ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
En el muelle de la Refinería reciben y despiden los navíos cargados de crudo y productos procesados. Foto: Julio Martínez Molina

Cienfuegos. – En la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos recae el peso de una de las tareas más importantes de todas cuantas se acometen hoy día en Cuba: el procesamiento de las 100 000 toneladas de crudo donadas por Rusia, para respaldar al país en varios frentes e inyectar un poco de energía (todavía no toda la necesaria) en las venas de nuestra economía y nuestra sociedad.

Aquí, in situ, al lado de los trabajadores, Granma conversó con Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), quien proporcionó detalles sobre las características y avance del proceso.

«Tras la descarga en Matanzas de las 100 000 toneladas de petróleo Ural, provenientes del hermano pueblo de Rusia, comenzó un proceso de traslado a la Refinería de Cienfuegos, en aproximadamente cuatro buques. Este crudo, según la capacidad instalada de la planta sureña, debe contar con entre 12 y 15 días de procesamiento».

Antes de dar continuidad a sus palabras, el directivo de Cupet consideró necesario reiterar que «se trata de una ayuda en un momento sumamente complejo desde el punto de vista energético para Cuba. Supone un alivio económico; no es la solución, tras cuatro meses sin recibir combustible a causa del bloqueo petrolero impuesto por la administración estadounidense».

La totalidad de los derivados obtenidos permitirá cubrir alrededor de un tercio de la demanda nacional durante un mes.

Interrogado por Granma sobre los destinos fundamentales de los productos en procesamiento aquí, Irenaldo respondió que «el gas licuado se va a utilizar, fundamentalmente, en función de las necesidades que tienen las infraestructuras críticas, porque la cantidad no da para cubrir la demanda completa del país.

«En el caso de la gasolina, en Cienfuegos se están procesando las tres calidades comercializables en Cuba: 95, 90 y 83 octanos.  Se va a continuar con los niveles de distribución existentes hoy, decirte que vamos a comercializar toda esa gasolina en moneda nacional es algo que todavía no podemos hacer en este momento, porque después de este barco la continuidad se está revisando, no la tenemos. «Por tanto, nosotros estamos pretendiendo mantener los niveles que tenemos, quizá mejorarlos un poco, pero no ir más allá. Así mismo se operará con el diésel: gran parte está dirigido a la generación distribuida del país, algo esencial para los cubanos».

Explicó que los combustibles son transportados desde Cienfuegos hasta todas las provincias, por los métodos tradicionales, y destinó encomios tanto a la labor del enclave energético, como a la Comercializadora de Petróleos y la Unión de Ferrocarriles, para llevarlos a todas las bases de generación eléctrica de la nación.

Raúl Jaramillo Garnier, gerente de la Refinería de Cienfuegos, compartió que unos 1 080 trabajadores laboran ininterrumpidamente, en turnos de 24 horas que garantizan la continuidad permanente del proceso.

«Se trabaja de forma muy intensa en el proceso de refinación, en pos de obtener, en una etapa de quince días, los derivados del crudo recibido», indicó Jaramillo.

«Todos los obreros de las plantas y áreas logísticas de la entidad intervienen en el proceso: unos en Comercialización, otros en Producción; en varias etapas de Producción, porque no se trata de un proceso único, sino de etapas. Y eso se logra con cuatro plantas, por supuesto cada una con equipos de trabajo en función constante de garantizar el aseguramiento operacional».

En la planta de destilación atmosférica, uno de los pilares de la industria cienfueguera. Foto: Julio Martínez Molina

 

TRABAJO INCESANTE EN CADA ÁREA

Juan Luis Artiles, jefe de la planta de destilación atmosférica, señaló que «estamos refinando el crudo ruso que llegó y sacando los productos que estaban pronosticados: fuel oil, diésel, gasolina y gas licuado de petróleo. Todo con la debida calidad, con la máxima diligencia y un deseo muy grande de los trabajadores de la unidad, conscientes del significado nacional de cuánto están haciendo».

Entusiasmado, Artiles reveló que «nuestros trabajadores estaban desesperados por comenzar a refinar. Cuando están parados no se sienten bien, son gente que sienten y sudan esto, con muchos años aquí, estables, la mayoría certificados por la Universidad de Alberta en Canadá».

La jefa del muelle, ingeniera Yasnelis Gell Piedra, también compartió ese sentir, en tanto expresó que antes de la llegada del petróleo ruso las operaciones fueron escasas.

Ella refirió que desde que le anunciaron el arribo del combustible al muelle, donde se reciben y despiden los buques, todos los sistemas de la instalación que dirige recibieron mantenimiento y fueron activados.

En su área cumplen funciones 21 obreros, además de un tecnólogo de operaciones y Yasnelis: igual, las 24 horas del día los siete días de la semana.

El cargadero de pailas constituye otro de los espacios centrales de la ruta crítica. Su jefe, Mario Ojeda Rodríguez del Rey, precisó que «estamos cargando por pailas para las provincias desde Pinar del Río hasta Guantánamo, y por ferrocarril a territorios vecinos».

Él indicó que «la distribución acontece luego que los productos terminados se procesan, se llevan a tanque, reciben asentamiento, se certifican; y es entonces que salen por paila, ferrocarril o embarcaciones».

En el cargadero encontramos al chofer José Antonio Báez Díaz, quien al momento de nuestra llegada terminaba una carga de diésel regular destinada a los grupos electrógenos de Cabaiguán, Sancti Spíritus.

Este hombre, lleva seis años en Cupet en similar labor y manifestó el tremendo orgullo de ser uno de los choferes que transportan la valiosa carga a todo el país.

«Figúrese, es más energía para los hospitales, escuelas y tantos lugares de mi país. También significa luz para los hogares, es algo que, al menos por un tiempo, destensa a la familia cubana agobiada por un bloqueo genocida, y eso es impagable», expresó ufano y a la vez emocionado.

Son los sentimientos y ánimos que embargan a los más de 1 000 trabajadores de la Refinería de Cienfuegos, sabedores del rol tan significativo que les han confiado en estos días retadores, complejos, pero también bellos, en los cuales se escribe una oda colectiva a la resistencia por parte de un pueblo que no se doblega.

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