Marlenis Reyes Aldana es Vanguardia Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), «una condición que no esperaba recibir pero que me honra y me compromete», dice.
«Una campesina que se respete, entiende que para producir no basta con soñar, hay que trabajar sin sosiego», comentó a Granma mientras recorría su cooperativa.
Mayo posee un singular significado para ella. «Es el mes de las madres y de los campesinos cubanos, y yo soy ambas cosas». Tiene una hija, dos nietos y de alguna manera asume la «maternidad» de los asociados de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Sabino Pupo, ubicada en tierras de la provincia de Santiago de Cuba, la cual ha demostrado que la rentabilidad y la eficiencia son posibles en este sector decisivo.
«La nuestra es una de las cooperativas agropecuarias de referencia en el país, al punto de ser Vanguardia Nacional de la ANAP en unas 20 ocasiones y rentable desde nuestra fundación, en 1982».
Para ella, su abuela Juana y su tía Cruz (ambas fallecidas), constituyen el mayor ejemplo de entrega y amor hacia los hijos. «Me criaron con disciplina y a eso debo lo que soy. Siempre aplico sus enseñanzas en mi trabajo, como presidenta de esta CPA de 206 asociados, a los que no pocas veces trato como la madre que corrige, intercede y también dialoga para llegar al consenso».
Reyes Aldana se graduó como técnico medio en Transporte Automotor y se incorporó a trabajar en una empresa pecuaria, luego en una unidad básica de producción cooperativa y desde hace 12 años labora en la Sabino Pupo, donde fue elegida como presidenta hace cinco.
«Mi vida transcurre principalmente en los cañaverales, en las áreas sembradas con cultivos varios y en el módulo pecuario que tiene 143 cabezas de ganado, con varias búfalas que dan leche que estamos entregando a personas vulnerables y al Hogar Materno».
La Sabino Pupo tiene un polo productivo sumamente eficiente. «Lo logramos con mucho esfuerzo, dada la carencia de combustible y otros insumos. Tenemos siempre presente el principio martiano de que si el hombre sirve, la tierra sirve; con la participación de las mujeres, obviamente».
Desde hace algún tiempo, gestionan un pintoresco Guateque Campesino en la localidad de Dos Caminos, con servicios todos los días y venta de productos agropecuarios.
Las jornadas de Marlenis son de «mucho ajetreo, despierta desde temprano, garantizando las cosas de la casa, chequeando el trabajo, organizado el enfrentamiento al robo del que son víctima no pocos campesinos, administrando los recursos y, en unidad, quitándole pedazos a los problemas para serle útil al país. Esa actitud ante la vida me la reforzó la maternidad, que me hace pensar en qué más puedo hacer por el bien de mis hijos los cooperativistas».














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