ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario

CAMAGÜEY.—«Imaginen el sufrimiento de un cirujano con las manos atadas por la falta de un hilo de sutura o el tormento de una mujer cuya cirugía ginecológica se retrasa mientras la enfermedad avanza». Con esa estampa desgarradora comenzó su intervención el joven doctor Roberto Alejandro Carrazana Carballo, médico del Hospital Ginecobstétrico Ana Betancourt de Mora, en la Tribuna Antiimperialista que este sábado desbordó la histórica Plaza de la Libertad, en el reparto La Caridad, de esta ciudad.

El joven residente de la especialidad de Ginecobstetricia no vino a hablar de teorías. Vino a mostrar las heridas que el bloqueo yanqui, el más cruel y prolongado de la historia, infringe día a día sobre el Sistema Nacional de Salud. «Actualmente la lista quirúrgica en el país alcanza la cifra de 96 387 pacientes, de los cuales 11 193 son niños. A 32 000 mujeres embarazadas no se les realizan a tiempo sus ecografías diagnósticas, y 30 000 infantes no reciben sus vacunas en forma oportuna por falta de combustible y por la intermitencia en el transporte refrigerado. A ello se suma la atención de 16 000 pacientes en radioterapia y otros 2 888 que dependen de tratamientos de diálisis, servicios que demandan una estabilidad energética que hoy es muy difícil de garantizar bajo el acoso imperial.

«¿Cómo se llama a impedir que un bebé reciba el medicamento que necesita para expandir sus pulmones? ¿Cómo se llama que un indicador sagrado para la patria, como la tasa de mortalidad infantil, se haya duplicado de 4 a 9,1? ¿Cómo se llama que la reducción de la expectativa de vida de los niños con cáncer haya sido de un 85 a un 65%?», se preguntó el médico con la voz de la indignación y el dolor, y él mismo respondió: «¡Es un crimen de lesa humanidad! ¡Eso solo tiene un nombre: genocidio!».

No obstante, aclaró Carrazana, esas y otras realidades que enfrenta nuestro sistema de salud no significan su colapso, por mucho que la propaganda enemiga intente sembrar la desesperanza.

Entre cada palabra de reafirmación y denuncia, el talento artístico local tomó el escenario para ponerle corazón y verso a la rebeldía.

Cantores, trovadores y declamadores camagüeyanos le cantaron a Cuba, a su tierra y a sus héroes, y alzaron su voz con lo mejor de su arte. Una décima arrancó el aplauso multitudinario, y una canción recorrió la Sierra y llegó hasta la plaza. Porque en Camagüey, este sábado, la cultura también se vistió de combate.

En la tribuna, además, tomó la palabra Ibelaixys Castillo Puerta, Fiscal Jefa de la provincia de Camagüey, para subrayar el móvil jurídico de esta jornada de combate: rendir homenaje al General de Ejército Raúl Castro Ruz y rechazar la infame acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos por el derribo, hace más de 30 años, de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate en el espacio aéreo cubano.

«Es absolutamente fraudulenta e ilegítima», explicó la fiscal, que exigió el respeto a la Convención de Chicago, norma que establece con total claridad la soberanía exclusiva y absoluta de los Estados sobre su espacio aéreo. Recordó, además, que los verdaderos responsables por la pérdida de vidas humanas y los daños económicos son los mismos que mantienen el bloqueo y han patrocinado el terrorismo contra Cuba.

Además de las máximas autoridades políticas y gubernamentales del territorio, acompañó al pueblo camagüeyano el Viceprimer Ministro de la República de Cuba, Jorge Luis Tapia Fonseca.

Por su parte, Yoandry Ruiz Villalón, primer secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en Camagüey, aseguró que la revolución no es un acto aislado, sino un proceso que se construye día a día con el esfuerzo de todos los cubanos.

«Cuba es un país soberano, no amenaza a nadie, pero no teme a quien lo amenaza», sentenció Ruiz Villalón, que reiteró la denuncia del gobierno cubano a cualquier estrategia que pretenda destruir la revolución de los humildes.

«Si grandes son los retos y las dificultades actuales, mayor es la obra de la revolución que constituye su mejor defensa ante las influencias del enemigo», concluyó.

 Mientras, la multitud, desbordada una vez más en la Plaza de la Libertad, coreaba consignas contra el imperio y reafirmaba su lealtad al General de Ejército y a la Patria. El mensaje fue claro, el de la unidad indestructible del pueblo agramontino, hasta la victoria, siempre.

Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario
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