La plaza Camilo Cienfuegos, de la capital avileña, fue escenario este martes de una congregación de buenos cubanos que convirtieron la memoria en arma: carteles con los rostros de Fidel, Raúl, Martí, el Che, Camilo y otros próceres de las gestas libertarias inundaron cada centímetro del lugar, en un acto de multicolor cubanía que desafió la política asesina del gobierno de los Estados Unidos.
Ante las reiteradas y miserables pretensiones del gobierno estadounidense de intentar poner manos encima del General de Ejército, Raúl Castro —ya sea por vías judiciales arteras, operaciones encubiertas o cualquier artimaña digna de la calaña más baja del imperialismo—, los avileños alzaron la voz.
Laidel Castillo Reyes, miembro de la dirección de la Unión de Juristas en la provincia afirmó que cada intento de desinformación refuerza la convicción de defender la soberanía y los valores que identifican a un pueblo.
«No venimos a llorar, dijo. Venimos a denunciar, a movilizar y a reafirmar con el pecho abierto, que Cuba no se rinde. Pretenden mancillar el nombre sagrado de Raúl Castro Ruz con una acusación miserable. Se trata de una patraña sin el menor sustento jurídico, una acusación injusta, absurda e improcedente desde cualquier ángulo del derecho internacional.
«La figura que intentan revivir, aclaró, prescribe por el mero transcurso del tiempo y carece de tipificación en las leyes cubanas».
Aquí no hay capitulación ni miedo: hay fusiles, hay dignidad, y hay una generación dispuesta a convertir cada piedra, cada esquina y cada conciencia en un fortín. A Raúl se le respeta, se le defiende y se le quiere, y ese cariño armado es la peor pesadilla para cualquier secuestrador.
No hubo, en la plaza, un rincón sin bandera. Desde niños alzados sobre hombros hasta ancianos con la mirada clavada en la tarima, la multitud coreó consignas contra el bloqueo económico, al que calificaron como «castigo colectivo» y «genocidio silencioso».
El cerco yanqui no es solo contra el gobierno; es contra el niño que necesita leche, el obrero que quiere producir sin cadenas y el enfermo que espera medicinas.
«A partir del 29 de enero, con la orden ejecutiva estadounidense para evitar la entrada e combustible a la Mayor de las Antillas, la carencia de energía ha impactado negativamente en las instituciones de la salud; no obstante, las medidas adoptadas, que incluye el cambio de matriz energética en diferentes instituciones de salud, han evitado que alguien fallezca debido a las interrupciones eléctricas, estableciéndose prioridades en cada nivel de atención, con énfasis en el Programa Materno Infantil, el control epidemiológico, las urgencias, las emergencias, el tratamiento a pacientes oncológicos y nefróticos», denunció el doctor Kesnel Lima Ruiz, director del sectorial de salud en la provincia.
En las palabras centrales del acto, el coronel Osmany Rubio Heredia, jefe de la sección política de la región militar de Ciego de Ávila, arrancó el mayor de los aplausos con frases contundentes, al reafirmar el respaldo total al General de Ejército Raúl Castro, que este tres de junio cumplirá 95 años, «un hombre que reúne los méritos necesarios y que se ha ganado un lugar en el corazón de los revolucionarios cubanos, desde los días del Moncada, el Granma, la Sierra; en la creación y desarrollo de las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias y en la dirección del Partido Comunista de Cuba, partido único de la nación cubana».
Lo ocurrido en la plaza, ante las máximas autoridades del Partido, el Gobierno y las organizaciones armadas, políticas y de masas, demostró que este pueblo ha aprendido a convertir sus símbolos en munición y su historia en bandera de guerra. Contra el bloqueo, contra el cerco, contra las infamias del imperio, los avileños responden con lo único que jamás les podrán arrebatar: la memoria hecha fusil, la lealtad hecha trinchera y esa forma indómita de resistir que sólo tienen los pueblos que ya saben lo que cuesta ser libres.


















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