Con más de 2 000 kilómetros cuadrados de aguas protegidas, el Parque Nacional Jardines de la Reina se ha consolidado como el sitio marino de Cuba y el Caribe insular que en menos tiempo ha acumulado una de las mayores cantidades de distinciones mundiales, gracias a su excepcional biodiversidad y a décadas de manejo sostenible que lo han convertido en un modelo de conservación y en referente de vanguardia en la protección oceánica.
El reconocimiento más reciente que engrosa la lista de méritos de este santuario natural fue su designación como Hope Spot por la organización Misión Blue, distinción que resalta su singularidad biológica y los esfuerzos permanentes por salvaguardar sus hábitats.
No es, sin embargo, el único lauro que atesora este parque, que ha sido declarado también área núcleo del Corredor Biológico en el Caribe, un papel fundamental que le permite actuar como puente entre diversos ecosistemas marinos y costeros.
Esa conectividad, explican los especialistas, proporciona refugios y zonas de reproducción para especies migratorias como tortugas marinas, peces y tiburones, además de fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático y la actividad humana.
El doctor en Ciencias Biológicas Fabián Pina Amargós, especialista ambiental de Avalon-Marlin, refirió a Granma que, en un hito histórico para la conservación, Jardines de la Reina fue la primera área protegida de Cuba, y la 21 en el mundo en obtener hace más de un lustro la categoría de Blue Park de nivel dorado, una certificación que no solo celebra su sobresaliente biodiversidad, sino que reconoce su contribución esencial a la protección de los ecosistemas marinos.
La denominación, otorgada por el Marine Conservation Institute, destaca décadas de esfuerzos de preservación y reafirma su importancia como un modelo de manejo sostenible para áreas protegidas a escala mundial.
Mientras los reconocimientos se acumulan, el Parque Nacional, al sur de las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, se prepara para un desafío mayor, la candidatura del Sistema Arrecifal del Caribe Cubano como sitio Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), cuyo expediente está en poder de esa agencia especializada.
Los especialistas coinciden en que la acumulación de distinciones internacionales subraya la urgencia de resguardar los océanos, no solo por su riqueza biológica, sino por su papel decisivo en el equilibrio climático global, en un contexto de calentamiento y pérdida acelerada de arrecifes en el Caribe, en el que Jardines de la Reina se erige como un refugio de biodiversidad que ha despertado la atención de la comunidad científica internacional.
Más allá de las certificaciones y los títulos, lo que convierte a Jardines de la Reina en un caso de estudio es su capacidad para demostrar que la conservación efectiva es posible.
Pina Amargós refirió que, con más de dos décadas de manejo bajo estrictas regulaciones –acceso limitado, pesca controlada, monitoreo científico permanente– este parque ha logrado mantener poblaciones de depredadores tope, como tiburones y meros, en niveles que han desaparecido en la mayoría de los arrecifes del Caribe.
Para los conservacionistas, Jardines de la Reina constituye un ejemplo inspirador de cómo la colaboración internacional y el compromiso con la sostenibilidad pueden asegurar un futuro marino saludable para las generaciones venideras.












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eduardog dijo:
1
2 de abril de 2026
16:20:31
Yuniesky Figueredo Sosa dijo:
2
3 de abril de 2026
06:32:37
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