ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La noche del 21 de marzo de 2026 Cuba entera estaba a oscuras, por una «caída total del Sistema Energético Nacional». Otra perversa consecuencia de la acción del mismo enemigo, el que ha bloqueado la entrada de combustible a la Isla, por representar la pequeña ínsula, un «peligro para Estados Unidos». Eso, como es lógico, no se lo creen ni ellos mismos.

Esta propia jornada, desde Estados Unidos declaran la «muerte de Irán», luego de los criminales bombardeos que, junto a Israel, llevan a cabo contra esa República Islámica.

Crímenes muy parecidos, en países muy distantes geográficamente, pero que han resistido sanciones, agresiones y bombardeos, lo mismo con misiles y bombas que con mentiras mediáticas «fabricadas» por el mismo imperio.

En ambos casos se acude a matar: ya sea por la asfixia, a través de un cerco económico y energético que hace sufrir y hasta morir, pero nunca de rodillas. Y en la milenaria Irán, cuna de la cultura persa, con ataques como el bombardeo a una escuela para niñas, que dejó 170 de ellas despedazadas por la acción.

En nuestro caso, los autores del crimen y sus acólitos que hasta lo aplauden, levantan voces para culpar a nuestro sistema social, al que no han podido vencer ni con más de 60 años de un bloqueo salvaje, ni con las medidas extremas impuestas en los últimos meses. Contra Cuba, la única «justificación» es el hecho de ser un país soberano, independiente, que construye un modelo de desarrollo distinto al del egoísmo, basado en la solidaridad y el amor.

Precisamente, coincidiendo con el colapso energético en Cuba por la falta del combustible que no dejan llegar, cientos de amigos de todos los continentes, llegados aquí como parte del Convoy Nuestra América a Cuba, han constatado cuan cruel es la política de bloqueo que se ejerce contra nuestro país.

Ellos no solo trajeron ayuda solidaria, sino que vinieron con sus corazones repletos de amor para brindarlo a nuestro pueblo.

Por cierto, ellos, también, reclamaron paz, se manifestaron contra la agresión a Irán, y proclamaron su solidaridad con el pueblo palestino, víctima del genocidio que comete Israel, con la anuencia de los gobiernos estadounidenses.

Pero, cuando escribo estas líneas, a buena parte de nuestro país ya ha vuelto la electricidad, y se da vida a un sistema energético bastante obsoleto, que ahora se ve acompañado por cientos de parques con paneles solares.

A la proeza cotidiana del sector eléctrico, se suma el reclamo de amigos de todo el mundo para que se levanten las criminales medidas coercitivas contra nuestro país, especialmente esta última de no permitir que a los puertos llegue embarcación alguna con petróleo, y –estoy seguro– se harán posibles sus reclamos solidarios, siempre acompañados de la dignidad y la resistencia de nuestro pueblo.

Entonces, el imperio que asesina en Irán y asfixia en Cuba tendrá que permitir que el petróleo llegue a la Isla y la paz llegue a la República Islámica.           

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