ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Petra (a la izquierda), las jornadas que añora. Foto: Periódico Venceremos

PALIZADA, EL SALVADOR, Guantánamo.—Ya no acompaña de lunes a domingo a los cafetales, ni es la irrupción puntual en las alboradas, diez o 12 horas antes del «hasta mañana» dicho con sus labios de heroína, que todavía parecen voceros del sol.

Cómplice de la loma y de los cafetos ella, que anduvo y arrastró a tantos a estos plantíos, ya no anda como esa mágica aparición, como en sus tiempos de duendecillo que descolocaba a los mosquitos y a los jejenes, y le hacía burlas a la lluvia, a las pendientes resbaladizas y al peso del morral avasallador que colgaba de la cintura. 

Su voz, ante los amagos de goteo de café maduro, ya tampoco relampaguea como un rayo la movilización salvadora, al estilo de como lo hacía con sus millonarias y guerrilleras «Tanias». 

Quién duda que estos cafetales extrañan a Petronila Neira (Petra), Heroína del Trabajo de la República y pionera del movimiento milenario en la recolección del café; la fundadora y líder inicial de la brigada que obtuvo esa condición por primera vez en la Isla.  

Aquellos días son también añoranza de ella. Pero, «imagínate, mijo; ya tengo 84 años y el batacazo de una isquemia (del lado izquierdo) que por poco me manda pa' l otro mundo; yo vivo de milagro».

«Bueno»… –pausa silenciosa y después una confesión– no sé cómo fue posible, con el trabajo que Cuba pasa pa' comprar medicina. Y a vece' ni lo consigue». Para salvarla, admite, los médicos de la Sala de Cuidados Intensivos del hospital Agostinho Neto hicieron «magia»; «son héroes».

Fueron casi seis décadas «loma arriba y loma abajo», sembrando y recogiendo café, Petra no se adapta a la quietud del hogar. «Tú no sabe -y sonríe- como me regañan la hija y el nieto que tengo de compañía y me cuidan como a una bebé».  

«Pero, cuando salen, yo me pongo, como puedo, a limpiar el tronco de alguna mata en el patio, o a quitarle yerbita a un cantero de ajo porro. Y, ¡miiira, se ponen como el diablo! –vuelve a sonreír».

«Con el corazón firmo yo por Cuba, porque quiten el bloqueo y nos dejen en paz», enfatiza Petra. Y también dice que «con el corazón» acompaña la marcha de este Primero de Mayo.

«La garantía la tengo ahí arriba -celebra-; ayúdame pa' que vea». Me toma del brazo, cruza el portal; busca el frente de su vivienda y: «mira pa' allá». En la cubierta refulge un panel solar: «la marcha del Primero de Mayo viene conmigo y yo voy con ella. Aquí hay electricidad pa' l televisor».

Contemplo a Petra. Recuerdo su filosofía de: «si te caes, levántate y sigue»; la misma de «enfrentar lo' problema' con trabajo, no con lamento»; y la de aumentar los canteros «pa' que no se vean garrotero'».

El blanco de los años cubre la cabellera de esta anciana incansable. Sus ojos todavía parecen de lince y su optimismo se burla de los achaques. Petra, la guerrillera del cafetal, tiene también de Mariana.

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