Pinar del Río.–Giraldo Ramírez había trabajado toda la vida detrás de un timón, pero siempre en actividades muy distintas.
«Yo fui chofer de la Cruz Roja, camionero, rastrero de almacenes Universales, pero esto es otra cosa. Es algo que requiere mucha sensibilidad», dice.
«Las personas que llevas al lado casi siempre van llorando, y eso conmueve. Hay veces que a uno se le salen las lágrimas también», confiesa Gavino Pérez.
Ambos forman parte de la pequeña flota de la Empresa de Transporte Agropecuario de Pinar del Río (perteneciente al Grupo Empresarial Tabacuba), que desde hace alrededor de dos años apoya los servicios necrológicos en la provincia.
La iniciativa surgió a partir de las serias dificultades en el territorio con los vehículos destinados a esa labor y ha tenido muy buena acogida entre la población.
«Ahora mismo solo tenemos uno de nuestros carros de alta, así que, si no fuera por esta ayuda, la situación sería muy difícil», reconoce María del Carmen Zaldívar, administradora de la funeraria interprovincial de Vueltabajo.
Yosvani Álvarez Sixto, director adjunto de Transporte Agropecuario, explica que a partir de las estrechas relaciones de trabajo del Grupo Tabacuba con la provincia –donde se cosecha alrededor del 70 % del tabaco que se cultiva en el país– y su disposición de apoyar en un asunto tan sensible para las personas, en un primer momento se recibieron dos vehículos, luego se incorporó otro y posteriormente dos más, para completar una brigada de cinco medios eléctricos con una autonomía cada uno de 340 kilómetros por carga.
El directivo señala que los equipos se emplean en el municipio cabecera del territorio, que es el de mayor población, (y por consiguiente, donde se registra el mayor número de fallecimientos) y otros como San Juan y Martínez, San Luis, Consolación del Sur y Los Palacios.
No obstante, reconoce que en algunas emergencias ha habido que ir a lugares más distantes.
Aun cuando la Empresa de Transporte Agropecuario, con un parque de decenas de medios pesados, tiene la misión de trasladar a todo el país los recursos y buena parte del combustible que demanda la producción tabacalera, Álvarez Sixto asegura que han asumido el nuevo servicio con la misma responsabilidad.
Para ello, comenta que se han contratado choferes de experiencia y una gran calidad humana, y que «es una actividad que se ha insertado de manera muy natural y muy positiva», en las rutinas de la entidad.
Así también lo cree Andrés Hernández, el jefe de la brigada, y añade que para garantizar el cuidado de los vehículos –que aunque se hallan a disposición de la funeraria interprovincial se mantienen bajo el control de la empresa– existe un sistema de trabajo que incluye el chequeo diario durante el cambio de turno y comprende, además, un régimen estricto de mantenimiento para evitar las roturas.
La experiencia demuestra lo que se puede lograr a partir de la responsabilidad social de las empresas estatales con el entorno en el que se desenvuelven, algo que podría ser la solución de no pocos problemas que hoy aquejan a la población, a partir de eso que el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez ha llamado «pensar como país».













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