ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario

La mañana del 21 de abril no fue una más en los hospitales Oncológico María Curie y el Provincial Manuel Ascunce Domenech. Las batas blancas no solo se aprestaban a salvar vidas: también estampaban su firma por la Patria, en una iniciativa que es, a la vez, un acto de soberanía y una muestra de resistencia.

A pesar de las dificultades, solo en el Manuel Ascunce, han operado a más de 3 000 pacientes en un trimestre y atendido 20 000 consultas. Porque Girón no es un hecho enterrado en los libros de historia. Girón es hoy, y lo libran cada jornada estos médicos, enfermeras y técnicos que, sin los recursos que el cerco económico les niega, encuentran la manera de que ninguno de sus pacientes quede desamparado.

«EL BLOQUEO ES ASFIXIANTE, PERO NO NOS VAN A DOBLEGAR»

Luis Emilio Ramírez Guerra, secretario del Comité de Base del Hospital Oncológico, fue de los primeros en firmar. Para él, joven dirigente, el acto tuvo un doble propósito: la denuncia y la esperanza.

«Es un gran honor estar dando firmando por la Patria –dijo–, al mismo tiempo que reafirmamos nuestra posición a favor de la Revolución Cubana». Y explicó cómo la política de asfixia económica golpea a los pacientes más vulnerables: «Los quimioterapéuticos son muy costosos a nivel mundial, y el bloqueo impide al Ministerio de Salud Pública adquirir ciertos medicamentos que nuestros pacientes reciben gratuitamente».

A pesar de todo, su voz no tembló al afirmar: «En nosotros los jóvenes realmente está la fuerza y el futuro de nuestra patria. Debemos con nuestro accionar perfeccionarlo y dar lo mejor para nuestros pacientes».

Junto a él, Sandra Castañeda Basulto, enfermera con 36 años de entrega en el mismo centro, resumió el sentir colectivo: «Esta firma pone de manifiesto el principio de la soberanía, de la independencia, de dejar bien claro cuál es nuestra posición. Ante la falta de insumos siempre estamos buscando alternativas. Nuestros médicos buscan otros protocolos de actuación para poder ponerle el tratamiento al paciente».

La doctora Yaneli Alfonso Naranjo, vicedirectora de Asistencia Médica del Oncológico, fue más allá. Con la frente en alto, denunció el recrudecimiento del cerco: «El gobierno de Estados Unidos ha intensificado las agresiones, pero no nos vamos a amedrentar, no tenemos miedo y estamos todos firmes como nos enseñó Fidel, Raúl, y al lado de nuestro presidente Miguel Díaz-Canel».

CREATIVIDAD ANTE EL CERCO ENERGÉTICO

A pocas cuadras, en el Hospital Universitario Provincial Manuel Ascunce Domenech, su director, el doctor Rodolfo Emilio Domínguez Rosabal, ponía números a la resistencia. Sus palabras retrataron la realidad cotidiana de un centro asistencial que no se detiene.

«Este recrudecido bloqueo y el cerco energético han tenido gran impacto en la adquisición de anestésicos, medicamentos», reconoció. «Durante las caídas del Sistema Eléctrico Nacional hemos tenido que buscar alternativas para que la inestabilidad de nuestro grupo electrógeno no afecte operaciones de urgencia».

Entonces lanzó el dato que deja sin argumentos a los que esperan ver rendirse a la medicina cubana: «Hemos operado más de 3 000 pacientes en este primer trimestre del año». Y añadió: «Hemos sido capaces de no parar el servicio de hemodiálisis, aunque hemos tenido que dejarlos hospitalizados o en algunos sitios de ingreso fuera de la institución, no se ha dejado de dar el servicio a ninguno de estos pacientes».

Uno de los mayores logros ha sido en el campo de los marcapasos. Ante la imposibilidad de adquirir nuevos, «hemos seguido poniéndoles a nuestros pacientes por la recuperación de algún tipo de marcapasos –que también es un protocolo que existe en el mundo–, la recuperación de marcapasos», explicó Domínguez Rosabal.

En total, en solo tres meses, han atendido a «más de 20 000 camagüeyanos en consultas, tanto externas como en los servicios de urgencias». Y la Casa del Diabético del hospital no ha cerrado: ha desarrollado proyectos para usar edulcorantes específicos ante la ausencia de los convencionales, evitando así que se eleven las cifras de glicemia de los pacientes.

«MI FIRMA POR LA PATRIA»: UNA TRINCHERA DE LA VERDAD

Mientras en las salas de operaciones seguían los procedimientos, los trabajadores de ambos hospitales rubricaron un pacto que trasciende el papel. Porque para ellos, Girón no es una efeméride lejana: es la lucha diaria por mantener funcionando un grupo electrógeno durante un apagón, por reutilizar un marcapasos, por inventar un protocolo alternativo de quimioterapia.

Esta iniciativa constituye un modo de patentizar la Declaración del Gobierno Revolucionario que muestra el compromiso de este pueblo con la paz, pero también la firmeza y la disposición a defender la soberanía de esta tierra.

Girón, aquella victoria de 1961, se sigue ganando cada día en cada quirófano, en cada consulta, en cada firma que estampa un trabajador de la salud convencido de que la Patria se defiende con la misma entrega con que se salva una vida.

Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario
Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario
Foto: Jorge Enrique Jerez Belisario
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