ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
«La Patria sigue teniendo en mí a un soldado dispuesto a dar su vida», asegura Alberto. Foto: Cortesía del entrevistado

Por estos días, el primer coronel Alberto Vázquez García siente una emoción especial, al recordar que el 1ro. de mayo de 2019, el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura le impuso la estrella dorada, símbolo físico del título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

«Tanto él como yo habíamos estado en el II Frente Oriental Frank País García, bajo las órdenes de Raúl».

Para este santiaguero –nacido en 1935, «poco tiempo después de la caída del machadato y en una sociedad de grandes contradicciones»–, trabajar y luchar por Cuba «desde hace más de 70 años es lo que ha dado sentido a mi vida».

 

LOS INICIOS

Su historia laboral comenzó siendo todavía un niño, «en la época en que muchos solo podíamos estudiar hasta el tercer grado».

«Como había que ayudar a la familia, empecé a trabajar a los 11 años. En 1953, era chofer de una guagua y supe del asalto al Moncada, al poco tiempo me incorporé al Movimiento 26 de Julio en una célula que había en mi trabajo. Pronto pasé al grupo de Acción y Sabotaje, liderado por el inolvidable Frank País».

Integrado plenamente a la lucha, «el 30 de noviembre de 1956 fui parte del levantamiento armado de esta ciudad. Ataqué la Policía Marítima y el día 2 de diciembre, justo cuando el Granma desembarcaba en Las Coloradas, fui detenido por el Servicio de Inteligencia Militar (sim). Una vez en libertad, tuve plena conciencia de que el próximo paso era la guerrilla. El 27 de febrero de 1957 fui enviado a Manzanillo para integrar el primer grupo de refuerzo que partió para la Sierra Maestra».

 

DE GUERRILLERO A CHOFER DE FIDEL

Ya en la Sierra, Vázquez García fue parte de la Columna No. 1 José Martí, bajo el mando del Comandante en Jefe.

«Participé en el primer combate de Pino del Agua, y también en El Salto, Palma Mocha, Los Letreros, y el segundo combate de Pino del Agua».

El 2 de marzo de 1958, la Columna No. 6 Frank País, bajo las órdenes de Raúl, inició su recorrido con el objetivo de fundar el II Frente Oriental.

«Fueron varias las acciones combativas, y entramos como los mambises del siglo xx que éramos, a Santiago. Recuerdo, con lujo de detalles, aquel 2 de enero de 1959, cuando partimos con destino a La Habana desde la histórica intersección donde se encuentran el cuartel Moncada, el antiguo Hospital Civil Saturnino Lora y el Palacio de Justicia».

El entonces Comandante Raúl Castro le encomendó la inmensa responsabilidad de manejar el automóvil en el que iría Fidel. «La asumí como una acción combativa más, la más importante de mi vida, porque ya el Comandante en Jefe nos había advertido –en la noche del día anterior–, que la Revolución empezaba ahora, que no sería una tarea fácil, que sería una empresa dura y llena de peligros».

Los días por venir fueron decisivos «para consolidar los vínculos entre nosotros, en especial de Fidel con el pueblo, y principalmente, con los sectores más humildes. En Palma Soriano y Jiguaní, las multitudes nos aclamaban, incluso la gente se agolpaba a ambos lados de la Carretera Central; en la noche ya estábamos en Bayamo, y el día 3 en la ciudad de Holguín», rememoró el guerrillero.

Este singular Héroe del Trabajo de la República de Cuba precisó que «Fidel siempre estuvo atento a cada palabra, gesto o abrazo de miles de niños, mujeres y hombres. Igualmente ratificaba que el compromiso era solo con el pueblo. Continuamos rumbo a Las Tunas, y en horas de la mañana del día 4 llegamos a Camagüey, trasladándonos hasta el Regimiento No. 2 Ignacio Agramonte».

El Jefe de la Revolución –recuerda Vázquez–, «sostuvo encuentros con Camilo Cienfuegos y con el Che. Luego partimos hacia Ciego de Ávila y Santa Clara. En el parque Vidal fue multitudinaria su alocución. También fuimos a Cienfuegos, allí Fidel rememoró el legado de los mártires del levantamiento del 5 de Septiembre. En la provincia de Matanzas estuvimos en Cárdenas –donde visitó a la madre de José Antonio Echeverría, y el cementerio donde reposan sus restos–, y otros poblados, hasta llegar a la capital de ese territorio».

Tampoco olvida el trayecto final hacia La Habana y el emotivo encuentro de Fidel con su hijo. «Eso fue en la zona del Cotorro, ya era 8 de enero y el pueblo nos recibía con regocijo. El Ejército Rebelde no solo había entrado a Santiago, sino que tomaba la capital del país».

Desde enero de 1959, hasta hoy «he trabajado incesantemente. Cada función la he desempeñado con el mismo compromiso que tuve con Fidel, Raúl y Frank. Desde 2005, dirijo el Complejo de Museos del ii Frente –una tarea que el General de Ejército me dio, y que he cumplido cabalmente–, donde atesoramos los restos de sus combatientes y de Vilma Espín, y es un sitio de peregrinación de nacionales y extranjeros».

Para «Vazquecito», como le llama mucha gente, «el ejemplo de Fidel es necesario para Cuba y para el mundo, sobre todo por su fe inquebrantable en la victoria. En el año de su Centenario, la lucha continúa frente a las amenazas del imperialismo. Nuestra Patria sigue teniendo en mí a un soldado dispuesto a dar su vida».

II Frente Oriental. Foto: Juvenal Balán
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