ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Ricardo López Hevia

La noticia sorprende e ilusiona: Alfonso Urquiola, el hombre que guio a Pinar del Río a sus tres últimos títulos, vuelve a la Serie Nacional.

Al cabo de más de diez años, en los que trabajó en el beisbol profesional de Panamá, «el Relámpago de Bahía Honda» regresa, para asumir la complicada tarea de reconfigurar un equipo diezmado por ausencias. 

Antes le sucedió, cuando tomó las riendas de aquel conjunto que deslumbraría después por su picheo y su enorme poder ofensivo, a finales de la década de 1990, y luego, cuando volvió para imponerse, contra todo pronóstico, en las Series 50 y 53.

Pero en eso, precisamente, está lo hermoso de los desafíos, dice. «Con un equipo bueno, gana cualquiera».
En todo este tiempo ha seguido pendiente al beisbol de Cuba y de Vueltabajo. «Sé que hoy tenemos otro escenario, pero el deporte es el mismo».

Aun cuando su presencia genera expectativas entre los aficionados, Alfonso llega sin aspavientos ni promesas. «Solo puedo decir que vamos a trabajar duro».

De sus motivaciones para volver, de lo que implica dar continuidad a la labor realizada por su hijo Alexander al frente de los Vegueros, de las posibilidades reales de conformar un equipo competitivo y del cuerpo técnico que lo acompañará en esta nueva experiencia, el mítico número ocho de las selecciones pinareñas dialogó abiertamente con Granma

«Mucha gente me lo había estado pidiendo. Los amigos y los aficionados me decían que querían verme dirigiendo aunque fuera un año más. Así que al recibir oficialmente la propuesta, tras la salida de Alexander, lo consulté con la familia y acepté. Esto es lo que yo sé hacer, lo que me gusta, mi razón de ser, porque al beisbol le he dedicado mi vida».

-¿A los 72 años, después de haber sido campeón varias veces con Pinar del Río y con el equipo nacional, a qué aspira Alfonso Urquiola?

-Hay gente que ha dicho que ahora, conmigo, volveremos a ganar, pero eso no es así. Se necesitan muchos factores para conquistar un campeonato. A estas alturas no busco ningún protagonismo, lo que sí puedo asegurar es que vengo con la idea de hacerlo bien.

-¿No le preocupa asumir un equipo que no logró clasificar a los play off, con importantes bajas en los últimos tiempos y y sin las grandes estrellas de otra época?

-Esa es una realidad, pero en el '98, cuando dirigí a Pinar del Río por primera vez, se habían ido muchos atletas. Tuve que subir 13 jugadores de la liga de desarrollo, en un momento en que existían selecciones muy potentes en el país y aun así, con esa cantidad de novatos, ganamos.

Cuando la Serie 50 (años 2010-2011) nos daban entre el lugar 12 y el 14, porque una parte de las figuras titulares se habían retirado y otras se habían ido. Hubo que armar un equipo prácticamente nuevo, cambiar jugadores de posición y volvimos a ganar. 

En mi trayectoria me han tocado muchos momentos difíciles. Pero cuando diriges un equipo así y tienes resultados, lo disfrutas más.

-¿Cree que Pinar tiene potencial para hacer un mejor papel en la próxima Serie?

-Todos nuestros pitchers de cabecera están contratados en ligas extranjeras y muchas veces no pueden participar. Pero, independientemente de eso, hay otros muchachos con talento, hace falta perfeccionarlos, trabajar con ellos.

Además, hay varias figuras longevas que se mantienen bien físicamente y tienen la disposición. 

Creo que con esa conjugación de juventud y de veteranos se pueden lograr cosas importantes. El secreto está en la preparación. Los campeonatos se ganan desde el primer día de entrenamiento.

-¿Ya ha definido quiénes lo acompañarán en esta experiencia desde el cuerpo de dirección?

-El colectivo técnico no se ha definido y yo digo, jocosamente, que ellos van a estar en preselección igual. Nadie tiene un puesto asegurado. 

Vamos a empezar a trabajar con todo el mundo y lo demás se va a decidir según la trayectoria de la preparación, porque tiene que haber una dinámica de grupo muy profunda.

-En los últimos años, otro Urquiola, su hijo, llevó las riendas de Pinar. ¿Qué cambia ahora con el regreso de Alfonso y qué se mantendrá?

-Hay personas que llegan a un lugar y quieren cambiarlo todo, pero eso no es así. Mi filosofía es tomar lo bueno que se haya hecho y tratar de mejorar lo demás, ni los entrenadores ni los jugadores somos perfectos. 

En este caso, existen muchas cosas positivas, como la interrelación con los atletas, que no voy a tocar. Y hay otras que deben reforzarse todo el tiempo, como la disciplina, la disposición, el sentido de pertenencia.

No puede ser que alguien batee y no corra. A mis atletas siempre les digo que quiero que me den el 100 % dentro del campo.

-En el beisbol moderno se insiste en la importancia de la sabermetría. Usted viene de otra escuela, pero ¿también se apoya en eso?

-Claro que sí, desde siempre, lo que le dábamos otro nombre. En el beisbol a veces hay que tomar decisiones en fracciones de segundos y eso no se puede improvisar. 

Antes, tiene que haber un estudio de los jugadores con que uno cuenta y de los rivales. 
No obstante, en nuestra pelota es algo con lo que hay que tener cuidado y no siempre se puede seguir al pie de la letra. A veces, por ejemplo, viene un bateador al que se le debe lanzar por fuera, porque es vulnerable, pero tu pitcher no tiene el control y la tira por dentro.

-Esa intuición para sustituir a tiempo un lanzador, para cambiar un bateador en el momento oportuno, ¿se basa en la experiencia, algún don natural, las estadísticas, la suerte?

-Cuando salgo al terreno siempre digo que voy a una partida de ajedrez, porque en el ajedrez te puedes pasar una hora jugando con exactitud, equivocarte en un movimiento y recibir jaque mate. 

En el beisbol es igual. Tienes que mantener la concentración todo el tiempo. Un lanzamiento equivocado, a veces, te cuesta el partido.

Por eso el cambio del picheo en las postrimerías del juego es tan importante. Todos, cuando vas a hablarles al box, te dicen: «dame un bateador más o un inning más, que yo estoy bien». A veces, por sentimentalismo, he decidido dejarlo y cuando he virado la espalda y pasado la raya de cal, he sentido el batazo. 

Siempre he tenido la filosofía de no darle un lanzamiento de más a un pitcher. Si le quitas uno o dos no importa, pero uno de más, no, porque es muy peligroso. Y lo digo con conocimiento de causa, me ha pasado.

Cuando estamos en competencia, me levanto a las dos o las tres de la madrugada y me pongo a escribir, apuntarlo todo: quién es el bateador contrario que nos hace daño, quién va a ser el emergente si se da un juego apretado. Las cosas tienen que planificarse porque en el terreno no puedes ponerte a inventar.

-A ese público que había estado pidiendo su regreso, ¿qué le dice Alfonso Urquiola?

-Que yo vuelvo por ellos, por el cariño y el respeto que me transmiten siempre, y que aquí estoy, un poquito más viejo, pero con los mismos deseos de hacer las cosas bien.

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Omar Laza Herrera dijo:

1

27 de marzo de 2026

03:31:50


Muchas gracias por regresar Maestro

Osvaldo dijo:

2

27 de marzo de 2026

13:53:36


Por mucho debió ser el Dtor del equipo Cuba al clásico Mundial

Crispín Gattorno dijo:

3

27 de marzo de 2026

17:17:51


Bienvenido al terreno Maestro.