Pinar del Río.-Desde hace poco más de un mes, el salón de reuniones del hospital pediátrico Pepe Portilla de Pinar del Río, no es solo un espacio para emitir instrucciones o analizar cuestiones vitales para la institución.
Una cámara web, un televisor y una computadora instaladas en él, lo convierten en una especie de puerta de acceso a otros centros de Salud de todo el país.
El doctor Jesús Lazo Cabrera es de los que ya ha tenido la oportunidad de comprobarlo, en busca de consenso para tratar un caso complicado, de esos que según las estadísticas, se dan cada cinco o seis años, y que no estaba evolucionando como indica la literatura.
Por ello asegura que se trata de un paso muy importante. «Así trabaja el mundo», dice.
Con la conexión al Hospital Virtual Nacional, el pediátrico pinareño se inserta en el novedoso programa que, a partir de las tecnologías de la información y las comunicaciones, propicia la interacción en tiempo real con especialistas de otros centros de la provincia o de otros territorios de Cuba.
La doctora Mayte Cabrera Hernández, su directora general, explica que además de las «interconsultas especializadas», el empleo de «la telemedicina» permite el monitoreo a distancia, el telediagnóstico, la teledocencia y las consultas remotas.
«En la situación actual, de serias limitaciones con el combustible, es una herramienta muy útil porque reduce la necesidad de mover a los pacientes y disminuye los tiempos de espera», señala Mayte.
No obstante, advierte que no es solo una cuestión de ahorro, pues los traslados a larga distancia –por más cuidado que se tenga- siempre implican manipulación y riesgos. «En la práctica, a veces tenemos necesidad de enviar un paciente a La Habana para una segunda opinión o hacerle un determinado estudio, y de esta manera evitamos eso. Incluso, existiendo las condiciones de transportación, para la persona es más beneficioso que en lugar de viajar a la capital, los especialistas del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez o de otras instituciones, lo puedan evaluar por esta vía, sin tener que moverse».
En el primer mes, luego de su incorporación al Hospital Virtual Nacional, el Pepe Portilla se conectó en tres oportunidades al novedoso servicio. Una de ellas para evaluar el caso de Liam Valdés Morejón, un bebé de seis meses con un enfisema global congénito.
El doctor Jesús Lazo Cabrera, comenta que según la literatura, es una enfermedad que puede verse una vez cada 20 000 o 30 000 nacimientos. «Para tener un idea, en nuestra provincia estamos promediando a unos 5 000 nacimientos por año. Entonces, ¿cuánto tiempo pasaría desde que se ve un caso a que se presenta otro?»
El especialista recuerda que tras someter al pequeño a una intervención quirúrgica, su evolución no se correspondía del todo con lo que indicaba la bibliografía. De modo que decidieron buscar otros criterios por medio del «Hospital Virtual».
«Esto nos dio la posibilidad de compartir en tiempo real las radiografías y los detalles del caso, como si los demás expertos estuvieran aquí mismo».
El doctor Lazo Cabrera asegura que fue una experiencia muy provechosa. «Nos permitió unificar criterios, de acuerdo con lo que se hace hoy en todo el país y aportó nuevas proyecciones de tratamiento, que son las que en este momento estamos siguiendo y que volverán a ser evaluadas dentro de un mes».
Por más años que alguien lleve en la profesión, el reconocido galeno confiesa que hay determinadas ocasiones en las que se necesita el apoyo de otros colegas.
«Quizá un caso que para usted resulta nuevo, en La Habana, en Matanzas, en Holguín, ya lo han visto otras veces.
«Entonces, esto nos ofrece una unificación de criterios y una seguridad de actuación, para que le podamos decir a la familia y a la institución, que el tratamiento que vamos a seguir es el mismo que harían en la capital del país o en Santiago de Cuba, porque todo el equipo médico de esta especialidad está actuando de la misma forma».
Además del pediátrico de Vueltabajo, el hospital general docente Abel Santamaría Cuadrado, también forma parte de este valioso programa que busca una mayor efectividad en la atención médica, acortando distancias y compartiendo saberes, gracias a las bondades de la digitalización.
A poco más de seis meses de nacido, mientras sigue evolucionando de manera positiva de una enfermedad complicada y poco usual, el pequeño Liam es la prueba de cuánto puede ayudar esta experiencia de conectar hospitales y expertos de toda Cuba en un empeño común por la salud y por la vida.













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