ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Estudios Revolución

Martha González y su esposo Héctor Infante demuestran que el tamaño no define la productividad. En su finca D´M@rySeT, sobre un terreno rocoso de apenas 2.16 hectáreas, transformaron la adversidad en «abundancia». En ese entorno, perteneciente a la cooperativa de créditos y servicios Arides Estévez del capitalino municipio de Playa, ellos abrazan principalmente cultivos y hortalizas, aun en condiciones muy difíciles.

Se trata de una finca familiar de tres generaciones donde sus dueños convirtieron un terreno rocoso en área cultivable aplicando medidas de conservación de suelo a partir de la materia orgánica que ellos producen y, además, diseñaron un sistema de terrazas con muros de contención hechos con piedras locales, evitando la erosión y el arrastre de tierra hacia el río.

Como explicó Martha, en estas terrazas «tenemos diez cultivos permanentes y 15 en campaña, ahí mismo producimos nuestras propias semillas, por tanto, nuestras producciones se dan de una manera mucho más favorable, porque las semillas son autóctonas» y su enfoque es «compartir y contribuir al bienestar colectivo».

Precisamente de esta experiencia en tiempos de convertir las excepciones en regla, conoció el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, quien, a pocas horas de celebrar el Día del Campesino cubano, llegó hasta este sitio acompañado por el titular de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, y las máximas autoridades políticas y gubernamentales de La Habana.

«Heredé esta finca cuando tenía 46 años, con muchos problemas que los convertí en grandes desafíos. Tuve que estudiar, superarme, luchar, trabajar. En mi finca no se echan productos químicos, todo es biológico. El objetivo principal es producir alimentos sanos para el autoconsumo y la comunidad. Sin acompañamiento es imposible lograr resultados, por suerte yo he tenido mucho apoyo.

«Estoy segura que se puede cultivar cualquier pedacito de tierra y que la única luz que yo encontré y la única solución para hacerlo se llama agroecología, que es una práctica ancestral», dijo con orgullo Martha y habló, también, de cómo han mejorado sus cosechas, las cuales se destinan al consumo social, el autoconsumo familiar y la atención a personas en situación de vulnerabilidad.

Mucho ha alcanzado ya esta familia en su pedacito, pero Martha no se conforma y sueña con desarrollar la acuicultura y el cultivo vertical. «Sueño infinitamente, también, con cultivar fruta bomba y fresas, porque hacemos asociación de cultivos para aprovechar en un mismo espacio varias siembras. Cuando los espacios son pequeños, las transformaciones tienen que ser grandes».

¿La clave para lograr materializar un sueño como este?, preguntamos a esta mujer incansable y sin titubear responde: «Visualizarlo primero, esforzarse después. Tener mucha, mucha voluntad. Si tenemos voluntad, vencemos enfermedades, problemas, situaciones. Hay que trabajar mucho, trabajar sin cansancio, no pensar en que no vamos a tener, sí vamos a tener. Si nos lo proponemos, lograremos nuestros propósitos».

Y a su «esfuerzo y constancia» como vías para seguir creciendo correspondió el Primer Ministro al enviar un mensaje de felicitación a los campesinos en su día. «En esta batalla que estamos librando hoy, en este intento de asfixia de los enemigos de la Revolución, estamos preparándonos para la defensa y prepararse significa producir alimentos. Este es un buen ejemplo, en la propia Habana, en un terreno con complejidades; sin embargo, se pueden hacer muchas cosas».

Foto: Estudios Revolución

Poco después, el Jefe de Gobierno llegó hasta la finca de Yurisán Márquez Téllez, también perteneciente a la CCS Arides Estévez, quien logra mensualmente 1.5 toneladas de carne de cerdo, destinadas al consumo social y la venta a determinados organismos. Según explicó el destacado productor, con dos años y medio de trabajo, cuentan con 361 animales, de ellos cien reproductoras.

«Estamos en la cría intensiva de cerdos, sembramos cultivos como maíz y yuca como alimento animal. Además, hacemos escalonamiento de cultivos y así hemos logrado mantener esta cantidad de animales», detalló Márquez Téllez al Primer Ministro, quien hacia el final del intercambio reiteró que los alimentos más seguros que tendremos son los que seamos capaces de producir y que en tiempos de bloqueo, estos productores son una lección de soberanía alimentaria.

Foto: Estudios Revolución
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