ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Con el propósito de mantener erradicada la poliomielitis, se realiza el proceso de vacunación. Foto: José Manuel Correa

En un gesto que reafirma la invariable voluntad humanista de la Revolución, el Gobierno de Cuba ha dado continuidad a la segunda etapa de la 65 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica Oral Bivalente. 

Esta acción, que protege a niñas y niños, es la evidencia más palpable del principio de priorizar la salud y el bienestar del pueblo, garantizando su derecho a la vida, incluso en las condiciones más adversas.

Sin embargo, mientras el Estado cubano despliega todos sus esfuerzos para blindar a los más pequeños, el Gobierno de Estados Unidos insiste en una política de asfixia, recurriendo a pretextos mendaces para recrudecer el cerco de combustible. Esta estrategia criminal no solo pretende doblegar la voluntad de un pueblo, sino que pone en riesgo directo los servicios vitales, al impedir el traslado de medicamentos y el adecuado funcionamiento de las cadenas de refrigeración necesarias para conservar las vacunas.

Frente a esta realidad, la diplomacia cubana ha alzado su voz para denunciar la brutalidad de esta agresión ante el mundo. El ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ha agradecido y respaldado recientemente la contundente declaración de solidaridad emitida por los ministros de Salud del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en la 79 Asamblea Mundial de la Salud. En esa declaración, los titulares del sector instaron a la Organización Mundial de la Salud a documentar los graves impactos de las medidas unilaterales de Estados Unidos y a promover exenciones humanitarias vinculantes que protejan el Sistema de Salud cubano.

Rodríguez Parrilla ha subrayado que esta solidaridad internacional es un reconocimiento a que el derecho a la salud no puede ser vulnerado por el uso de la energía como instrumento de presión. 

Las acciones del Gobierno estadounidense, que incluyen amenazas arancelarias a los países que suministran petróleo a la Isla, han provocado una crisis que, según organismos de la ONU, pone en riesgo inminente a la población, con afectaciones reportadas en la entrega de suministros de la UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos.

La determinación de Cuba de proteger a su infancia mediante la vacunación contrasta con la indiferencia y la hostilidad de un bloqueo que, en palabras de las propias autoridades cubanas y de la comunidad internacional, constituye una forma extrema e injustificable de castigo colectivo. A pesar de la asfixia, la Revolución no claudica; la salud de las nuevas generaciones, como bien supremo, seguirá siendo la prioridad, tal como lo ha ratificado la máxima dirección del país y su Cancillería en cada escenario internacional.

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