ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Yaniel demuestra cada día, que cuando se trabaja, existe futuro para los jóvenes en Cuba. Foto: Freddy Pérez Cabrera

El joven villaclareño Yaniel Negrín Alberto está decidido a escribir su propia historia, y quiere hacerlo aquí, en su tierra, con su gente, y a partir del trabajo honrado que sale de sus manos.

Tras concluir el servicio militar y con apenas 21 años, quiso probar suerte como campesino, a pesar de poseer poca experiencia en estos trajines. Entonces algunos lo tildaron de loco, y hasta lo embullaron a montar algún «negocito», que podía ofrecerle mucho más dinero y con menor sacrificio.

Sin embargo, como guajirito empecinado que es, continuó con sus ideas, sin que nadie pudiera desviarlo del camino escogido. Por aquel entonces, surgía en Villa Clara un proyecto aupado por el Ministerio de la Agricultura, cuyo objetivo era aprovechar amplias extensiones de tierra ociosas que se encontraban a ambos lados de la Autopista Nacional.

«El día que llegue aquí por primera vez y vi que todo estaba cubierto de marabú, me dije por dentro: ¿Yaniel, tú crees que puedas con esto?, entonces mi padre me puso la mano en el hombro y me dijo, tu verás que sí, hijo, que entre los dos vamos a echar este proyecto para adelante», recuerda el joven.

De espaldas al reloj y con el apoyo de mucha gente, Negrín, como todos lo conocen, solicitó un crédito al banco para comenzar a desbrozar el terreno y, en solo tres meses, con esfuerzo y determinación, logró limpiarlo por completo.

«Siempre tuve en mente dedicarme al tabaco, porque veía que era algo que podía aportarme el capital necesario para otros emprendimientos futuros», señala Yaniel, quien en su primera cosecha solo sembró 0,70 hectáreas, como para ir probando el brazo.

Fue el primer paso, el de la prueba y el aprendizaje. En el segundo año como productor tabacalero decidió dar un salto, al estilo Sotomayor, y sembró siete hectáreas, de las cuales tres fueron de tabaco tapado y el resto de la modalidad sol en palo. «Los resultados superaron mis expectativas: más de 600 manojos para la exportación, de ellos más de 200 de primera clase en el tapado, y rendimientos de más de 1,6 toneladas por hectárea en el sol.

Para que se tenga una idea de la voluntad y el empeño de este joven, en la actual campaña, su cuarta como veguero, plantó 32 hectáreas –15 al sol y 17 tapado–, lo cual dice mucho de su rectitud y deseos de trabajar.

«Este crecimiento no ha sido solo en áreas. Paralelamente, he venido desarrollando un proceso inversionista, que me ha permitido sostener y expandir la producción. Para ello construí cinco casas de cura controlada y tengo una más en proceso de fabricación, hice una escogida para beneficiar mis cosechas, dos túneles para producir mi propia postura, tengo montado un sistema de riego que solo emplea energía fotovoltaica, además de contar con dos tractores y una sembradora», explica.

Desde que comenzó en las labores agrícolas, Yaniel se propuso apostar también por los cultivos varios, entendiendo que la diversificación es clave para la sostenibilidad de su proyecto.

Hoy, en su finca Renacer, ubicada en el Km 302 de la Autopista Nacional, cerca del entronque de Placetas y Fomento, tiene plantadas más de diez hectáreas de plátanos FHIA-04, cinco de yuca, dos de boniato, cuatro de maíz y dos de malanga, lo cual le permite, a partir de la rotación de los cultivos, aportar al autoabastecimiento local y garantizar el sustento de los más de 150 trabajadores que laboran junto a él.

«Para la próxima campaña, la proyección es clara: continuar creciendo en la producción tabacalera sin descuidar los cultivos varios, refiere el recio trabajador, ejemplo de joven que cree en Cuba y en sus posibilidades para realizarse aquí, para lo cual solo basta trabajar y emprender con inteligencia y mucha voluntad.

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