministerio del Interior. Por cierto, pienso que su etapa es la mejor que ha tenido el Minint.
«Y lo admiro mucho también porque siempre fue incansable, incondicional. Estuvo hasta el último momento respondiendo a indicaciones y tareas de Díaz-Canel. O sea, murió con las botas puestas, a pesar de sus 94 años de edad».
- ¿Cómo reaccionarías si un día tu pequeño nieto te dice que quiere trabajar en el Ministerio del Interior, como lo hicieron Ramiro y tú?
«Esa sería una decisión muy personal, de él, pero puedes estar seguro de que no le quitaría la idea; al contrario: me alegraría.»

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TUNEROS EXPRESAN SU RESPETO AL INOLVIDABLE COMBATIENTE

Las Tunas.- El Hasta Siempre al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez traspasa las fronteras del Memorial Vicente García González, en el que el pueblo de Las Tunas le rinde merecido homenaje, encabezado por las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia.
El respeto al inolvidable combatiente se extiende a los corazones de quienes le admiran, en presente, y se aprecia en el rostro de mujeres y hombres que se detienen un instante frente al retrato, depositan una flor, se paran en firme o dicen sentidas palabras en voz baja.
Mucho más profundos son los sentimientos de los tuneros que tuvieron la oportunidad de compartir con él, en diferentes escenarios de este terruño, como la comunidad de Tana, en el actual municipio de Colombia, donde participó junto al Che en el primer combate en el llano como parte de la ruta invasora a Occidente.
Su impronta permanece en el recuerdo por su presencia en reuniones, recorridos por el parque eólico Herradura 1, actos políticos o inauguraciones de obras; por ejemplo, el parque solar fotovoltaico de Nueva Línea, en Puerto Padre, la última vez que estuvo en el territorio.
Fidel Gordo Escobar, coordinador de programas del gobierno provincial, es uno de los agradecidos porque «estar cerca de él fue una experiencia incondicional. El Ramiro que conocimos era una persona recta y exigente ante lo mal hecho, pero también, muy dispuesto para resolver cualquier problema».
Dijo que recuerda la sabiduría que siempre transmitía, su voz pausada, el consejo oportuno para todos y las enseñanzas que dejó a las nuevas generaciones.
«Él siempre dedicaba tiempo a los jóvenes, a explicar el papel que les correspondía en el momento histórico y les contaba su experiencia como combatiente o al frente de diferentes tareas. Creo que no debemos recordarlo con tristeza, sino por las muchas enseñanzas que nos legó», agregó.

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ADMIRACIÓN Y RESPETO POR RAMIRO

Matanzas. –Admiración y respeto por el histórico Comandante de la Revolución es quizás la mejor síntesis del tributo del pueblo matancero a Ramiro Valdés Menéndez, combatiente de «brillante y extraordinaria hoja de servicios a la Patria».
Esos sentimientos caracterizaron la evocación de muchos de quienes este martes acudieron a los portales de la sede del Gobierno provincial para honrar al destacado luchador y de tal suerte darle el último adiós a «uno de los más leales y paradigmáticos combatientes de la Revolución Cubana».
Entre el pueblo que se dio cita sobresalieron los integrantes del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, así como trabajadores de la Unión Eléctrica, la Construcción y de las Comunicaciones, frentes estos últimos donde dejó también su impronta como dirigente y educador.
De hombre capaz e inteligente, lo calificó Leonel Pérez Orozco, director de la oficina del conservador de la ciudad de Matanzas. “Durante la etapa en la cual trabajamos por el rescate del centro histórico en ocasión del 325 aniversario de nuestra urbe nos visitó en más de una oportunidad y en cada ocasión aportó ideas claves. Conocía la esencia de aquellas cosas que revisaba y atendía».
Al evocar su memoria, lo que más llama la atención de Hidovaldo Díaz Martínez, coordinador del Gobierno provincial, era su firmeza y la determinación para encontrar la salida allí donde todo parecía muy difícil.
Fue lo que aprendió en la Sierra, asegura, a luchar aún en las peores condiciones, y esa es una bonita enseñanza para los más jóvenes revolucionarios. «Siempre se puede hacer más, era su prédica, y en ella, sin lugar a dudas, había algo del espíritu de Fidel, Raúl y el Che».
En su condición de cuadro del Partido y el Gobierno en el territorio, Díaz Martínez recuerda sus diversos encuentros de trabajo con el Comandante Ramiro. «Nada le molestaba tanto como el incumplimiento de una tarea o que dejaran una obra inconclusa. Pero eso sí, todo lo hacía saber, con exigencia y humildad al mismo tiempo».
Su claridad mediana, fue uno de los atributos que más impresionó en sus frecuentes encuentros al hoy primer secretario del Partido en la provincia, Mario Sabines Lorenzo.
«Siempre tuvo muy claro que tendríamos lo que fuéramos capaces de crear, y por ello se mostraba inconforme con lo alcanzado, por ejemplo, en materia de la vivienda, donde a su juicio existen muchas reservas para avanzar con el uso eficiente de los recursos aún inexplotados en cada territorio.
«Era una persona muy bien preparada, y gracias a ello podía proponer cómo hacer mejor las cosas y ser más eficientes.
«Su presencia en Matanzas en las horas tristes de cuando el incendio en Supertanqueros, desafiando el peligro, fue algo muy reconfortante.
«Estuvo también en la inauguración de los parques solares fotovoltaicos. Muy exigente y también muy humano, recomendando cómo hacer mejor el trabajo.
«Todo el mundo lo recuerda por su participación en el Moncada, en el Granma, de su tiempo en la Sierra, pero después del triunfo dejó muchas enseñanzas en no pocos sectores.
«Estuvo combatiendo hasta el último momento de su vida».

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«ABRAN LAS CADENAS, QUE LLEGÓ EL COMANDANTE RAMIRO»

SANTIAGO DE CUBA.- Una muchedumbre de santiagueros ha tomado la posta 3 del otrora cuartel Moncada, el mismo sitio atacado el 26 de julio de 1953 por un grupo de jóvenes que integraban a la generación que no dejó morir al Apóstol en el año de su Centenario, para rendir homenaje póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
Aquella mañana de la Santa Ana, el oriundo de Artemisa entró por la posta, quitó la cadena y dijo la célebre frase «abran paso que llego el general», enseguida redujo a los guardias del dormitorio, destacándose por su valentía y firmeza durante el combate.
A casi 73 años de la Gesta, no faltan las anécdotas que dan fe de su amor por Santiago, «y de la firmeza con que exigía que las cosas se hicieran bien, de manera muy especial en los programas de la construcción y electroenergéticos», recordó Gilberto Romero.
La Ciudad Héroe saluda a uno que se sentía como otro más de sus hijos, que afrontó con hidalguía el juicio del Moncada y que cinco años después, cual mambí del siglo XX, vio triunfar a la Revolución a la que consagró toda su vida.
«La Generación del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz también asume la fe en la victoria que siempre tuvo Ramiro, un hombre de pocas palabras pero que cuando hablaba convencía», expresó el joven Roger Poblador, tras hacer la guardia de honor que se hace a la imagen del también Viceprimer Ministro de la República en el Museo Histórico 26 de Julio.
«Ramiro se siente en el Moncada, en Santiago y en toda Cuba; es de los imprescindibles», añadió Francis Rondón Gómez testigo de las innumerables visitas del legendario Comandante a Santiago de Cuba.
El Primer Teniente José Manuel Rodríguez Río, rememoró cuando en julio del año pasado, durante un acto de reafirmación patriótica, iba al frente de un grupo de soldados portando una foto de el Che y el Comandante de la Revolución se le acercó y le pidió el cuadro, pues él había sido subordinado de Ernesto Guevara. Durante la conversación el Primer Teniente le pidió un recuerdo y Ramiro le dio su charretera, la cual el joven atesora en su casa.
Al decir de José Rodríguez Vera, combatiente de la lucha clandestina y del Ejército Rebelde, «Ramiro nunca fue el primero para el beneficio pero siempre para el sacrificio; hablar con él 10 minutos era como pasar una escuela de 10 años. Ramiro era humildad, simpatía, compañerismo, lealtad a la Revolución».
Con lágrimas en los ojos, aseguró que les enseñó a darlo todo sin recibir nada a cambio: «tuve el orgullo de haber sido subordinado suyo en varias ocasiones; es muy difícil hablar de un jefe cuando ha calado el corazón de verdad y todo lo que se diga sobre él es poco».
Con admiración, el pueblo honra y compromete la obra de Valdés Menéndez, y ahora decimos: abran las cadenas, que llegó el Comandante Ramiro», sentenció el combatiente.

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Durante horas se han congregado cubanos de todas las edades en la avenida Rancho Boyero, frente a la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas, para rendir un último adiós al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
En la apertura de este simbólico homenaje estuvieron presentes miembros del MININT y las FAR; el director de Casa de las Américas Abel Prieto, embajadores en Cuba de otras nacionalidades, familiares y amigos del Comandante Ramiro.
También estuvieron presentes en el homenaje representaciones de los cuerpos militares de naciones amigas.
Tributo a un hombre leal y fiel, revolucionario cabal, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez. Gloria eterna.
— Inés María Chapman Waugh (@InesMChapman) June 23, 2026
Cuba rinde homenaje póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez ( Cobertura Especial) https://t.co/60CKYqSz1Y Via @Granma_Digital
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En la mañana de este martes, 23 de junio, el pueblo cubano rinde homenaje póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Este martes 23 de junio, #Cuba se viste de recogimiento y gratitud para despedir a uno de sus hijos más ilustres. La memoria del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, se hará presente en cada rincón de la Isla. #HonorYGloria @MinfarC pic.twitter.com/DOGLBmxDkJ
— Dr. Roberto Morales Ojeda (@DrRobertoMOjeda) June 23, 2026
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Este martes 23 de junio de 2026 el pueblo cubano rendirá tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
En La Habana, el homenaje tendrá lugar a partir de las 10:00 horas en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde estarán expuestos los restos mortales del querido combatiente.
El propio martes, en todas las capitales provinciales y en el Municipio Especial Isla de la Juventud, se realizarán ceremonias de homenaje, a las 10:00 horas.
En cumplimiento de su última voluntad de descansar junto a sus compañeros de lucha y cerca del Guerrillero Heroico, los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez serán inhumados, en la mañana del jueves 25 de junio, en ceremonia con honores militares en el Mausoleo del Frente de Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, de la ciudad de Santa Clara.
La Habana, 22 de junio de 2026
«Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz»













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