Mi abuelo falleció por estas fechas, nueve años atrás, víctima del Parkinson. Me contaba anécdotas de su participación en la Limpia del Escambray, incluso vio caer a su lado a Miguel Ruiz Rodríguez, el mártir epónimo de mi primaria en el municipio Fomento, Sancti Spíritus.
Pero algo desconocía de ese gran hombre de mi familia que, por encima de todo, me enseñó a amar nuestro beisbol y nuestro país. Pertenecía a la Seguridad del Estado, y tan bien guardó el secreto que solo lo supimos tras su muerte.
Como él, tantos héroes anónimos o más conocidos, pertenecientes a ese departamento y a las demás especialidades del Ministerio del Interior (Minint), hoy siguen en la pelea desde cualquier lugar, cuando celebramos un nuevo aniversario ese órgano, heredero de una gran tradición de lucha.
La dirección revolucionaria encontró una estructura digna de defender la patria, respaldada con en la Ley 940 en la instancia del Consejo de Ministros, el 6 de junio de 1961.
Se integraron dependencias del Ministerio de Gobernación y el gabinete de Justicia consagradas al orden interior y la seguridad, procedentes de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional Revolucionaria y el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde.
Más adelante, se crearon o sumaron estructuras como los Cuerpos de Bomberos y Guardabosques, la Técnica Canina, las Tropas Guardafronteras y la Brigada Especial Nacional.
Entre las páginas gloriosas aparece la desarticulación de más de 300 organizaciones adversarias y de una cifra superior a 600 intentos homicidas contra el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Hoy debemos recordar las cualidades de hombres como Alberto Delgado y tantas mujeres, respresentadas desde la ficción por el reciente personaje de Nora, con el arrojo y la inteligencia suficiente para actuar en las redes enemigas, dentro o fuera de la Isla, y posibilitar la neutralización de sus planes.
Por supuesto, siempre está presente el ejemplo de los cinco heroes, quienes prefirieron enfrentar la perspectiva de jamás caminar en libertad, antes que traicionar los principios por los cuales asumieron tan altos riesgos.
En los últimos años la labor del Minint ha permitido desmantelar infiltraciones terroristas. Pocos meses atrás una unidad guardafrontera en el cayo Falcones, ubicado en el municipio villaclareño de Corralillo, venció la incursión de una lancha rápida con diez personas a bordo, bien apertrechadas para ejecutar las peores acciones.
Así como llamaron a Carmen Miyares «la patriota del silencio», de igual forma pudiéramos reconocer a tantos compañeros que, sin pedir protagonismo ni aplausos, resultan imprescindibles para preservar el bien más preciado de cualquier sociedad: la paz.













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