ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El proyecto, enmarcado en el programa ERASMUS+ de la Unión Europea, tiene una duración de cuatro años y es coordinado en la Mayor de las Antillas por la Universidad Central «Marta Abreu» Foto: Cortesía del proyecto

Camagüey.–En medio de los desafíos del contexto actual, una alianza académica de alcance europeo coloca a la Universidad de Camagüey (UC) en el centro de una transformación clave: la implementación de un sistema de generación fotovoltaica con almacenamiento que blindará la operación de sus infraestructuras críticas.

Así lo confirmó el doctor en Ciencias Eduardo Sierra Gil, director de Ciencia, Tecnología e Innovación de la casa de altos estudios agramontina, durante el reciente Consejo de Dirección, según relatan perfiles en redes sociales digitales de la Universidad, al detallar los alcances de PULSE-C, una colaboración estratégica que articula a Bélgica, Países Bajos, España y Cuba, con participación de cinco universidades nacionales y el Ministerio de Educación Superior (MES).

«En la UC, se actuará sobre la seguridad energética de instalaciones vitales como el Laboratorio de Ensayos para la Electroenergética (LEPEL) y el Nodo de datos. Con la instalación de paneles solares y sistemas de almacenamiento, aseguramos la continuidad de los servicios ante cualquier interrupción del suministro eléctrico», explicó Sierra Gil.

El proyecto, enmarcado en el programa ERASMUS+ de la Unión Europea, tiene una duración de cuatro años y es coordinado en la Mayor de las Antillas por la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV). Su propósito medular es acompañar la Doble Transición –energética y digital– en la Educación Superior cubana, y en cada institución involucrada se desarrollan casos de estudio que demuestran la aplicabilidad de ese concepto.

En el caso de la Universidad de Camagüey, el impacto trasciende lo técnico. La intervención en el LEPEL y el Nodo de datos permitirá que estos espacios –claves para la investigación y la gestión universitaria– operen con fuentes renovables, reduzcan su huella ambiental y sirvan como modelo pedagógico para estudiantes de carreras afines.

«Este es un ejemplo de cómo la cooperación internacional, cuando se articula con las prioridades nacionales, puede acelerar la resiliencia institucional. No se trata solo de paneles solares; sino de garantizar que nuestra universidad continúe siendo un pilar de estabilidad, incluso en tiempos de crisis», subrayó el directivo.

El proyecto PULSE-C, suscrito entre la Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura (EACEA) y el Consejo Interuniversitario Flamenco (VLIR-UOS) como entidad coordinadora europea, evidencia además el papel estratégico de la Educación Superior en la construcción de universidades sostenibles, capaces de liderar con el ejemplo la transición hacia un modelo más limpio, digitalizado y autosuficiente. Para Camagüey, la iniciativa supone un paso concreto hacia la soberanía energética de la primera Universidad creada por la Revolución.

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