ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los zapatos blancos de Nemesia, cuentan entre las piezas museables que, indudablemente tocan la sensibilidad. Foto: Yander Zamora

GIRÓN, Matanzas.–Las imágenes son impactantes, resuenan. También conmovedores son los testimonios. Uno tiene la impresión de sentir la guerra pasar ante tus ojos.

Historias de «canto y llanto», escenas de grandeza y dolor.

Es el Museo Memorial Playa Girón. Basta con visitar este lugar para entender la epopeya y cuánta significación tiene la victoria de abril de 1961.

El centro, que el próximo día 19 arriba a sus 50 años de fundado, deviene homenaje permanente a los cubanos que defendieron el honor de la Patria ante la invasión mercenaria.

A la entrada de la institución, la tarja colectiva con los nombres de todos los mártires, el avión Sea Fury, las réplicas del tanque T-34 y del cañón autopropulsado Sau-100 que empleó Fidel para impactar el buque estadounidense Houston, es el primer motivo de interés para los visitantes.

Para quien llegue por vez primera al lugar resulta dramático, además, conocer la historia de pobreza que envolvía a este pedazo de Cuba antes de 1959, así como el poderoso armamento utilizado por la brigada mercenaria y el escaso pertrecho en manos de los milicianos defensores.

En su interior resaltan algunas piezas militares, fotos, documentos e información variada sobre los acontecimientos, así como objetos de las víctimas de la invasión mercenaria.

En la nueva concepción del collage consagrado a aquel momento resaltan fotos de Fidel: una llamando a la lucha y la otra bajándose del tranque de la victoria.

Las fotos y breves biografías de los cubanos que perecieron durante la epopeya, jóvenes milicianos y gente humilde del pueblo, son de las cosas más impresionantes.

Muchos visitantes, sobre todo extranjeros, no dejan de sorprenderse ante la carga de emoción que dejan los hechos acopiados en este sitio.

De lo más significativo del discurso museográfico es el poema Elegía de los zapaticos blancos, de Jesús Orta Ruiz. Los versos están distribuidos por todas las locaciones a manera de apoyatura de la historia narrada.

Relata en versos lo que pasó a la cenaguera Nemesia Rodríguez Montano, hija de carboneros, y cuya vida está marcada por el dolor que le causó a ella y a su familia la invasión mercenaria.

También suscita admiración el recuerdo de Nelson Fernández. Fue el más joven de los caídos durante los combates. Tenía apenas 14 años de edad, y era integrante de las piezas antiaéreas llamadas «cuatro bocas».

En las inmediaciones del central Australia, la metralla enemiga le causó mortales heridas, y a pesar de los esfuerzos del personal médico, falleció algunos días después.

Historias como esas explican la razón por la que más de un millón de personas han visitado las salas de la instalación, señal, además, del interés que suscitan los sucesos de abril de 1961, cuyo desenlace final fue la derrota de los mercenarios en las arenas de Playa Girón.

El triunfo ante la invasión mercenaria reforzó el temple de la naciente Revolución Cubana y causó una alentadora conmoción en los países de América Latina y en el mundo entero. Foto: Edgar Moraga
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