ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ricardo López Hevia

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

¡Viva Cuba libre!  (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

¡Abajo el bloqueo!  (Exclamaciones de: «¡Abajo!»)

Heroicos combatientes de Girón aquí presentes;

Estimados amigos de la solidaridad con Cuba participantes del V Coloquio Internacional Patria;

Querido y heroico pueblo cubano;

Compatriotas (Aplausos):

Hace 65 años, mujeres y hombres que eran tanto o más jóvenes que todos los que hoy llenamos estas calles                 –posiblemente muchas abuelas, abuelos, madres o padres de algunos de nosotros–, se reunieron aquí para escribir un capítulo realmente épico del mundo contemporáneo.

Ese día cambió la historia y no solo para Cuba. Con una invasión al borde de nuestras costas, sin certeza aún de por dónde desembarcarían, pero conscientes de que detrás de los invasores estaba el respaldo total del poderoso Gobierno de los Estados Unidos, la voz del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, casi rota por el esfuerzo de horas de insomnio y tensión, se alzó por encima de la multitud que desbordaba esta esquina histórica para declarar que éramos lo que seguimos siendo: ¡una revolución socialista en las propias narices del imperio! (Aplausos.)

Esa declaración es trascendental en la historia de Cuba al marcar el rumbo definitivo del proceso revolucionario iniciado con el triunfo de 1959 y que para 1961 se había radicalizado profundamente a favor de los desposeídos de siempre.

Los mercenarios se disponían a lanzarse contra la nación que los vio nacer, convencidos de que nada podría contra el amparo que les garantizaba el imperio.  Pero la historia sería implacable con ellos.

Esperaban miedo y encontraron coraje.  Apostaron a la traición y los enfrentó un pueblo unido.  Se creyeron sus mentiras y los esperó la verdad, con los fusiles listos y entonando las notas del Himno de Bayamo.

¡El pueblo cubano marchó de aquí para el combate, y del combate a la victoria!  Una nación pequeña y recién salida de la guerra, le propinaría, menos de 72 horas después, la primera gran derrota al imperialismo en América (Aplausos).

A partir de ese abril miliciano todos los pueblos de la región serían un poco más libres.

Cuba cambió para siempre.  El pueblo que combatió en las arenas de Girón por el socialismo, ya para entonces había iniciado su transformación cultural con una Campaña de Alfabetización que elevó los sueños de los humildes hasta las aulas universitarias.

El desarrollo humano alcanzaría cotas que solo puede garantizar una sociedad justa. Llegaría tan lejos esta Revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes, que un niño limpiabotas en el capitalismo se convertiría en el primer cosmonauta de Latinoamérica; que jóvenes de África y de todo el Tercer Mundo se harían profesionales en escuelas cubanas; que compartiríamos la sangre y la suerte con los olvidados y los vilipendiados de siempre (Aplausos).

Y derrotamos al apartheid, al analfabetismo y a las enfermedades curables en otras tierras del mundo a las que llevaríamos médicos y no bombas, maestros y no bombas.  ¡Eso es socialismo: la sociedad donde el hombre es hermano y no lobo del hombre!  (Aplausos.)

Cuando en los aciagos años noventa la práctica socialista se autodestruyó en Europa, con viles conspiraciones de sus adversarios imperialistas, Cuba resistió y se transformó hasta levantarse con sus propias fuerzas y el apoyo de la solidaridad internacional.

Todavía no había triunfado Chávez en Venezuela y estaba por empezar la década de la integración que la Revolución Bolivariana despertó.

Fidel, otra vez Fidel, como había hecho en Girón, dirigiendo los combates y avanzando sobre un tanque en la vanguardia, encabezó aquella pelea sobrehumana por preservar el socialismo cubano en una era de febril avance neoliberal y unipolaridad.

Mientras otros privatizaron hasta los cementerios y los parques, creyendo ciegamente en el cuento del mercado como regente omnipotente de una riqueza que jamás se dio, este país levantó una obra monumental, con la ciencia y el potencial laboral y científico humano formado en la Revolución y con el heroísmo y la resistencia creativa del pueblo cubano (Aplausos).

Y nuestro ejército de pueblo se fue a sembrar y a construir,  a demostrar, como dijo Raúl, ¡que sí se puede!, ¡que siempre se puede!  ¡Y pudimos!   ¡Eso es socialismo! (Aplausos.)

Muchas veces a lo largo de esos años, mientras el país se empeñaba en corregir, perfeccionar y adaptar la maltratada economía cercada por el bloqueo, se produjeron innumerables invasiones silenciosas: leyes para codificar el bloqueo, ataques terroristas, campañas de descrédito, sabotajes constantes a todos los proyectos de integración, solidaridad y cooperación.

Cada bomba silenciosa que cayó sobre los proyectos de desarrollo ha dejado una herida en la sociedad cubana.  Una muy dolorosa ha sido la migración de prometedores jóvenes educados gratuitamente en nuestras escuelas y universidades, a las que el capitalismo les roba capacidad y talento en el que no invirtieron, mientras acusan a la sociedad que los formó de no garantizarles lo que el mercado depredador les ofrece.

La verdad sea dicha: ¡Ese potencial humano que impresiona y gana espacio y relevancia en cualquier país al que llega, lo formó el socialismo!  (Aplausos.)  Solo el socialismo convirtió a los hijos de obreros y campesinos en profesionales de primera línea, y no de manera excepcional como en el capitalismo, sino masivamente (Aplausos).

Para esconder el carácter genocida y multidimensional del bloqueo de seis décadas que asfixia a todo el pueblo y solo puede llamarse embargo en los papeles de quienes lo aplican, se ha construido una narrativa mentirosa y muy cínica: Cuba como Estado fallido.

Son muy visibles los impactos de décadas de bloqueo y persecución financiera en nuestros hogares, industrias, en la falta de bienes, hasta los esenciales, en la carencia de casi todo, hasta de lo más elemental e imprescindible para la vida.

También son visibles los errores propios en este proceso de construcción social con características peculiares y muy cubanas, en el que nos empeñamos, a contracorriente, sorteando infinitos obstáculos; pero mientras se mantenga el bloqueo como dogal apretado al cuello de la economía, nadie podrá negar, y lo repito, ¡nadie podrá negar su culpa absoluta en el dolor de las familias cubanas!  ¡El principal causante de nuestros problemas es el bloqueo genocida del Gobierno de los Estados Unidos contra nuestro pueblo! (Aplausos y exclamaciones de: «¡Abajo el bloqueo!»)

Los mentirosos cuentan también con la anestesia inducida en las mentes de un mundo contaminado por prejuicios y envenenado de anticomunismo desde que la Revolución de Octubre elevó al poder a los creadores de la riqueza. 

Contra todas las experiencias socialistas se han levantado brutales agresiones y bloqueos, y aun así será imposible negar todo lo que aportaron en equilibrio y bienestar a la humanidad. Ni podrá borrarse de la historia la colosal contribución de la URSS a la derrota del fascismo y a la conquista del cosmos; ni puede ignorarse el deslumbrante desarrollo de una gigantesca nación, que emergió de la hambruna y la pobreza generalizada, como la República Popular China, y de un país pequeño, pero bravo, que soportó tres guerras y hoy conquista la admiración de todo el mundo por su dinámico crecimiento, el heroico y hermano Vietnam (Aplausos).

El socialismo es la única garantía de justicia social, el único camino a la emancipación real de todas las personas, y en nuestro caso ha sido y es, además, la posibilidad real de dar respuesta colectiva al castigo colectivo que se nos ha venido imponiendo en todos estos años.

No, señores de la manipulación y la mentira, Cuba no es un Estado fallido; Cuba es un Estado cercado, Cuba es un Estado enfrentado a una agresión multidimensional: guerra económica, bloqueo recrudecido y bloqueo energético.  ¡Cuba es un Estado amenazado que no se rinde! (Aplausos.)  Y a pesar de todo, y gracias al socialismo, Cuba es un Estado que resiste, crea y, no lo duden, ¡un Estado que vencerá!  (Aplausos.)

Compañeras y compañeros:

Hoy, 16 de abril, conmemoramos hitos fundamentales de nuestra historia reciente: la heroica y masiva respuesta popular al preludio de la invasión mercenaria, con los bombardeos criminales del 15, y la declaración del carácter socialista de la Revolución, hecha por Fidel en el entierro de las primeras víctimas de la agresión en marcha, y ese mismo día, aunque muchos no lo supieran entonces, nacía, como se ha explicado aquí, nuestro Partido Comunista.

Lo dejó dicho Fidel: «En Girón se proclamó el carácter socialista de nuestra Revolución, en Girón prácticamente se forjó nuestro Partido».  Por eso consideramos el 16 de abril como fecha de fundación del Partido, el Partido de la unidad, el Partido de la nación cubana, el Partido de la organización y la conducción de los esfuerzos de todos hacia el bien de todos (Desde el público: ¡Viva el Partido Comunista de Cuba!)  (Exclamaciones de: «¡Viva!»)  Pero la historia valdría poco si no reparamos en sus lecciones, si no tomamos nota de sus regularidades y las transformamos en aprendizajes definitivos.

Los ataques a los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños en el preludio de la invasión, con golpes quirúrgicos, empleando naves con falsas insignias cubanas; el uso sostenido de la desinformación y el engaño a través de medios de comunicación orientados a confundir a la población, junto a la guerra económica, las presiones diplomáticas para aislar a la Revolución, y las amenazas constantes, muestran prácticas y métodos arteros, jamás abandonados por quienes atacan y que hoy los siguen repitiendo en el mundo.

Han repetido tanto la fórmula agresiva e injerencista, son tantas las naciones y los procesos amenazados y agredidos a lo largo de estos años que, a pesar del derroche tecnológico, militar y mediático que lanzan a diestra y siniestra, una ola de solidaridad con Cuba se sigue levantando como evidencia del aislamiento de la política imperial que busca rendirnos por asfixia.

Desde esta histórica tribuna, donde todavía resuenan las palabras de Fidel convocando al pueblo a buscar su sitio para el combate por venir, y donde hoy rendimos merecido tributo y homenaje a los héroes y los mártires de aquel día en que la Patria vistió decidida el uniforme miliciano, convocamos a un movimiento nacional e internacional de solidaridad que lleve a cada rincón del planeta la verdad de Cuba, el sufrimiento del pueblo por acciones de bloqueo y guerra económica multidimensional, agravada por el bloqueo energético, lo que califica de genocidio por los niveles extremos de privaciones a los que estamos sometidos todas las cubanas y todos los cubanos.

La cotidianidad cubana duele, desde el vital descanso interrumpido primero por el apagón y luego por el retorno de la corriente después de largas horas, que ha movido el trabajo doméstico a las madrugadas; hasta la paralización de las industrias, el transporte, los servicios vitales y las producciones porque se carece de combustible absolutamente para casi todo.

La lista es muy larga, y todo esto se derivó de una sola orden ejecutiva que nos declaró «amenaza inusual y extraordinaria», exactamente lo que no somos.

Compatriotas:

El momento es sumamente desafiante y nos convoca otra vez, como en aquel 16 de abril de 1961, a estar listos para enfrentar serias amenazas, entre ellas la agresión militar.  No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ¡ganarla! (Aplausos.)  Tenemos la fe en la victoria que nos inculcó Fidel.  

Creemos en el diálogo y en el poder extraordinario de la paz para sostener la vida en el planeta.   La historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos ha demostrado que es posible lograrlo.  Es preciso pensar en todo lo que afectaría en vidas humanas a nuestros dos pueblos si se vieran arrastrados a una contienda sin sentido, sin lógica, para la cual no existen ni pretextos ni justificaciones cuando hay tanto que podemos hacer juntos.

Al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuyo centenario celebramos este 2026, rendimos el mayor homenaje en este Aniversario 65 de la gran epopeya (Aplausos). (Del público gritan: ¡Viva Fidel!)  (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

Fidel no solo dirigió la batalla de Playa Girón.  ¡¡Fidel fue y es Girón!!  (Aplausos.)  ¡Fidel es esa convicción de que un pueblo unido puede derrotar a un imperio!  (Aplausos.)

Resistir los embates de las invasiones cotidianas es la épica que escribimos hoy, el mejor legado a los caídos, a los que ofrendaron sus vidas en aquel abril de 1961 por la independencia y por el socialismo.  ¡Mientras haya una mujer y un hombre dispuestos a dar la vida por la Revolución, estaremos venciendo!  (Aplausos.)

¡El carácter socialista de nuestra Revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro! (Aplausos.)

¡Girón es hoy y es siempre!

¡Cuba no se rinde!  (Aplausos.)

¡Aquí no se rinde nadie!  (Aplausos.)

¡Aquí lucharemos!

Aquí, como dice la canción: ¡Fuego vamos a dar!  (Aplausos.)

¡Viva la dignidad rebelde de nuestro pueblo!  (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

¡Viva el Socialismo!  (Exclamaciones de: «¡Viva!»)

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

(Ovación.) 

Foto: Ricardo López Hevia
Foto: Ricardo López Hevia
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