El Valle Central es una fértil zona del Oriente cubano donde hasta hace unas décadas los cañaverales dominaban el paisaje. Con la reestructuración del sector, muchas áreas fueron conquistadas por el marabú, tal y como pasaba en la parte santiaguera del accidente geográfico, donde hoy prospera la finca El Renacer.
En sus casi 40 hectáreas la masa ganadera crece como también lo hacen los cultivos varios, «que siempre tiene como destino a mi pueblo, especialmente a los que más la necesitan, que son quienes están en hospitales, hogares maternos y de ancianos».
Así lo afirma Lilian Serrano Silveira, una mujer del municipio de San Luis que trabaja desde antes del amanecer «hasta que se pone el sol».
Lo mismo la encontramos asistiendo a los damnificados de los huracanes Óscar y Melissa, en las ferias agropecuarias de la provincia, o en los espacios de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), «para dar señas de cómo podemos encauzar a nuestro encargo social, que es, como dijo el General de Ejército, un asunto de seguridad nacional».
Lilian debe a su padre todo lo que sabe. «Lo de ganadera me viene en la sangre y siempre tengo presente la máxima martiana de que la tierra es fuente de toda riqueza», dice.
«Cuando me divorcié, solicité tierras en usufructo, también un crédito bancario con el que adquirí cuatro vacas y un toro. Estoy convencida, dada mi experiencia personal, que las medidas aprobadas por nuestro Gobierno, si se ejecutan bien, dan resultados».
Sus hijos, Nora y Oscar, han dado continuidad a la tradición familiar «y el compromiso social que nos distingue. Junto conmigo, aportan al Hogar Materno del poblado de Chile y al Hogar de Ancianos de esa localidad».
DE LA ACTITUD INDIVIDUAL TAMBIÉN DEPENDE EL RESULTADO COLECTIVO
Donde hubo caña vieja y marabú hay un grupito de hombres y mujeres trabajando con constancia, atendiendo 70 cabezas de ganado mayor y decenas del ovino-caprino. «Desde hace más de diez años renuncié a la canasta familiar normada porque la tierra me aporta lo que necesitamos», refirió la campesina.
La cooperativa de créditos y servicios (CCS) Antonio Guiteras Holmes, cuenta con Serrano Silveira –que es Vanguardia Nacional de la ANAP– para cumplir los planes, «ya son más de 50 litros de leche que diariamente entregamos a la industria procesadora, por un lado, y a centros de la Salud Pública.
«Incursiono también en la siembra de cultivos varios, principalmente de yuca, maíz, calabaza y frijol. En mi opinión, el mecanismo para que las producciones lleguen al pueblo, como debe ser, se basa en una acertada contratación, el control de lo pactado y en el seguimiento desde el campo hasta la comercialización», manifestó la también miembro del Comité Nacional de la ANAP.
Por sus resultados sostenidos, El Renacer ha sido sede de plenarias y encuentros de ganaderos de la provincia, «porque lo hecho por Lilian demuestra que la masa ganadera puede crecer si se atiende debidamente y que una finca puede ser autosuficiente y aportar al desarrollo local».
«En el más reciente Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños defendí el cumplimiento riguroso de cada medida aprobada. Por ejemplo, si se destina un financiamiento a tal actividad hay que controlar, desde lo multifactorial, su implementación y resultado. No obstante, todo se logra con los pies bien puestos sobre la tierra, trabajando duro y desechando el desánimo, porque en la Agricultura los resultados no son inmediatos», acotó la incansable mujer.
En lo referido al hurto y sacrificio del ganado mayor, «tópico de vital importancia, necesita de acciones integrales con el concurso colectivo, en aras de erradicar un mal que lastra no solo la producción de leche y carne sino a toda la Agricultura», comentó.
«Creo que la mujer en el sector ha ganado mucho. No obstante, todavía hay rezagos y prejuicios, pero nosotras siempre hemos superado todos los obstáculos. A las que todavía no se incorporan y están en casa, las convido a participar en las brigadas FMC-ANAP, yo me inserté en una desde hace 15 años», acotó.
Lilian y sus hijos tienen, en el Hogar de Ancianos Mariana Grajales, «otra casa y una gran familia de 20 abuelitos. Los cumpleaños colectivos y cada fecha conmemorativa, destacándose las cenas de Nochebuena y de Fin de Año, son nuestras prioridades junto al consumo mensual del centro. Entregamos recursos y recibimos afecto, la balanza siempre se va por lo segundo».
«La tenemos como hija, una muy atenta que no se olvida de sus padres y madres adoptivos», expuso visiblemente emocionada Noemí Oliva, residente en el mencionado Hogar de Ancianos.
«El sector Agropecuario tiene, necesariamente, que avanzar. No podemos suplir necesidades alimenticias si no producimos, y solo se produce, reitero, trabajando duro», concluyó la reconocida campesina aferrada a sus orígenes, a sus responsabilidades «de madre, hija, amiga, y –sobre todo– de revolucionaria».



















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