
La política de asfixia impuesta por el Gobierno de Estados Unidos contra Cuba no es una abstracción ni una retórica: es una realidad tangible que cada día golpea con fuerza al sector de la Salud Pública.
Recientemente, el viceministro de Salud Pública, doctor Julio Guerra Izquierdo, detalló en el programa Mesa Redonda, las profundas afectaciones de un cerco que en los últimos dos meses se ha recrudecido con el propósito de impedir la entrada de combustible a la Isla.
Las consecuencias son múltiples y se extienden desde la cancelación de contratos comerciales para la adquisición de tecnologías e insumos vitales hasta la negativa de navieras a transportar medicamentos. A ello se suma la imposibilidad de adquirir equipamiento que contenga más del 10 % de tecnología estadounidense, lo que fuerza a buscar alternativas en terceros países con costos añadidos y una constante persecución a las fuentes de ingresos.
Los números hablan por sí solos: en más de seis décadas de bloqueo, el sector de la Salud acumula pérdidas superiores a los 4 183 000 000 de dólares; solo en el presente año, el daño asciende a 288 000 000 de dólares.
PARA DIMENSIONAR ESTAS CIFRAS, EL VICEMINISTRO OFRECIÓ EJEMPLOS REVELADORES:
- 25 días de bloqueo equivalen al financiamiento anual del Cuadro Básico de Medicamentos: 339 000 000 de dólares
- Nueve días representan el presupuesto necesario para importar todo el material gastable del sistema nacional de Salud en un año: 129 000 000 de dólares
- Y en apenas 21 horas se acumula el costo de la insulina requerida por un año para todos los pacientes diabéticos: 12 000 000 de dólares.
Desde el 29 de enero, con la orden ejecutiva que busca estrangular el suministro energético a la nación, la carencia de combustible ha impactado también las instituciones de Salud. No obstante, el doctor Guerra Izquierdo subrayó que las medidas implementadas han logrado garantizar que ninguna persona fallezca a causa de las interrupciones eléctricas. Se priorizaron el Programa Materno Infantil, el control epidemiológico, los servicios de urgencia, emergencia y el tratamiento a pacientes oncológicos y nefróticos.
Frente a las adversidades, el sistema de Salud ha respondido con creatividad y resiliencia. Se impulsa la medicina natural y tradicional, se reorganizan los servicios, se facilitan traslados para trabajadores y se acelera el cambio de matriz energética en instituciones claves.
Hasta la fecha, se han instalado paneles solares en 282 policlínicos, 78 hogares de ancianos, 97 hogares maternos, 74 casas de abuelos y 15 hospitales, una obra posible gracias al aporte de autoridades locales, trabajadores por cuenta propia y la solidaridad internacional.

















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