A 148 años de que la manigua cubana fuera testigo de uno de los actos de mayor dignidad en nuestra historia, los dirigentes de la Revolución evocaron este domingo la trascendencia de la Protesta de Baraguá, y reafirmaron que el espíritu de resistencia de Antonio Maceo se mantiene como brújula innegociable de la nación.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, destacó cómo el nombre de Baraguá invoca de inmediato la figura del Titán de Bronce, frente al intento de una paz sin independencia.
El mandatario recordó en la red social digital X la mítica frase «No nos entendemos», como un mandato histórico que convoca permanentemente a «romper el corojo» en defensa de la soberanía. «A ese legado de dignidad nos deberemos siempre», sentenció el Jefe de Estado.
Por su parte, Esteban Lazo Hernández, mimebro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, calificó el suceso como un emblema de la firmeza del pueblo cubano. Apoyándose en el ideario martiano, Lazo recordó que para el Apóstol, la protesta maceísta fue «de lo más glorioso de nuestra historia». Subrayó su vigencia como pilar de la intransigencia revolucionaria.
El también integrante del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, enfatizó en que la posición de Maceo colocó las banderas de la Patria en su punto más alto, un sitial que –aseguró– permanece intacto 148 años después bajo la guía del pensamiento de Fidel Castro. Ante cualquier intento de rendición, Marrero ratificó el compromiso de la Cuba soberana de no claudicar jamás.
Igualmente, Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y scretario de Organización del Comité Central, evocó la vigencia del hito emancipador, al afirmar que cualquier pretensión de menoscabar la soberanía nacional chocará con el mismo muro de principios de Baraguá.
Morales Ojeda contrastó la energía de Maceo frente a los «zanjoneros» de ayer y hoy, y rememoró la convicción de Fidel de que el futuro de la Isla será «un eterno Baraguá».
Con estas muestras de lealtad histórica, Cuba conmemoró este aniversario del épico suceso, como una fuerza viva que moviliza la voluntad de un pueblo decidido a ser libre, independiente y fiel a sus raíces.


















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