Las Tunas.- En medio de circunstancias muy complejas, los agricultores de la provincia de Las Tunas ponen a un lado la escasez de combustible, fertilizantes, plaguicidas y fungicidas y apuestan por diferentes alternativas para incrementar las áreas dedicadas a los cultivos varios, especialmente viandas.
La actual campaña de siembra de primavera, que se extenderá hasta el 31 de agosto, es un ejemplo. A pesar de las carencias actuales, en el territorio se pretenden plantar poco más de 23 000 hectáreas, una superficie superior a la de igual periodo del año precedente.
Luis Oro Torres, jefe del Departamento de Cultivos Varios en la delegación del Ministerio de la Agricultura, refirió que esta cifra puede aumentar pues se evalúan las potencialidades de las unidades productoras de cada municipio y se trata de crecer en áreas para compensar la disminución de los rendimientos en algunos renglones.
El especialista informó que se prioriza la siembra de boniato, plátano y yuca; y como aspecto novedoso destacó que se prevé sembrar 20 hectáreas de malanga, una cifra insuficiente pero que constituye el paso inicial para impulsar el cultivo de ese importante alimento.
A propósito, puntualizó que se identificaron unos 15 productores que intervendrán en el programa pues las características de este renglón y la poca cultura de él en la provincia obligan a realizar acciones diferenciadas para hacerlo sostenible en el tiempo.
Ante la falta de combustible para la roturación de la tierra y otras labores, acotó que el peso fundamental lo tendrá la tracción animal, en lo que el territorio tunero acumula experiencia. Hasta el mes de enero se contabilizaban 5 700 yuntas y se contempla la doma de otras 160 durante el actual año.
En cuanto a la existencia de agua, Oro Torres precisó que las fuentes que administra el sector agropecuario tienen reservas y recordó que ya inició la etapa primaveral, un buen estímulo para la producción de alimentos pues en esta zona la mayoría de los cultivos se hacen en secano.
Aunque los suelos tuneros son de escaso potencial productivo y pese a la insuficiente disponibilidad de recursos materiales, los agricultores locales son capaces de cumplir sus propósitos, con la aplicación de materia orgánica, humus de lombriz y otros productos naturales para el manejo ecológico de las plagas.






















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