Sancti Spíritus.–El impacto del déficit de combustible no ha sido menor que en otros sectores, sobre la acuicultura de esta provincia. Pero tampoco ha sido inferior la respuesta de sus brigadas de pesca y demás colectivos que intervienen en la cadena productiva.
Si «cuando no hay perro se montea con gato», entonces ¿por qué no «montear» a remo cuando falta el combustible?
Puede parecer un rejuego de palabras, pero deviene hecho muy real entre las brigadas encargadas de la actividad de pesca en embalses del territorio, básicamente en el mayor de ellos: la presa Zaza.
Tal y como explica Erich Pérez Márquez, director general de la Empresa Pesquera Espirituana (Pescaspir), en tales condiciones el volumen de la captura no es el mismo, pero al menos se logran determinados niveles, muy necesarios en medio de la compleja situación que también atraviesa el país en términos de alimentación.
No solo entre pescadores emerge tal respuesta. La decisión de mover pescado para el saladero de la presa, el traslado de trabajadores mediante otras alternativas, incluida la tracción animal; el uso de ella y de parihuelas para determinadas labores en el centro de alevinaje y el empleo de carbón vegetal en la industria ante afectaciones energéticas, expresan la voluntad de no detener los procesos.
Ello permite mantener venta de algunos embutidos y productos conformados, en al menos tres pescaderías ubicadas en la cabecera provincial y en un punto de la Feria donde habitualmente convergen los espirituanos cada domingo.
El mismo arraigo de pertenencia que signa a los azucareros, a los tabacaleros y a trabajadores de otros sectores con marcada tradición, hace que los pescadores espirituanos no crucen los brazos ni se dejen atrapar por otras redes: las de la muy nociva inercia.
Como se sabe, Sancti Spíritus es una de las provincias más fuertes en la actividad acuícola.
El propio Erich lo ilustraba hace un tiempo en conversación con el periódico Granma, al expresar que, en condiciones normales, «el territorio extrae aproximadamente el 30 % de lo que el país pesca en agua dulce». De hecho, «una sola brigada nuestra puede lograr resultados superiores a la captura de empresas completas en otras provincias».
Para ello, desde luego, es preciso disponer de una potente industria. Y existe. De otro modo no fuera posible procesar volúmenes como las 3 000 toneladas que registró el año 2024, por apenas mencionar un ejemplo.
Por el momento, se hace lo posible, lo necesario, lo prudente: irle con todo al remo, a otras variantes similares y mantener la vitalidad en una infraestructura de gran utilidad, para retomar el ritmo habitual apenas las circunstancias lo permitan.
Tal es el ánimo entre quienes «aterrizan sobre el agua», durante el año entero, las motivaciones que genera cada 8 de abril: dedicado a los trabajadores de industria pesquera.













COMENTAR
Responder comentario